La aprobación definitiva del PECHA desata la ira de la plataforma ciudadana, que promete recurrir la decisión y escenifica un funeral simbólico frente al Consistorio
El futuro del emblemático Cine Rex ha quedado sellado este jueves en el salón de plenos del Ayuntamiento de Murcia. En una sesión marcada por la tensión y la saturación de las galerías, la corporación municipal ha otorgado la aprobación definitiva a la modificación del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico-Artístico (PECHA). Esta decisión habilita el inmueble para actividades terciarias, como locales comerciales, despachos o centros deportivos privados, aunque mantiene la prohibición de alterar la configuración original de la sala de proyecciones.
La votación, que contó con el respaldo del Partido Popular, el rechazo del PSOE y la abstención de Vox, no estuvo exenta de dramatismo. Durante más de ciento veinte segundos tras el escrutinio, el hemiciclo resonó con las consignas de los asistentes, quienes corearon «Cine Rex Vivo» y acusaron de «mentiroso» al equipo de gobierno.

La presión social fue palpable no solo en el interior, donde fue necesario habilitar ambas pajareras para acoger al público, sino también en el exterior. Frente a la Casa Consistorial, activistas desplegaron carteles y una réplica de un ataúd, simbolizando el fallecimiento del espacio cultural tal y como lo conciben los vecinos.
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Discrepancias políticas sobre el origen del expediente
El debate político reveló profundas grietas entre las formaciones representadas. Antonio Navarro, concejal de Urbanismo, justificó la medida argumentando que la única vía para evitar la ruina del edificio es su revitalización económica.

El edil defendió que la norma permite la conservación estructural sin obligar a reformas en la sala principal. Además, Navarro apuntó directamente a la oposición, recordando que el trámite administrativo se inició en junio de 2022, bajo un gobierno socialista.
Por su parte, el portavoz del PSOE, Ginés Ruiz Maciá, reconoció el inicio del expediente durante su etapa de gestión, pero subrayó que fue la presión vecinal y los informes de Cultura los que blindaron el sentir popular en la ficha urbanística. Ruiz recordó las promesas electorales del alcalde, José Ballesta, sobre el mantenimiento del cine. Desde Vox, la concejala Alba Franco criticó la incoherencia del PP, quien incluía en su programa la recuperación del Rex como sala cinematográfica, temiendo que el edificio corra la misma suerte que el desaparecido Cine Floridablanca.

Batalla legal y contexto de movilización
Ante la resolución del Consistorio, la plataforma ciudadana contraria al proyecto ha anunciado su intención de llevar el caso a los tribunales, aunque aún no han detallado la estrategia jurídica concreta. La sesión plenaria se desarrolló en un clima de efervescencia social generalizada; además de los defensores del Rex, las inmediaciones del Ayuntamiento acogieron reclamaciones de padres del colegio Mariano Aroca, trabajadores del transporte urbano y representantes sindicales por las condiciones del colegio La Paz.

Con esta resolución, el edificio queda protegido frente al deterioro por abandono, pero su alma cultural queda en entredicho.

Mientras el gobierno municipal celebra haber asegurado la supervivencia física del inmueble mediante nuevos usos económicos, gran parte de la ciudadanía lamenta que la pantalla se apague definitivamente para dar paso a gimnasios o tiendas, convirtiendo el histórico coliseo en un centro comercial más. El expediente queda ahora cerrado en vía administrativa, abriendo la puerta a un nuevo capítulo de conflicto en los juzgados.


























