50 canciones para entender el siglo XX
Por María José Cavadas
Suena “La Boheme” y el cuerpo se afloja. Cantada por primera vez en 1966 por Shahnourh Varinag Aznavourián, Charles Aznavour para todos, se convirtió en un lugar al que volver. Siempre. Pocos saben que tanto romanticismo es en realidad una queja. Nostalgia de un tiempo en que el barrio de Montmartre (París) era la patria de jóvenes artistas, pobres, geniales, enamorados, locos, capaces de pasar la “noche en blanco frente al caballete y a la mañana siguiente tomarse “café-creme” “agotados, pero llenos de felicidad”. “Con el paso del tiempo y el azar de los días, el barrio y el atelier han desaparecido o es irreconocible”, prosigue la canción. Montmartre se puso de moda y atrajo gente con dinero que expulsó al antiguo vecindario. El cantante armenio hablaba de un fenómeno urbanístico que sufren hoy las grandes ciudades. Y una palabra: gentrificación. Pero mientras suene “La Boheme” no te invadirá la nostalgia. Quizás sí.

Ricardo Aguilera, escritor, periodista (Radio Nacional de España, Radio3) ha reunido las cincuenta canciones que explican el siglo XX. Para nada es un libro de música, aunque sí, sino una guía de cómo los músicos han interpretado el tiempo que les ha tocado vivir. Las letras reflejan esos momentos de transformación y quizás los hemos bailado cien veces sin saberlo. En ese recorrido Aguilera, acompañado por Pedro Calvo, periodista, y Seju Monzón, actor, músico y bastantes cosas más, desvelaron qué cuernos querían decir esas baladas o esas congas que en el fragor de la fiesta, y las dificultades del idioma, nadie intuía.

Revuelta zapatista
Sabías que “La cucaracha” es un himno revolucionario. Revolucionario de verdad. Alguna vez has pensado que esa cucaracha “deprimida” porque no tenía marihuana que fumar había alentado al ejército de Emiliano Zapata en su intento por repartir la tierra entre los pobres durante la revolución de 1910.
Pero si alguien siente mala conciencia por haber contribuido a la expansión del ideario zapatista en las fiestas de cumpleaños, tranquilo porque “La cucaracha” también cambió de bando y fue asumida por el presidente Victoriano Huerta, enemigo de Zapata, alcohólico, gran consumidor de marihuana, cojo y con cataratas. Aún hay más. El origen de la tonada llega varios siglos atrás. Llega a la España del siglo XV, aunque los documentos más fiables son del XIX. La cucaracha, eterna, solo tiene una estrofa común para todos los bandos y todas las causas. “Ya murió la cucaracha, ya la llevan a enterrar, entre cuatro zopilotes y uno que otro gavilán”. El resto ha cambiado según las banderas. “La canción tiene tres versiones; infantil, revolucionaria y pasota marihuanera”, explicó Monzón.

Seguir el rastro del siglo XX a través de la música es arriesgado. Cada cual tendrá su canción fetiche, pero Aguilera no ha caído en la emboscada del sentimiento y ha seleccionado aquello que reflejaba lo que ocurría en aquel momento. Woody Guthrie, padre del folk americano, protector de Bob Dylan, compuso en 1940 ‘This land is your land‘, harto de escuchar en la radio otro himno patriotero que ocultaba los efectos de la Gran Depresión y no pudo evitar de que acabara convirtiéndose en el himno moral de USA. «Esta tierra es tu tierra, / esta tierra es mi tierra / desde California hasta la isla de Nueva York / Esta tierra fue hecha para ti y para mí», reza la letra. A lo que un jefe Sioux aclaró “Esta tierra es mía”, explicó Aguilera.
Fumar como un americano

Renato Carosone, otro de los grandes, supo leer la Italia de la posguerra. En 1956 era un país destruido con el 24% de las familias en situación de pobreza absoluta y el 52% de las casas sin agua. Era fácil entender que los jóvenes quisieran copiar a los americanos asentados en las bases militares de la zona. Carosone se inspiró en un conocido, “el listillo del barrio”, aclaró Aguilera, y de ahí nace la popular “Tu vuo’ fa’ l’americano”. El muchacho quería hacerse el americano, peinarse como un americano, usar pantalones tejanos y fumar cigarrillos Camel. Quien no en aquel desierto? “También habla de quien quiere ser lo que no es. Que se mete en un mundo que no es el suyo, a veces por tonterías como consumir marcas famosas”, señala Seju.

La guerra provocó también la reacción del crooner japones Hisashi Sakamoto, conocido por su nombre artístico de Kyū Sakamoto. En un Japón sometido y arrasado moralmente, Sakamoto interpreta en 1961 el popular Sukyyake. Nada relaciona la letra, en la que cuenta que un joven regresa frustrado de una protesta y camina con la cabeza bien alta para impedir que las lágrimas resbalen por sus mejillas, con el título. Porque Sukyyake es un plato popular, una especie de estofado de carne con verdura. Por qué? porque el nombre inicial de la canción era largo e impronunciable. La discográfica resolvió: corto y conocido. “Como si aquí le ponemos a una canción de título paella”, apunta Aguilera.

Amor a la vejez
En 1977 Carlos Cano “le ponía deberes a los políticos”, apunta Aquilera. El cantautor andaluz saca al mercado “La Murga del currelante”. Marcelo! que los paraos quieren currelo
¡Manué! ¿con el cacíque qué vas a hacer?. Maroto! siembra la tierra que no es un coto¡Falote! que ya’sta bien de chupar del bote ¡Ramón! hay q’acabar con tanto bribón pos le vamos a dar el tran lacatrán pico pala-¡chimpón!- y a currelar parabán parabán parabán pan pá.
Un aneurisma acabó con la vida del cantautor en 2000 y la murga sigue viva.

El movimiento LGTB tiene un adalid en el grupo Village People. En 1978 lanzan “YMCA”, las siglas de Young Men’s Christian Association, un movimiento internacional que surge en Londres en 1844 para defender los derechos de los jóvenes ante las consecuencias de la revolución industrial. Los Village, cuyo nombre hace referencia al Greenwich Village, zona de ambiente gay de Nueva York, se empeñan en sacar del armario a los neoyorkinos con un ritmo pegadizo. ”Es nuestro Paquito el Chocolatero”, añade Aguilera. Tanto éxito tuvo que la asociación religiosa ni se quejó.
Las 50 canciones para entender el siglo XX es un viaje por la historia, la que viene en los libros. También la que se recuerda si haces memoria de quien era la chica con la que bailabas. Hace revivir años en los que solamente un tipo como Paul McCartney se preguntaba en “When I’m Sixty-Four” cómo sería el amor a los 64.” Cuando te levantas y no sabes a qué vas a la cocina. O tienes el nombre en la punta de la lengua”, bromeó Seju Monzón. Aún así, alguien del público suspiró “quien los pillara”.
MacCartney tenía entonces 25 años (hablamos de 1967). Hoy a punto de cumplir 84, sigue de gira.

María José Cavadas es periodista
Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.
Formadora en Habilidades de Comunicación y Liderazgo.
Miembro de la Federación de Asociaciones de Periodistas de Turismo (Fijet)





















