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GASTROCRONICAS

Taúlla, el restaurante murciano de Espinardo, se hace cargo de la emblemática Casa del Conde de Blanca para convertirla en hotel y restaurante de autor

Tras años de abandono y una inversión municipal de 450.000 euros, la joya neoclásica del siglo XIX —con jardín de 2.000 m² y escudo BIC— renacerá en 2026 bajo la dirección de una empresa con experiencia consolidada; el Ayuntamiento asegura ingresos de 765.000 euros en tres décadas


 

Uno de los edificios más simbólicos del Valle de Ricote está a punto de escribir su próximo capítulo. Tras una intensa tramitación administrativa, el Ayuntamiento de Blanca adjudicó oficialmente la concesión de la Casa del Conde —propiedad municipal desde 2022— a la sociedad murciana Taúlla RCS, S.L., conocida por su exitoso restaurante en Espinardo. El acuerdo, rubricado en sesión extraordinaria con los votos a favor del PP y Blanca Lo Primero, permitirá la puesta en marcha de un hotel boutique y un restaurante de alta gama en el corazón del casco histórico, en la calle Mayor.

La decisión supone el desenlace de un proyecto ambicioso iniciado hace más de tres años, cuando el Consistorio adquirió el inmueble por 450.000 euros a los herederos del Conde de la Vallesa, don Enrique María Trenor y Lamo de Espinosa. Con 4.000 metros cuadrados distribuidos en 15 estancias, salones nobles, un espacio para restauración y un jardín de dos mil metros cuadrados —coronado por un escudo nobiliario declarado Bien de Interés Cultural—, la casa señorial del siglo XIX se erige como un activo único en la comarca, carente hasta ahora de una oferta hotelera-gastronómica de perfil cultural y sostenible.





La empresa Taúlla, seleccionada tras la retirada de una segunda candidatura por falta de acreditación profesional, asumirá no solo la explotación, sino también la rehabilitación integral del edificio, comprometiéndose a respetar su valor patrimonial mientras lo adapta a los estándares contemporáneos de confort y servicio. Como contrapartida, abonará al municipio un canon anual de 25.500 euros durante treinta años, lo que supondrá una recaudación total de 765.000 euros —una cifra que, según el alcalde Pablo Cano, “refuerza las cuentas locales y asegura el mantenimiento a largo plazo del inmueble”.

“El hotel abrirá en esta misma legislatura”, confirmó Cano, subrayando que la iniciativa no solo dinamizará el turismo activo y cultural en Blanca, sino que potenciará su posicionamiento dentro de la estrategia regional del Valle de Ricote. De hecho, el municipio acaba de renovar sus sellos de excelencia turística: la ‘Q de Calidad’ y la ‘S de Sostenibilidad’, logros que respaldan su apuesta por un modelo turístico responsable y diferenciado.

La concesión se enmarca, además, en un doble esfuerzo de rehabilitación impulsado por ayudas estatales (PIREP) y autonómicas (PREE), destinadas a garantizar la eficiencia energética y la conservación arquitectónica. Así, el futuro establecimiento no será un mero negocio privado, sino un espacio híbrido: abierto al público, pero también disponible para actividades de asociaciones locales, exposiciones, conciertos de cámara o talleres de patrimonio.

Para Taúlla, esta expansión representa un salto cualitativo. Conocidos por su propuesta culinaria basada en producto local y técnicas depuradas, los empresarios trasladan ahora su filosofía a un entorno histórico privilegiado: “No vamos a abrir un hotel; vamos a devolverle la vida a una casa que ha estado en silencio demasiado tiempo”, aseguraron fuentes próximas al proyecto.

Cuando las primeras luces se enciendan en los ventanales del Conde, Blanca no solo recuperará su joya arquitectónica: celebrará el regreso de la hospitalidad a su forma más noble —donde el pasado no se exhibe, sino que se sirve, con elegancia, en cada habitación y en cada plato.








 


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