Paco Coya, la pintura entendida como el respirar
Envidio a quienes tienen una pasión que les ocupa todo el tiempo y toda la cabeza. Algo que hace que olvides que pusiste la olla exprés hace horas. O por lo que te subes a un autobús con un bocadillo y la bufanda de tu equipo de fútbol y recorres los kilómetros que te echen. Envidio a Paco Coya. A los seis años dibujaba a los personajes de cómics, hoy vive recluido en su estudio pintando. “No puedo dejar de pintar”.
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