Quince maestros cortadores, cientos de vecinos y una noche mágica en la Alameda lograron recaudar fondos cruciales para el nuevo hogar de AEMA Región de Murcia, demostrando que el compromiso social tiene mejor sabor cuando se comparte
La Alameda de la Constitución de Lorca se transformó este viernes en un escenario donde la gastronomía, la cultura y el compromiso social tejieron una red imposible de romper. Pese a una climatología adversa que amenazaba con truncar la velada, el VI Encuentro Solidario de Cortadores de Jamón no solo resistió, sino que brilló con luz propia, consolidándose como uno de los eventos de referencia en el calendario solidario de la región. Organizado por la Asociación Esclerosis Múltiple de la Región de Murcia (AEMA RM), la cita reunió a expertos, instituciones y ciudadanía bajo un mismo propósito: transformar la destreza culinaria en ayuda tangible para las personas afectadas por enfermedades neurológicas.

Desde las 20:00 horas, quince profesionales de la Asociación de Expertos y Cortadores Profesionales de Jamón de la Región de Murcia (ASOJAM) desplegaron su maestría frente a las piezas ibéricas. Sin embargo, lo que realmente cautivó a los asistentes no fue únicamente la perfección de cada loncha, sino la atmósfera de complicidad que se respiraba entre los puestos. Lejos de amedrentarse por la inclemencia del tiempo, cientos de lorquinos y visitantes de localidades limítrofes abarrotaron el espacio, convirtiendo la noche en una fiesta de resistencia y calor humano.
La concejal de Oenegés del Ayuntamiento de Lorca, Belén Díaz, quien presentó el evento junto al presidente de AEMA RM, Francisco del Vas, destacó la capacidad de movilización ciudadana. “Invitamos a todos los lorquinos a disfrutar de una noche cargada de sabor, solidaridad y entretenimiento”, recordó Díaz, subrayando el firme compromiso del consistorio en visibilizar la labor fundamental de las entidades sociales. Para la edil, el éxito de la jornada residía en su capacidad para unir «solidalidad, convivencia, música y gastronomía» en una cita ya arraigada en el tejido social de la ciudad.
El ambiente festivo se vio reforzado por una programación cultural diversa que logró mantener el ánimo elevado durante toda la velada. El grupo de baile ‘Son de lunares’, las actuaciones de Pedro Laborda y la tradicional Cuadrilla de Zarzadilla de Totana pusieron la banda sonora a una noche que también incluyó animación infantil y sorpresas que mantuvieron la expectación hasta el final.

La música y el espectáculo sirvieron de contrapunto perfecto a la seriedad de la causa, recordando que la alegría es también una forma de apoyo.

En el corazón de la iniciativa se encontraba la figura de Francisco del Vas, presidente de AEMA RM, quien explicó con claridad el destino de cada euro recaudado. Los fondos obtenidos durante esta sexta edición se destinarán íntegramente a la reforma, adecuación y equipamiento del local recientemente adquirido por la asociación.

“Se trata de un recurso necesario para fortalecer nuestros servicios y mejorar las condiciones en las que desarrollamos programas de atención social, apoyo psicológico, neurorrehabilitación y acompañamiento familiar”, detalló Del Vas.

Para el presidente de la asociación, el encuentro trascendía lo meramente económico. “Esta iniciativa nos permite visibilizar la realidad de las personas con esclerosis múltiple, fomentar la solidaridad ciudadana y reforzar el compromiso de la sociedad con las entidades del territorio”, afirmó. Del Vas agradeció la colaboración desinteresada de ASOJAM y la respuesta masiva del público, señalando que gracias a acciones como esta, la asociación logra llegar a más afectados que necesitan grupos de apoyo y servicios de rehabilitación integral.

Al cierre de la noche, con la Alameda aún llena de vida a pesar de la hora y del clima, quedó patente que el VI Encuentro Solidario de Cortadores de Jamón había cumplido su doble misión: por un lado, asegurar recursos vitales para el futuro inmediato de AEMA Región de Murcia; y por otro, demostrar que en Lorca, la solidaridad es un valor que ni la lluvia puede lavar.

La excelencia en la organización, atribuida unánimemente por los asistentes a AEMA III, dejó el listón alto para futuras ediciones, pero sobre todo, dejó una huella imborrable de comunidad y esperanza.

























