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GASTROCRONICAS

De la Huerta al Cuartel General: Murcia conquista el paladar de la OTAN en Países Bajos

El chef Juan Antonio Pellicer lidera una embajada gastronómica que llevó los sabores de la Región a 600 comensales en la base de Brunssum, fusionando tradición culinaria, arte y diplomacia en un evento histórico


 

La base del Mando Conjunto de Fuerzas de la OTAN (JFCBS) en Brunssum, un enclave estratégico para la defensa europea, se transformó el pasado fin de semana, desde el miércoles hasta el domingo, en un extensión temporal de la huerta murciana.

Bajo el liderazgo del reconocido chef Juan Antonio Pellicer, la «Spanish Feria de la Huerta 2026» no solo sirvió platos, sino que actuó como un puente cultural y diplomático, llevando la esencia de la Región de Murcia al corazón de Países Bajos.

La iniciativa, organizada con el apoyo de la Asociación Gastronómica de Amigos de la Academia de Gastronomía de la Región de Murcia y patrocinada por diversas empresas regionales, culminó este sábado 30 de mayo con un gran banquete para más de 600 comensales. Entre los invitados se encontraban altos mandos militares, personal de la OTAN y familias, quienes disfrutaron de una inmersión total en la cultura murciana.

Una logística de «alto nivel»

El éxito del evento no fue casualidad, sino el resultado de una meticulosa planificación logística. Según relata a LasGastrocronicas.com Tomás Zamora, presidente de la Asociación Gastronómica colaboradora, Pellicer coordinó el envío de múltiples palés con productos frescos directamente desde Murcia para garantizar la autenticidad de los sabores. «Mandó un montón de palés de comida para que la verdura y los productos fueran perfectos», explica Zamora.







La preparación requirió una dedicación extrema. Un equipo formado por aficionados entusiastas y profesionales, incluyendo a la propietaria del restaurante Oasis de Bolnuevo, trabajó durante tres días consecutivos (miércoles, jueves y viernes) en labores de mise en place. Desde las ocho de la mañana hasta media tarde, el equipo preparó fondos, limpió verduras, deshilachó mojamas y gestionó huevas de mújol, bajo la supervisión técnica de Pellicer.

Menú: Diplomacia a través del gusto

El menú diseñado para el evento principal fue un recorrido por la despensa murciana, adaptado para satisfacer paladares internacionales sin perder su identidad. Los comensales pudieron degustar desde aperitivos como aceitunas gordales «parrandboleras«, takamaki con almendras y hueva de mújol con mojama, hasta platos centrales como el arroz con verduras, ensalada murciana y alcachofas con mahonesa de pimentón y limón.

La oferta gastronómica se complementó con una selección de embutidos ibéricos, quesos con Denominación de Origen de la Región de Murcia y dulces típicos como tortas de Pascua y torta de chicharrones.

Para maridar la experiencia, bodegas regionales como El Nido del Cuco, Castaño, Juan Gil, Bodegas del Rosario y Balcona proporcionaron sus mejores caldos, convirtiendo la comida en una herramienta de promoción económica directa.

Más allá de la cocina: Arte y Música

La feria no se limitó a lo gastronómico. El programa incluyó una agenda cultural diseñada para mostrar la versatilidad creativa de Murcia. El viernes, el pintor Álvaro Peña impartió un taller de pintura in situ, mientras que la ambientación musical corrió a cargo de guitarristas y percusionistas que interpretaron sevillanas y melodías tradicionales, creando una atmósfera festiva que contrastaba con la rigidez habitual de una base militar.

La presencia institucional fue notable. Joaquín Gómez, presidente del INFO (Instituto de Fomento de la Región de Murcia), viajó específicamente para apoyar el evento, subrayando el compromiso del gobierno regional con la internacionalización de sus productos. Además, militares españoles destinados en la base, como el General Guillermo G. Ferrer, facilitaron la integración del evento en la estructura de la OTAN, mostrando una «amabilidad y cariño» destacada hacia los visitantes.

Reconocimiento institucional

El cierre del evento estuvo marcado por gestos simbólicos de alto valor protocolario. El equipo murciano recibió una visita guiada a las zonas más sensibles y restringidas de la base de la OTAN, un privilegio poco común para civiles. Como recuerdo de esta distinción, se entregó a los participantes una moneda conmemorativa, otorgada con el tradicional apretón de manos que simboliza la confianza y el respeto dentro de la Alianza.

Por su parte, Juan Antonio Pellicer fue obsequiado con un cuadro emblemático, reconociendo su labor como embajador culinario. La «Spanish Feria de la Huerta» ha demostrado así que la gastronomía puede ser un vehículo eficaz de soft power, proyectando la imagen de una Murcia moderna, tradicional y abierta al mundo desde uno de los escenarios geopolíticos más importantes de Europa.







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