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GASTROCRONICAS

Tu intestino te habla: Aprende a escuchar sus señales

Por Raquel López, CEO en Agentic Projects


 

Cuántas veces, has terminado de comer un pescado a la plancha o al horno, con una ración de verduras y de postre una infusión, pero te sientes terriblemente lleno, ¿con la tripa hinchada y dura como un balón de fútbol? Cada vez te pasa con más frecuencia y no te explicas como puede ser si cada vez comes menos y más sano. Todo esto te suena, ¿verdad?

En tu intestino vive una pequeña y tranquila comunidad de microorganismos viviendo en perfecta armonía; la microbiota intestinal. Cuando ese equilibrio se rompe -conocido como disbiosis- el cuerpo empieza a enviar señales, el problema es que casi siempre las ignoramos.

La consecuencia más común de esta disbiosis es inflamación intestinal de bajo grado, no siempre provoca dolor, pero sí una sensación constante de malestar o fatiga.

Tu intestino te manda señales constantemente que ignoras, no es que te mande mensajes de WhatsApp (de momento), pero si hay señales bastante claras: hinchazón frecuente, gases intensos, digestiones lentas y pesadas, fatiga, estreñimiento/diarrea, problemas de piel, dolores articulares.

Estos síntomas pueden producirse debido a: estrés, falta de sueño, antibióticos, baja fibra, dietas ultraprocesadas….

INTESTINO Y CEREBRO viven en comunicación constante como si de un matrimonio bien avenido se tratara. Siempre hemos oído que el intestino es nuestro segundo cerebro, en la medicina se llama “eje intestino-cerebro”, lo que no solemos saber es cómo se produce ese intercambio de comunicación entre ambos. Por ejemplo: a todos nos ha pasado alguna vez que, en estado de nerviosismo o estrés, el estómago se nos ha revuelto y muchas veces, cuando hemos tenido problemas digestivos, nuestro ánimo se ha resentido. Ese es el “eje intestino – cerebro” funcionando: .

El nervio vago, conexión neuronal directa entre el cerebro y el intestino. (envío de mensajes) Sistema endocrino, mediante la secreción de hormonas, como el cortisol, la adrenalina o la serotonina (hormona de la felicidad) sistema inmunitario, a través de la modulación de las citocinas.

Desde hace tiempo sabemos que en la pareja de intestino y cerebro a veces tenemos una tercera nota discordante, la microbiota intestinal.

Por eso los investigadores hablan cada vez más del eje microbiota-intestino-cerebro.

Las bacterias intestinales pueden influir en esta comunicación produciendo moléculas que afectan al sistema nervioso, modulando la inflamación o interactuando con las células intestinales. Cuando ese diálogo funciona bien, suele reflejarse en una digestión equilibrada, buena energía y estabilidad emocional, pero cuando se altera, el cuerpo empieza a enviar señales. En otras palabras: tu intestino, tu cerebro y tu microbiota están en constante diálogo. Tu cerebro puede alterar tu microbiota, y tu microbiota puede influir en tu cerebro.

Ahora bien, cuando la inflamación intestinal se instala en nuestro cuerpo y este estado inflamatorio se mantiene durante años, puede contribuir a diferentes problemas de salud como pueden ser Enfermedades digestivas, Enfermedades metabólicas, Enfermedades autoinmunes, Salud mental y Neurológica

¡¡Ojo!!, con esto no quiero decir que por tener inflamación debas tener una de estas enfermedades ya que la inflamación intestinal por sí sola no causa directamente estas enfermedades, pero cada vez hay más investigaciones que muestran que puede participar como uno de los factores implicados. La comunicación dentro del eje microbiota-intestino-cerebro es sensible a múltiples factores del estilo de vida y del entorno como por ejemplo:

  • Alimentación, siendo la dieta es uno de los moduladores más potentes de la microbiota.
  • Actividad física y relaciones sociales. La actividad física regular no solo beneficia al sistema
    cardiovascular o muscular. También parece tener un impacto positivo en el funcionamiento
    cognitivo y cerebral.
  • El entorno en el que vivimos, tiene un papel importante en la salud intestinal. Factores como la contaminación ambiental se han relacionado con mayor riesgo de enfermedades
    respiratorias, cáncer y ciertos trastornos neurológicos o cognitivos.

Algunos medicamentos, en especial los antibióticos, pueden influir en el desarrollo del
sistema nervioso del niño y contribuir a ciertas enfermedades.

Estudios científicos demostraron que los primeros años de vida y el tipo de parto tienen repercusiones importantes en la microbiota de nuestros hijos. De hecho, varios estudios han demostrado una relación entre el nacimiento por cesárea y un mayor riesgo de desarrollar una variedad de trastornos, incluida la obesidad, así como trastornos del sistema inmunitario, como asma u otras alergias.8 El estrés prenatal no solo afecta a la microbiota del niño, su composición y su desarrollo neurológico, sino también al embarazo, aumentando el riesgo de parto prematuro.

– Estrés y emociones también son factores comportamentales que actúan sobre la microbiota y el eje intestino-cerebro. El estrés crónico es uno de los factores que más altera el eje microbiota-intestino-cerebro. Estos cambios alteran el equilibrio de la microbiota y pueden contribuir a problemas digestivos e incluso emocionales.

¿Quiere esto decir que la microbiota puede influir en nuestro comportamiento? Algunos estudios sugieren que la microbiota podría influir en aspectos como el estado de ánimo, el estrés y ciertos comportamientos relacionados con la recompensa o adicción. En la actualidad también se está investigando su posible relación con la libido o el deseo sexual.

Lo que sí está claro es que una microbiota equilibrado forma parte del ecosistema que
sostiene nuestra salud física y mental.

NOTA: SABÍAS que 90% Las células del intestino son responsables de más del 90% de la
producción de la serotonina presente en el cuerpo

Diez gestos sencillos para mejorar tu microbiota

No es una fórmula mágica, pero si tienen evidencia científica

  1. Aumentar la fibra gradualmente
  2. Introducir alimentos fermentados
  3. Reducir ultraprocesados y azúcares
  4. Masticar despacio
  5. Gestionar el estrés .
  6. Dormir lo suficiente
  7. Hidratarse bien
  8. Consumir prebióticos naturales
  9. Tener actividad física
  10. Consultar si los síntomas persisten.

La microbiota intestinal no es una moda científica, es un ecosistema que influye en gran parte de nuestra salud.

Escuchar las señales del intestino puede ser una de las formas más sencillas de empezar a cuidarlo. Nuestro intestino es el lugar donde el sistema inmunitario aprende a distinguir entre lo que debe tolerar y lo que no y si ese aprendizaje falla, el sistema inmune puede terminar atacando al propio cuerpo.

Referencias:

  • National Institutes of Health (NIH) / PubMed: Referencias sobre la comunicación bidireccional a través del nervio vago y vías endocrinas.
  • Revista de Nutrición Clínica y Dietética Hospitalaria: Artículos de revisión sobre la interacción de la microbiota con el sistema nervioso central (diciembre 2025).
  • Harvard Health Publishing: Información sobre el uso de herramientas mente-cuerpo para mejorar la conexión intestino-cerebro.

Raquel López es CEO en Agentic Projects 










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