El pasado lunes 10 de noviembre, Tomás Écija y Juan Antonio García celebraron su primer aniversario con amigos, chefs, periodistas y una cena al aire libre —y presentaron a su nueva integrante: Cundi, de 4 meses

El pasado lunes 10 de noviembre, el entorno del Palacio Almudí, ya consagrado como nuevo epicentro gastronómico de la ciudad de Murcia, vivió una celebración íntima pero vibrante: el primer aniversario de Verónicas Colmado de Pan, el proyecto conjunto del chef Tomás Écija y el panadero Juan Antonio García (La Subirana). Lo que comenzó el 14 de octubre de 2023 como una apertura discreta —“sin inauguración oficial, por pura urgencia de servir”, según confesó Écija—, ha crecido en un año hasta convertirse en un referente de la despensa murciana contemporánea, donde el pan de masa madre, los embutidos El Catarrás (de gallina autóctona) y las conservas de pequeños productores regionales se venden con criterio, cariño y rigor.

LasGastrocronicas.com asistió al aniversario para realizar esta amplia galería fotográfica:
Murcia celebró un año de pan honesto, embutido de gallina y compromiso con lo cercano
La velada, celebrada en las propias instalaciones del colmado y en veladores dispuestos en la acera frente al Almudí, reunió a más de medio centenar de personas: clientes fieles, proveedores, amigos del sector y figuras destacadas de la escena gastronómica regional. Entre los asistentes se encontraban Charo de Kombucha Marcha, Paco Hernández (director de LasGastrocrónicas.com), Antonio Fernández (Pomarus), Antonio Reyes (revista Gastrónomo), la influencer Antonieta Portillo, el community manager Tudor, la exconcursante de MasterChef Mireia Belmonte, Fran Guerrero y Andrea Morán (FBI), Juan Antonio García Gil (El Churra), Nacho Abellán (Hispano), Sergio Martínez (Keki) y Antonio ‘El Patillas’ (La Ritornata), entre otros.

Tras unas palabras emotivas de Tomás y Juan Antonio, en las que agradecieron el apoyo constante y recordaron los desafíos iniciales —desde hornear con horno de piedra hasta convencer de que el pan sano también podía ser adictivo—, dio comienzo una amplia cena improvisada, con platos salidos directamente de la vitrina del colmado: empanadillas de El Catarrás, quiches de temporada, conservas de El Modesto, huevas de mújol confitadas y, por supuesto, panes de La Subirana en todas sus variantes: de maíz con sobrasada y anchoa, de semillas con crema de cabra y hueva, o de Viena relleno de setas y piquillo.

Pero el momento más entrañable llegó cuando Tomás Écija y su mujer, Cundi Sánchez, presentaron oficialmente a su hija Cundi, de 4 meses, a la comunidad que ha crecido en torno a su proyecto. La niña, dormida en brazos de su madre mientras el bullicio celebraba, parecía simbolizar lo que el colmado representa: continuidad, raíces y futuro tejidos en el mismo hilo.

Porque Verónicas Colmado de Pan no es solo una tienda. Es un manifiesto contra la prisa: un espacio donde el tiempo se mide en fermentaciones lentas, en recetas heredadas, en vínculos reales. Y tras un año de vida, su mensaje resuena más fuerte que nunca: en Murcia, el mejor lujo es lo de aquí, lo de siempre, lo bien hecho.

Cundi, por cierto, ya tiene su primer diploma: “Panadera en prácticas, promoción 2025”.
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