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GASTROCRONICAS

Entre copas y curiosidades: la ciencia toma la calle y los bares en Cartagena y Lorca

Subtítulo: Del 18 al 20 de mayo, cafeterías portuarias y una sala cultural se convierten en auditorios abiertos donde investigadores y ciudadanía debaten sobre salud, tecnología, arte y los retos de la era digital


Cartagena y Lorca acogen, entre el lunes 18 y el miércoles 20 de mayo, una iniciativa de divulgación que busca derribar las barreras tradicionales del conocimiento científico. Bajo dos formatos distintos pero con un mismo propósito, el ciclo internacional Pint of Science y una programación temática en la Sala Silos de Lorca transformarán la hostelería y los espacios institucionales del sureste peninsular en puntos de encuentro donde el rigor académico se traduce en un lenguaje cotidiano y accesible para cualquier vecino.

En la ciudad costera, la propuesta aterriza de la mano de la Asociación de Jóvenes Investigadores de Cartagena (AJICT), con el respaldo de la Universidad Politécnica y el proyecto municipal Cartagena Piensa. Las sesiones, fijadas cada tarde a las 18:00 horas, se reparten en tres establecimientos emblemáticos. El recorrido arrancó en El Soldadito de Plomo con una mirada hacia la ecología y la biodiversidad, analizando desde depredadores prehistóricos hasta el rol esencial de los hongos y la microbiología del suelo. La jornada intermedia traslada el foco a la innovación en Mr. Witt Café, donde se desgranarán los principios de los semiconductores, la robótica aplicada o la bioconstrucción con micelio. El broche final se sirve en CaféLab, dedicado a la física del día a día, la atención tecnológica a personas mayores y los nuevos paradigmas del emprendimiento ágil. Todas las intervenciones son gratuitas y priorizan el diálogo directo entre académicos y público.







Paralelamente, la localidad interior ofrece un itinerario más estructurado pero igualmente divulgativo en la Sala Silos de la Plaza de Abastos. Con apertura de puertas a las 18:30 y charlas programadas de 19:00 a 21:00 horas, el ciclo aborda tres ejes que entrelazan biotecnología, patrimonio y medicina. La apertura examinó la tensión entre el progreso científico y la ética informativa: el investigador Ramón y Cajal Pascual García Pérez desglosará cómo la metabolómica y los algoritmos optimizan la nutrición y la salud intestinal, mientras la profesora Rocío Sánchez del Vas analizó el impacto de la posverdad y los mecanismos para combatir los bulos digitales. El martes se adentró en la antropología y la creación, con el catedrático Ignacio Martín Lerma desmontando mitos sobre la complejidad cultural neandertal, y la artista Paula García Nieto mostrando cómo los cultivos bacterianos pueden generar pigmentos y soportes para obras contemporáneas. El miércoles cierra con un enfoque clínico y preventivo: la doctora Ana Belén Pérez-Oliva explicará las terapias celulares y génicas contra tumores y patologías poco frecuentes, y el experto en fisioterapia pediátrica Francisco Javier Fernández Rego subrayará la observación de los movimientos tempranos como herramienta clave para anticipar trastornos del desarrollo.

Aunque se desarrollan en entornos físicos y con ritmos distintos, ambas propuestas comparten una filosofía común: acercar el método científico a la vida cotidiana. Mientras el modelo anglosajón de Pint of Science aprovecha la distensión de la hostelería para normalizar la duda y la pregunta, el ciclo lorquino apuesta por un marco institucional que mantiene el rigor sin caer en la jerga académica. Investigadores de la UMU, la UPCT y diversos centros de innovación demuestran, día a día, que el saber ya no es un patrimonio exclusivo de las universidades, sino una herramienta transversal que explica desde la arquitectura de un microchip hasta la composición de la microbiota humana.

La asistencia es libre hasta completar el aforo en todas las sedes. Enmarcado en la agenda cultural y divulgativa de la región, este encuentro invita a la ciudadanía a cuestionar, aprender y conversar sobre los desafíos del presente, confirmando que la ciencia, cuando se comparte sin filtros, también puede disfrutarse al compás de una charla de sobremesa.








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