Ubicado en el corazón del casco histórico —en el antiguo local de La Alacena de María—, el nuevo local, que abrirá sus puertas a mediados de diciembre, no solo ofrece bowls frescos y personalizables: construye toda su propuesta sobre bases nutricionales reales, con opciones 100 % sin gluten y veganas certificadas, y un compromiso firme con el realfooding
En plena plaza Castellini, donde el bullicio de la ciudad vieja se mezcla con el aroma a salitre, ya se ultiman los últimos detalles de una apertura que promete cambiar los hábitos alimenticios de muchos cartageneros. Poko’s Poke, el primer poke bar de la ciudad con enfoque clínicamente consciente, abrirá sus puertas a mediados de diciembre, convirtiéndose en la última —y quizá más disruptiva— incorporación al panorama gastronómico local, según publica el portal dondecomemosct.es.

Lejos de limitarse a la estética instagrammable o a la simple importación de una tendencia foránea, el proyecto se ha construido desde cero con una premisa clara: comer sano debe ser accesible, sabroso y cotidiano. Para ello, sus impulsores —formados en gestión hostelera y con experiencia en alimentación funcional— han contado con el asesoramiento directo de nutricionistas de la ciudad, quienes han intervenido en el diseño de cada receta, asegurando que cada bowl cumpla con criterios de equilibrio: proteínas de calidad, hidratos complejos, grasas saludables y vegetales de temporada.
La carta, aún en fase de desvelamiento progresivo, girará en torno a dos pilares: los pokes tradicionales —con pescado crudo de origen controlado, marinado artesanalmente— y los bowls temáticos, versátiles y modulares, donde el cliente puede elegir base (arroz integral, quinoa, kale cruda o zoodles), proteína (salmón ahumado, atún, tofu marinado, garbanzos tostados o pollo libre de antibióticos), y toppings frescos: edamame, algas wakame, pepino encurtido sin azúcar, aguacate, semillas de sésamo negro y salsas house elaboradas sin conservantes ni azúcares añadidos.

Pero donde Poko’s Poke marca diferencia es en su rigor inclusivo. El local contará con un protocolo estricto de prevención de contaminaciones cruzadas, con zonas separadas de manipulación y utensilios exclusivos para preparar platos aptos para celíacos y veganos. «No es un añadido: es parte del ADN del proyecto», aseguran sus responsables. «Si una persona con intolerancia al gluten o una dieta vegana estricta entra aquí, debe sentirse tan segura como en su propia cocina».
El diseño del espacio —limpio, luminoso y con toques de madera clara y cerámica artesanal— refleja esa filosofía: transparencia, calma y bienestar. Y para adaptarse al ritmo acelerado de la vida moderna, el local ofrecerá servicio rápido en mesa, take away con envases compostables y presencia en todas las principales plataformas de delivery, con opciones de menús semanales para oficinas.

Aunque la fecha exacta de inauguración se anunciará en los próximos días —junto con una campaña de lanzamiento que incluirá degustaciones y colaboraciones con centros deportivos locales—, lo que ya no admite dudas es que Cartagena, ciudad de historia milenaria, también está lista para una revolución en su plato diario: una en la que lo saludable no es un lujo, sino una norma.
Y, por primera vez, esa norma tendrá nombre propio: Poko’s Poke.























