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GASTROCRONICAS

Paco Coya, la pintura entendida como el respirar

“El Museo del Prado ha sido mi libro de estudio”


“Pinto por necesidad. Me pesaba tanto la vida ordinaría que solo podía liberarme pintando”


“Me planto delante del lienzo como un hombre de las cavernas con el carboncillo en la mano a ver qué sale”


 

Por María José Cavadas


 

Hay actividades que son un trabajo para comer. Otras que, además, te divierten. Para algunas personas su oficio o profesión es el puro aire.

Envidio a quienes tienen una pasión que les ocupa todo el tiempo y toda la cabeza. Algo que hace que olvides que pusiste la olla exprés hace horas. O por lo que te subes a un autobús con un bocadillo y la bufanda de tu equipo de fútbol y recorres los kilómetros que te echen. Envidio a Paco Coya. A los seis años dibujaba a los personajes de cómics, hoy vive recluido en su estudio pintando. “No puedo dejar de pintar”.

Encuentro a Paco Coya (no es una adaptación bromista de Francisco de Goya) mientras da los últimos toques a la exposición “Pinturas desde la Cripta” que se inaugurará unas horas más tarde en el Centro Cultural Casa de Vacas, en el corazón de Madrid. Da instrucciones al electricista sobre cómo debe dirigir el foco a un cuadro.

* “Vamos a dejar esta zona de sombra que sirva de refugio al visitante”.

Me sorprende esa manera de utilizar la luz como refugio. Proporcionar un lugar cómodo para observar la obra. La luz como si fuera una pared o un sofá. Es lo que tienen los artistas, ven posibilidades donde otros no vemos.







Refugio climático

Casa de Vacas es un Centro situado en el madrileño parque de El Retiro, un parque histórico, finca particular de reyes y reinas, donde puedes remar en un lago artificial, escuchar jazz, asistir a un espectáculo de títeres o comprar palomitas de colores. Es el Hyde Park madrileño.

En estos días, donde las olas de calor no dan tregua, Casa de Vacas es un refugio climático donde hasta finales de agosto puedes contemplar la obra de un tipo suertudo, Paco Coya, poseído por la admiración de los maestros clásicos de la pintura.

Paco Coya, la pintura entendida como el respirar.

“El museo del Prado ha sido mi libro de estudio”. En “Pinturas desde la Cripta”, está presente el homenaje a los clásicos con reinterpretaciones de Las Hilanderas, Las Lanzas, La Venus del espejo, de Velázquez.

También deja patente el reconocimiento a “los holandeses” con paisajes “interiores”, o al Bosco, o al propio Don Francisco de Goya. Reminiscencias clásicas que tiene pegadas a su cerebro como restaurador de pintura antigua que ha sido y es.

Hombre de las cavernas

Pero, de pronto, estas adherencias, confluyen en una gigantesca sala central donde estalla todo el conocimiento adquirido a lo largo de los años y da lugar a un lenguaje propio. El lenguaje de Coya está conformado por amor por el dibujo , trabajado y requetrabajado en veinte años como delineante, el comic, el gusto por el negro, el mecanicismo de principios de siglo y el surrealismo.

-Me encierro en mi estudio y me planto delante del lienzo como si fuera un hombre de las cavernas con el carboncillo en la mano a ver qué sale.

Pese a que toda la exposición está repleta de simbolismo, lo que le sale es algo muy libre. Incluso se permite el lujo de reírse del “conceptualismo” que envuelve la pintura y plantifica un bocadillo en una obra muy seria. (Enseguida pienso que he colocado una vaquita de plástico encima de un espejo con marco de madera de ébano en mi salón, y que nadie entiende cuando viene a casa, pero no digo ni mú).

16 años de trabajo

Pinturas dese la Cripta es el resultado de dieciséis años de trabajo recluido en su estudio de Aranjuez. Lienzos de gran formato, colocados en la pared, sin bastidor ni artificio. La propia pintura sin adorno ni aderezos. Óleo en la interpretación de los maestros y acrílico para las creaciones “escritas con su propio abecedario”.

Asistir al montaje de una exposición te da otra perspectiva, quita solemnidad y, sobre todo, miedo a parecer una indocumentada. Me permite preguntarle en confianza qué hace para que el lienzo no se cuartee al enrollarlo.

-El Guernica vino a Madrid enrollado. Siempre sufren algo, pero los acrílicos actuales son muy buenos.

Escuchándole, Coya se parece a ese artista poseído que siempre imaginamos, o hemos visto en las películas, al que se le pasan las horas y los días sin acordarse de que es agosto y debería estar en la playa.

* “Pinto por necesidad. Me pesaba tanto la vida ordinaría que solo podía liberarme pintando”.

Casa de Vacas.
https://acortar.link/cgYgEd

Paco Coya
pacocoya.com

María José Cavadas es periodista

Doctora  en Ciencias de la Información por la  Universidad Complutense de Madrid.
Formadora en Habilidades de Comunicación y Liderazgo.
Miembro de la Federación de Asociaciones de Periodistas de Turismo (Fijet)


 

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