La Guardia Civil investiga una reyerta entre dos clanes con enfrentamientos previos —incluido un incidente con martillo hace quince días— y busca a una mujer ya identificada como presunta autora del ataque en plena avenida comercial
Lo que debía ser una tarde ordinaria en una confitería de la avenida Doctor Artero Guirao de San Pedro del Pinatar se convirtió, minutos antes de las 18:00 horas del viernes 2 de enero, en el escenario de un violento enfrentamiento entre dos familias con una larga historia de tensiones. En medio de gritos, empujones y objetos arrojados, una mujer sufrió una herida por arma blanca que requirió su traslado urgente al hospital Los Arcos del Mar Menor.

Según fuentes policiales, todo comenzó con el encuentro fortuito —o quizá provocado— de ambos grupos en el establecimiento. Las hostilidades, alimentadas por rencillas anteriores, escalaron rápidamente hasta desembocar en una trifulca física. Fue en ese clima de caos cuando, según testigos y primeras pesquisas, una de las personas presentes extrajo un cuchillo u otro objeto contundente, y la mujer, cuya identidad no ha sido revelada, resultó alcanzada.
Al lugar acudieron de inmediato dos ambulancias —una del 061 y otra de Protección Civil—, que estabilizaron a la herida en el exterior del local, entre la aglomeración de vecinos, curiosos y parientes de ambos bandos, que se fueron congregando conforme se extendía la noticia. La tensión en la zona fue tal que se requirió la presencia reforzada tanto de la Policía Local como de la Guardia Civil, que finalmente asumió la dirección de la investigación.
Los agentes del Instituto Armado ya han identificado a una mujer como presunta responsable de la agresión, aunque, hasta el cierre de esta información, no se ha procedido a su detención. Las averiguaciones continúan en curso, con especial atención a los móviles del conflicto.
Y es que este no es un episodio aislado. Hace apenas dos semanas, las mismas familias protagonizaron otro altercado en una hamburguesería del municipio, un incidente que generó gran alarma por desarrollarse en presencia de menores y por la aparición, en aquella ocasión, de un martillo como arma intimidatoria.

Fuentes próximas al caso apuntan que el origen del conflicto podría residir en una relación sentimental controvertida: una mujer de uno de los clanes mantendría una relación con un varón del otro grupo, un adolescente aún menor de edad, circunstancia que habría sido mal recibida por sus respectivos entornos familiares, alimentando una espiral de recelos y confrontaciones.
Mientras la víctima permanece bajo observación médica, las autoridades insisten en la necesidad de desactivar esta espiral de violencia doméstica extendida, recordando que los conflictos privados no deben trasladarse al espacio público —mucho menos a locales familiares y abiertos a toda la comunidad.
La investigación sigue abierta, y la Guardia Civil mantiene un dispositivo activo para garantizar la seguridad ciudadana y esclarecer los hechos con la máxima celeridad.























