«La piel necesita hidratación grasa y minerales. Lo mismo que comemos»
«España tiene muy buen nivel en cosmética y es un gran exportador»
«Los jóvenes siguen a pie juntillas lo que les dice una influencer que no conoce su piel, sus necesidades ni, a lo mejor su edad»
«Los hombres recurren a la medicina estética. Un pinchazo tiene un efecto más rápido»
Por María José Cavadas
Es difícil, pero cierra los ojos e intenta adivinar un mundo sin Google, sin influencers, sin viajes low cost, sin Zara y otras formas de vida fast: fast food, fast fashion. En ese mundo los sueños tenían un nombre: París.
En 1956 España comenzaba a dejar atrás la posguerra y se encontró con un invierno siberiano que congeló el país durante tres semanas. Por las calles empezaban a circular los primeros coches seat 600, en la radio se escuchaba la canción “Madre cómprame un negro” interpretada por Marujita Díaz. De fuera llegaban noticias que dejaban con la boca abierta. Marilyn Monroe se casaba con el dramaturgo Arthur Miller y Elvis Presley rompía con todo con su “Heartbreak Hotel”. Empezaba la televisión pública. Un bien de lujo, accesible solo para unos pocos, pero un canal por el que llegaban cosas de otros lugares.
En mayo de 1956, tras el invierno de 28 grados bajo cero, Louis Llopis y su esposa Jacqueline, abrieron la Perfumería Paris en Madrid con un nuevo concepto de tienda especializada en productos y marcas selectivas de perfumes, cosmética y maquillaje, aplicando los conocimientos adquiridos en la prestigiosa firma Stendhal. Su hija, Beatriz Llopis André, tomó el relevo casi un cuarto de siglo más tarde, incorporando los cambios estéticos que demandaba la sociedad de entonces. Era 1980. España sufría el azote del terrorismo, el exbeatle John Lennon era asesinado. Comenzaba la movida madrileña y Pedro Almodóvar estrenaba su primera película “Pepi, Luzi, Boom y otras chicas del montón”. El mundo era otro, pero París seguía siendo un sueño.

Cambios sociales
Ahora, en 2026, Beatriz Llopis, deja el trabajo que “la enamoró a los ventipocos” tras más de cuatro décadas dedicada a mantener el halo de sofisticación, belleza y elegancia que sugiere la capital francesa en su centro de estética. “En aquel tiempo la estética no era algo tan prioritario, pero despertaba cómo concepto”.
A través del mostrador de su establecimiento la empresaria ha visto los cambios operados en el país. A partir de los 80 las mujeres se incorporan al mercado de trabajo, ganan su dinero y lo gastan en lo que quieren. “Si tienes que pedir para una barra de labios, te cortas”. Cuanto mas ha mejorado la posición social de la mujer, mejor le ha ido el negocio a Beatriz. “He sufrido las crisis económicas, la guerra del Golfo, la de 2008. Esto no es un artículo de primera necesidad y acusa los recortes de la economía familiar” aclara la empresaria.
Cuatro décadas ha cambiado el cuadro socioeconómico. “Cuidarse es ahora una necesidad”. La frase es corta, pero enuncia una revolución.
-La vida de Beatriz ha transcurrido rodeada de frasquireos que prometen vida eterna.
– “No detienen el paso del tiempo, pero sí lo ralentiza”. “Me gusta cuidarme pero tampoco quiero aparentar la edad de mis hijas. Hay que asumir la edad».
En este lapsus de tiempo la industria ha tenido un crecimiento exponencial. Cientos de miles de productos han salido al mercado mientras los laboratorios funcionan a todo gas para conseguir elixires cada vez más mágicos. Hoy tenemos centenares de marcas americanas, suizas, japonesas, coreanas y españolas.
-España tiene muy buen nivel. Exportamos mucha cosmética, pese a tener que competir en un mercado muy saturado y con excelentes productos.

Dieta
-¿La piel es el espejo del alma?
-Sé como es una persona por cómo se cuida. A través de su piel adivino rasgos de personalidad. La piel habla.
-¿De verdad funcionan esos potingues?
-Afirmo que la cosmética da resultados, si bien es verdad que la medicina estética (inyecciones, cirugía, retoques) llega más lejos y es más rápida.
–Reconoce que los hombres prefieren esto último. Un pinchazo y una arruga menos. No tienen que someterse a la disciplina que exige la experta.
¿Qué debo hacer para estar como una rosa?
-A la piel hay que darle su dieta. Una hidratación adecuada, los lípidos adecuados, minerales. Vamos, igual que la alimentación.
-Habrá algo más
-Disciplina. Seguir los rituales básicos de limpieza, hidratación… Por eso los hombres prefieren la medicina estética que tiene resultados inmediatos.
También es verdad que el tiempo les castiga menos. No veo a ningún hombre pegado al espejo buscándose un nuevo surco.
-La barba les protege. Se afeitan y eso es una exfoliante maravillosa.
También es verdad que a Brad Pitt las arrugas le hacen más interesante, mientras que para Angelina Jolie son una tragedia.
-Esa es otra, pero ahora no se ven mujeres arrugadas. La cultura del cuidado personal durante tantos años hace que apenas se vean mujeres cuarteadas.
-¿Qué aterroriza ahora?
-La flacidez.

-Me lo temía. Iba a preguntarle por qué si hemos estado juntas los últimos 44 años, ella está igual que el primer día y yo, pues eso, fatal. La culpa es de la flacidez.
Influencers
Beatriz Llopis ha dedicado una larga vida profesional a seguir la evolución de la piel de su clientela, aconsejarle lo mejor para cada etapa. Acompañarla en el proceso lento, imperceptible donde la lisura de la piel debe estar en consonancia con otras cosas. “La belleza es armonía. La suma de muchas cosas”. “Yo tampoco quiero parecerme a mis hijas”.
Perfumería/Centro de Estética Paris echa el cierre cuando la IA ha entrado en la cotidianidad, cuando Bud Bunny y Rosalía lo petan, Cuando las influencers surgen como champiñones y nos ataca la epidemia fast
-Los jóvenes siguen a pie juntillas lo que les dice una influencer que no conoce su piel, sus necesidades ni, a lo mejor su edad. Las recetas no se pueden generalizar. Esto es algo muy personal, muy de tocar, muy de mirar de cerca. Muy de escuchar.

Antes de llamar a la empresa de mudanzas, Beatriz me deja husmear en los estantes. Casi me desmayo de todo lo que hay. Esto es peor que el lineal de lácteos del supermercado.
-¿Cuantos botes tiene en su cuarto de baño?
-Bastantes.
-Ahora que se va, sea sincera, ¿Cree en la cosmética?
-Firmemente
Igual que mi tía Marcela en Santa Rita (digo para mis adentros)

María José Cavadas es periodista
Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.
Formadora en Habilidades de Comunicación y Liderazgo.
Miembro de la Federación de Asociaciones de Periodistas de Turismo (Fijet)

























