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GASTROCRONICAS

El eclipse solar dispara las reservas y la expectación colectiva

Expertos analizan el impacto turístico, emocional y práctico de un fenómeno astronómico que moviliza reservas, expectación colectiva y seguridad ocular


 

Por Marga Zambrana | Nuria Bigas | UOC | Nuevo Digital


 

 

El próximo 12 de agosto, durante poco más de un minuto, el día se oscurecerá antes de la puesta de sol en algunos puntos del territorio. El eclipse solar total será visible en una franja de la península Ibérica y de las islas Baleares, mientras que en el resto de España se podrá observar como eclipse parcial. Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), en ciudades como Burgos el eclipse empezará a las 19.33 horas y llegará al máximo a las 20.29 horas. La totalidad durará 104 segundos, con el Sol a solo 8 grados de altura.

El interés va mucho más allá de la astronomía. Expertos de la Universitat Oberta de Catalunya analizan cómo un fenómeno de pocos minutos puede activar reservas hoteleras, movilidad, actividades divulgativas, expectación social y riesgos oculares si no se observa con la protección adecuada.

La dimensión turística ya es visible. Según la agencia Reuters, las reservas hoteleras internacionales en pequeñas ciudades situadas en la ruta del eclipse han aumentado un 383% este año, y el acontecimiento podría generar 362 millones de euros en gasto turístico. El Gobierno español espera atraer a unos 10 millones de astroturistas extranjeros. Según datos de Booking, las reservas para la noche del 12 de agosto han crecido un 260% en la Coruña, un 170% en León y un 120% en Burgos. El visualizador del IGN permite consultar los horarios, la duración, el oscurecimiento y la elevación del Sol por municipio.

Cuando el astroturismo deja de ser un nicho

El astroturismo se ha definido tradicionalmente como un turismo de intereses especiales dirigido a un público reducido con motivaciones científicas, culturales y de contacto con la naturaleza. También forma parte de un modelo de turismo experiencial arraigado al paisaje, a la narrativa local y a la oferta cultural, gastronómica y patrimonial del territorio.

«El caso del eclipse de este año, que se verá en gran parte de la península ibérica, es diferente; hablamos de un acontecimiento excepcional que puede actuar como catalizador y transformar temporalmente este nicho en un fenómeno mucho más masivo», explica Lluís Garay, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC e investigador del grupo NOUTUR (Nuevas perspectivas en turismo y ocio).

El precedente del eclipse solar de 2019 en la región de Coquimbo, en Chile, que atrajo a cerca de medio millón de visitantes, muestra esta mutación. Según Garay, estos fenómenos pueden incorporar un perfil de turista más diverso, más dispuesto al gasto y con motivaciones no siempre vinculadas a la astronomía. El eclipse puede atraer a expertos, aficionados, familias, turistas de verano y viajeros ocasionales.

El cielo se apaga al ocaso: España se prepara para el eclipse solar más esperado en un siglo

La franja de totalidad cruzará la Península de oeste a este el próximo 12 de agosto, ofreciendo un espectáculo astronómico único que coincidirá con la puesta de sol.

A poco más de tres semanas para el 12 de agosto, la comunidad científica, las instituciones y los amantes de la astronomía ultiman los preparativos para presenciar un fenómeno sin precedentes en la historia reciente de la península Ibérica. El próximo miércoles, el primer eclipse total de Sol visible desde España en más de cien años teñirá de oscuridad el atardecer, cruzando el país de oeste a este y dejando un rastro de asombro desde A Coruña hasta Palma.

La franja de totalidad, la zona donde la Luna cubrirá por completo el disco solar, atravesará casi toda la mitad norte peninsular, mientras que la mitad sur del país lo contemplará como un eclipse parcial. El itinerario celestial cruzará numerosas capitales de provincia, incluyendo Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y València.

Sin embargo, este evento guarda una particularidad que lo hace tan fascinante como exigente para los observadores: al situarse España al final de la trayectoria de la sombra, la totalidad sucederá cuando el Sol se esté poniendo muy cerca del horizonte. Este factor obligará a los espectadores a buscar ubicaciones estratégicas con una visibilidad perfecta hacia el oeste. A pesar del reto, la época estival juega a favor del espectáculo, ya que las probabilidades de disfrutar de un cielo despejado son altas en gran parte del territorio nacional.

Un reloj astronómico de oeste a este

El fenómeno global dará inicio a las 17:34 horas (hora oficial peninsular) en el mar de Bering y se extenderá durante casi cuatro horas y media, hasta las 21:58 horas en el océano Atlántico. El punto máximo del eclipse a nivel mundial se registrará a las 19:46 horas cerca de Islandia, donde la totalidad alcanzará los 2 minutos y 18 segundos.

En territorio español, los tiempos y la altura del Sol varían según la longitud geográfica. En A Coruña, la Luna comenzará a morder el Sol a las 19:31 horas, alcanzando su máximo a las 20:28 horas. La totalidad durará 76 segundos, con el astro rey a 12 grados sobre el horizonte, finalizando a las 21:22 horas, unos minutos antes de la puesta de sol.

Más al interior, en Burgos, la oscuridad total se prolongará durante 104 segundos. El máximo se alcanzará a las 20:29 horas, con el Sol a solo 8 grados de altura, justo antes de que el ocaso consuma el evento a las 21:20 horas.

En el Mediterráneo, Palma de Mallorca será el testigo de lujo del tramo final del recorrido. En la capital balear, el eclipse comenzará a las 19:38 horas y alcanzará su máximo a las 20:32 horas, con el Sol rozando los 2 grados de altura sobre el mar, en un final de película minutos antes de la puesta de sol.

Precaución y una «triada» histórica

Más allá de las fronteras españolas, el eclipse será visible de forma parcial en el norte de Norteamérica, gran parte de Europa y el oeste de África. Desde los organismos astronómicos se hace un llamamiento a la ciudadanía para que consulte las páginas de precauciones oficiales, recordando que el uso de filtros certificados es innegociable para realizar una observación segura y proteger la retina.

Este acontecimiento no es un hecho aislado, sino el prólogo de una «triada ibérica» sin precedentes que convertirá a España en la meca mundial de la astronomía durante los próximos años. Tras el eclipse de agosto de 2026, el país volverá a sumirse en la penumbra el 2 de agosto de 2027 con otro eclipse total, seguido de un eclipse anular el 26 de enero de 2028.

No obstante, los expertos advierten de la urgencia de no perderse el evento de este mes: tras la cita de 2027, los cielos españoles no volverán a ser testigos de un eclipse solar total hasta el año 2053.







El beneficio económico no es necesariamente duradero. Garay subraya que los estudios sobre eclipses muestran un impacto importante a corto plazo en alojamiento, restauración, transporte y oferta de experiencias, pero también indican que dicho impacto puede ser efímero. Si el territorio solo se prepara para recibir visitantes durante unas horas o unos días, el resultado puede quedar en un pico puntual de ingresos.

«Para que la rentabilidad transcienda al beneficio inmediato y deje una impronta territorial duradera, los gestores de los destinos tienen que construir un ecosistema astroturístico colaborativo», señala Garay. Esto implica integrar la astronomía con otros activos del territorio: patrimonio biocultural, gastronomía, arqueología, turismo rural, actividades familiares y protección del cielo nocturno. También exige mejorar la señalización, el transporte público, la gestión del tráfico y el control de la contaminación lumínica. Sin esta planificación, el eclipse se puede convertir en un espejismo económico; con una gestión adecuada, puede funcionar como carta de presentación de un territorio.

Por qué nos fascina mirar el cielo juntos

El eclipse también activa una expectativa colectiva intensa. ¿Por qué un acontecimiento natural de pocos minutos genera tanta anticipación? Emilia Redolar, profesora de neurociencia de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC e investigadora del grupo e-RLab (Ética, equidad y herramientas digitales para la mejora de la salud), explica que el primer factor es la novedad. Un eclipse solar total es un fenómeno natural poco habitual, y el cerebro está preparado para detectar aquello que es infrecuente, relevante o potencialmente significativo.

Según Redolar, aquí intervienen las neuronas dopaminérgicas, que van del área tegmental ventral hasta el núcleo accumbens, una región del estriado. Este sistema participa en la motivación y en la detección de estímulos importantes. «Estas neuronas señalizan aquello que es importante para nosotros y también se activan ante la novedad», explica. Ante un fenómeno como un eclipse, pueden impulsar conductas orientadas a no perdérselo: buscar información, comprar gafas homologadas, reservar alojamiento, elegir una ubicación u organizar una experiencia compartida.

La dimensión colectiva refuerza este proceso. No es lo mismo ver una imagen que compartir la espera, observar el cambio de luz, notar el descenso de la temperatura o vivir el silencio repentino de un paisaje. El eclipse convoca a una comunidad alrededor de un hecho excepcional.

También hay personas que pueden sentir saturación o indiferencia. Redolar apunta que las neuronas dopaminérgicas aprenden y actualizan su respuesta. Si un estímulo deja de ser percibido como nuevo porque todo el mundo habla de él constantemente, algunas personas pueden habituarse y dejar de prestar atención antes de haberlo vivido. Otras mantendrán la expectativa porque todavía no lo han experimentado. Así, un mismo fenómeno puede generar fascinación, indiferencia o rechazo.

Cómo observar y fotografiar el eclipse sin poner en riesgo la vista

La norma principal es sencilla: no se debe mirar nunca directamente el Sol sin la protección adecuada. Como el Sol parece oscurecerse, algunas personas pueden pensar que es menos peligroso. No lo es.

David Merino, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC e investigador del grupo AIWELL (Artificial Intelligence for Human Well-being), recuerda que observar el Sol sin protección puede provocar retinopatía solar o retinopatía por eclipse solar. Una mirada muy breve puede dejar una mancha visual pasajera, pero una exposición más larga puede superar los niveles de luz que el ojo puede tolerar y causar daño fotoquímico a la retina. Otras molestias pueden llegar horas después: con las manchas persistentes pueden aparecer dolor ocular o lagrimeo. En algunos casos pueden durar semanas o meses y, según el tiempo de exposición y las características de cada ojo, pueden llegar a ser permanentes.

Las gafas de sol convencionales no sirven. Tampoco los métodos caseros. Las gafas para ver el eclipse deben estar homologadas y cumplir la norma internacional ISO 12312-2, que especifica los requisitos de los visores solares seguros. En caso de duda, es mejor no utilizarlas.

Los niños requieren una vigilancia especial. Según Merino, tienen más riesgo por dos motivos: la óptica de sus ojos, especialmente el cristalino, es más transparente que la de los adultos y eso puede hacer que los rayos ultravioleta e infrarrojos lleguen con más intensidad a la retina. Además, la curiosidad y la emoción ante un fenómeno poco habitual pueden llevarlos a mirar el Sol sin protección. Tienen que llevar siempre gafas homologadas y estar supervisados por adultos.

Una alternativa segura y educativa es observar el eclipse de manera indirecta mediante una cámara oscura o un proyector estenopeico. Este experimento permite ver la proyección del Sol sin mirarlo directamente y puede ser una buena actividad para hacer con niños.

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También hay que proteger las cámaras. Grabar el Sol durante mucho rato, sobre todo con trípode, puede llegar a quemar el sensor. Merino recomienda colocar un filtro delante de la cámara, ya sea un móvil, una cámara doméstica o un equipo profesional. En el caso de los móviles, se puede ajustar una gafa homologada delante del objetivo, siempre evitando mirar directamente el Sol mientras se enfoca.

Con cámaras profesionales, telescopios o prismáticos, hay que utilizar filtros solares adecuados colocados a la parte frontal de la óptica. La NASA recuerda que no se debe observar el Sol a través de cámaras, prismáticos o telescopios sin filtros solares apropiados.

El eclipse del 12 de agosto de 2026 será un fenómeno astronómico excepcional, una prueba de gestión turística y una oportunidad de divulgación científica. La mejor manera de vivirlo será prepararlo con tiempo, elegir bien el lugar y mirar solo con la protección adecuada.

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