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GASTROCRONICAS

Cuando Oriente conduce Occidente: Madre Tigre y MG sellan alianza que une el chopstick con el volante

El restaurante murciano de Jie Lin Wu recibe el aval de la automovilística china para un año de colaboración simbólica donde dos marcas dialogan sobre identidad, migración y el arte de reinventarse sin perder raíces


 

El rugido del motor se funde con el crepitar del wok. Madre Tigre —el audaz restaurante chino-murciano liderado por el chef Jie Lin Wu— ha firmado un acuerdo de patrocinio con MG Motor, marca automovilística de origen británico hoy propiedad del gigante chino SAIC Motor, que durante los próximos doce meses aportará dos vehículos Hs hybrid + a la operativa del establecimiento.

Un vínculo que trasciende lo comercial para convertirse en metáfora viva de dos historias paralelas: la de una marca que cruzó continentes conservando su esencia, y la de un chef molinense de ascendencia china que transformó el caldero murciano en plato de culto servido con chopsticks.

«Estamos muy contentos porque creemos que la marca acompaña muy bien al ser marca china, aunque su creación fuera inglesa», explicó Wu en conversación exclusiva con LasGastrocronicas.com. «MG ahora lo lleva en chino y creemos que las dos marcas comparten valores: ambas han viajado lejos, se han adaptado sin traicionarse y hoy representan puentes entre culturas».

La alianza, gestionada a través del concesionario murciano MG Huertas Auto, no solo facilitará la logística del restaurante —cuyos más de cincuenta pedidos diarios saturan el diminuto comedor de veinte metros cuadrados—, sino que simbolizará públicamente esa filosofía de «puente» que define a Madre Tigre desde su apertura en diciembre de 2024.

El restaurante, ubicado en la avenida Francisco Jiménez Ruiz y galardonado con el CreaMurcia 2024, ha construido su identidad sobre la contradicción fecunda: un espacio minúsculo donde el arroz imperial se sirve junto a mochis de paparajote, donde la sopa de pescado de Chongqing incorpora galera del Mar Menor y donde el caldero murciano —llevado incluso a Hong Kong para asombro de comensales asiáticos— se degusta con palillos sin complejos. «No somos fusión —reitera Wu—. Somos un puente. Y hoy, este puente lo hemos cruzado juntos: chinos, murcianos, ecuatorianos, holandeses».







La colaboración con MG refuerza esa narrativa en un momento clave: mientras el local original mantiene su esencia callejera —abriendo en horario reducido de martes a domingo—, el chef ultima la remodelación de un nuevo espacio para eventos de más de doscientos metros cuadrados, contiguo al comedor original.

Un crecimiento que, como el de la propia marca MG —nacida en Oxford en 1924, rescatada por capital chino en 2005 y hoy referente global de movilidad eléctrica—, demuestra que las raíces no pesan: sostienen para volar más lejos.

«Trabajar juntos va a ser una motivación todos estos meses», adelantó el equipo de Madre Tigre en sus redes sociales, anticipando acciones conjuntas que fusionarán gastronomía y movilidad sostenible.

Porque en esta alianza no hay solo dos coches: hay la certeza de que algunas historias, aunque nazcan en lados opuestos del mapa, comparten el mismo destino cuando deciden mirarse a los ojos, respetarse y avanzar juntas. Y en Murcia, como bien sabe quien ha probado el mochi de paparajote, los mejores sabores siempre nacen del encuentro. Incluso cuando ese encuentro huele a gasolina china y a azafrán murciano.

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