Con 14 pasos —auténticas catedrales portátiles— procedentes de toda la Región, el cortejo sacro recorrió el corazón histórico de la ciudad en una tarde que mezcló devoción ancestral, arte en movimiento y una inesperada llovizna que no apagó, sino que intensificó, el fervor colectivo
Murcia vivió uno de esos días que quedará reflejado en las crónicas de la ciudad
La ‘Procesión Magna’ congregó a miles de murcianos y visitantes que quisieron honrar a algunas de las imágenes devocionales más destacadas de la Región con motivo del Año Jubilar pic.twitter.com/j3bdweKP4b
— Diego Avilés (@DiegoAviles_) November 16, 2025
La capital murciana vivió el pasado sábado 15 de noviembre una de las jornadas más extraordinarias, simbólicas y vibrantes de su calendario cofrade: la Solemne Procesión Magna Jubilar, acto central del Año Jubilar 2025, convocada bajo el lema “Peregrinos de Esperanza”. Más que un desfile, fue una peregrinación efervescente —espiritual, estética y comunitaria— que congregó a miles de personas en torno a 14 pasos procedentes de 11 municipios: Murcia, Cartagena, Lorca, Yecla, Jumilla, Alcantarilla, Águilas, Calasparra, Cieza, San Pedro del Pinatar y Mazarrón.
LasGastrocronicas.com realizó esta amplia galería fotográfica de los tronos en la Catedral de Murcia:
A las 17:00 horas en punto, bajo la mirada expectante de una Plaza Cardenal Belluga colmada, la Puerta del Perdón de la Catedral se abrió con solemnidad para dar paso al cortejo. La Cruz Guía de la Hermandad de la Buena Muerte y Estrella de Yecla abrió la comitiva, seguida de cerca por La Samaritana, joya barroca tallada por Roque López y custodiada por la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y San Juan de las Monjas de Murcia. Desde entonces, cada trono emergió como un capítulo vivo del evangelio, cargado no solo de madera y orfebrería, sino de siglos de fe transmitida de generación en generación.
Los 14 pasos de las diferentes hermandades y cofradías que participan en la Magna Procesión Jubilar ya están en la Catedral de Murcia.
La ciudad vive una jornada histórica y única cargada de emoción, fe y devoción.
En la #RegióndeMurcia, la Semana Santa se vive todo el año. pic.twitter.com/JDrcE6vFjU
— Fernando López Miras (@LopezMirasF) November 15, 2025
Entre los momentos más destacados, se situó la salida del Santísimo Cristo de la Columna de Jumilla, escoltado por su centuria de romanos —jóvenes con espadas y guantes blancos— cuyo paso marcó uno de los primeros estallidos de vítores entre el público. Poco después, la plaza se iluminó en verde —el color elegido como símbolo del Jubileo— mientras el Cristo del Rescate del Paso Blanco de Lorca salía entre aplausos y el sonido de La Saeta de Serrat. En sus andas, entre otros estantes, caminaba Fernando López Miras, presidente de la Comunidad Autónoma, quien no ocultó su orgullo de ser, como él mismo ha definido, un “blanco aguerrido”, con más de dos décadas portando al Señor en su tierra natal.

La procesión transcurrió con ritmo solemne por el itinerario previsto —Glorieta de España, Jara Carrillo, Plaza de las Flores, Santa Catalina, Santo Domingo y Trapería— mientras el cielo, inicialmente azul y primaveral, fue adquiriendo tonos crepusculares y, en las últimas horas, cedió ante una llovizna fina que obligó a proteger algunos tronos con plásticos y a acelerar ligeramente el recorrido. Lejos de mermar el fervor, la lluvia pareció añadir una capa de misticismo al cortejo: los faroles se reflejaban en el pavimento mojado, las flores cobraban mayor intensidad cromática y los cantos y vivas se hicieron más sentidos.

No faltaron los himnos nacionales —resonaron al menos en cinco salidas, entre ellas las de la Virgen de los Dolores de Águilas, el Cristo de la Esperanza de Murcia y el Cristo del Consuelo de Cieza—, ni tampoco los gestos de profunda emoción: niños en primera fila con los ojos abiertos como platos, ancianos persignándose con devoción, romanas conteniendo lágrimas ante el paso de su Señor.

El cierre corrió a cargo de Nuestra Señora de la Esperanza Coronada de Calasparra, una doble talla mariana que simboliza tradición y renovación, y del Santo Sepulcro de Mazarrón, con Cristo yacente en una escena que evocó la frase de Leonardo: “la belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte”. Tras ella, como contrapunto teológico y emocional, emergió Jesús Resucitado de Cartagena, obra de Juan González Moreno, recordando que —en la liturgia como en la vida— tras la cruz siempre llega la luz.

El dispositivo municipal desplegado para la ocasión —61 agentes de Policía Local, Protección Civil, Bomberos y el alumbrado especial en verde del Moneo, el río, el Almudí y el Paseo Alfonso X— funcionó con eficacia, garantizando seguridad y fluidez. Además, la app ‘Magna Murcia 2025’ permitió a miles de usuarios seguir en directo el recorrido, consultar horarios y acceder a retransmisiones en tiempo real.

Al concluir la jornada, con los tronos ya de regreso a sus templos y la plaza aún vibrando con ecos de cornetas y cánticos, quedó patente que Murcia no solo había celebrado una procesión: había reafirmado, con pasos lentos y corazón firme, su identidad como ciudad de fe, arte y comunidad. Y, como escribió alguien en redes al finalizar: “Hoy no llovió en Murcia. Hoy lloró el cielo de emoción”.






















