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Murcia transforma lo provisional en permanente: las terrazas covid se consolidan con nueva normativa y diseño urbano

Cuatro establecimientos ya operan con sus espacios regularizados, otros avanzan en obras y once preparan documentación; mientras tanto, los ‘rooftops’ se preparan para aterrizar en 2026


 

Lo que nació como una medida de emergencia durante la pandemia se está convirtiendo en una pieza clave del nuevo modelo de espacio público en la ciudad. Las llamadas “terrazas covid”, instaladas inicialmente en zonas de aparcamiento para garantizar la supervivencia del sector hostelero, están siendo progresivamente regularizadas y adaptadas a una nueva ordenanza municipal que redefine su estética, horarios y condiciones de accesibilidad.

De las 27 solicitudes presentadas por hosteleros murcianos, 19 han dado lugar a expedientes de regularización, mientras que ocho fueron descartadas por no cumplir los requisitos técnicos o urbanísticos. Actualmente, cuatro terrazas ya están plenamente operativas: las del Bar Reyna (calle Don Quijote), el Mesón de Pepe (calle Las Norias), la Confitería Tudela (calle Dr. Jiménez Díaz) y el restaurante Pepe El Torrao (Ronda Norte). Otras cuatro se encuentran en fase final, a la espera únicamente de ejecutar las obras de adecuación, y once están en proceso de presentar la documentación necesaria. El plazo para nuevas solicitudes sigue abierto, por lo que el número podría aumentar en los próximos meses.

La concejala de Talento Joven y Espacios Públicos, Sofía López-Briones, ha supervisado personalmente el avance de estas intervenciones, visitando recientemente establecimientos como La Barra del Torrao y la Confitería Tudela, cuyas obras ya han concluido. “Estas terrazas fueron un salvavidas en un momento crítico —afirmó—. Ahora, gracias al diálogo con el sector y los vecinos, las convertimos en un recurso urbano sostenible, ordenado y accesible”.



La nueva ordenanza de terrazas, aprobada en febrero, impone cambios significativos: los toldos y veladores deben ser sustituidos progresivamente por sombrillas, que se recogerán cada noche para liberar la vía pública. Como incentivo, el Ayuntamiento ofrece una bonificación del 50 % en la tasa de ocupación a quienes realicen este cambio en los primeros seis meses tras la entrada en vigor de la norma. Además, se han ajustado los horarios: las terrazas pueden abrir desde las 7:30 horas y cerrar a las 00:30, con una extensión de media hora los viernes, sábados y vísperas de festivos, buscando equilibrar la actividad hostelera con el descanso vecinal.

Para garantizar la movilidad universal, no se autorizan terrazas en aceras menores de 3,5 metros de ancho, debiendo reservarse siempre un paso libre de 1,80 metros. Tampoco se permite obstaculizar accesos a vados ni bandas táctiles para personas con discapacidad visual. Cada proyecto requiere el visto bueno del distrito o junta municipal, así como del vecindario, y el titular debe asumir íntegramente los costes de las obras de adecuación, que incluyen la ampliación de la acera en muchos casos, mejorando así el espacio peatonal.

Paralelamente, Murcia se prepara para una nueva ola de innovación hostelera: los ‘rooftops’. Tras la modificación normativa que permite terrazas en azoteas, seis establecimientos han mostrado interés, y dos edificios emblemáticos —el futuro Palacio de San Juan (antiguo hotel Arco de San Juan) y el renovado Rincón de Pepe, en la plaza de Santo Domingo— prevén inaugurar sus espacios elevados en 2026, con este último en cabeza para ser el primero en abrir.

En palabras de la concejala, “lo que empezó como una solución temporal se ha convertido en una oportunidad para reimaginar la convivencia entre hostelería, ciudadanía y espacio público”. Así, Murcia no solo recupera vida en sus calles, sino que lo hace con reglas claras, diseño coherente y un compromiso firme con la accesibilidad y la sostenibilidad urbana.







 


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