Un hombre de 65 años utilizaba un sistema de códigos en la barra para dispensar 171 papelinas que ocultaba entre utensilios de limpieza; los vecinos alertaron del aumento de delitos y del constante trasiego de toxicómanos en la zona
Agentes del Grupo de Estupefacientes de la Jefatura Superior de Policía de Murcia han desmantelado un activo punto de distribución de cocaína que funcionaba camuflado como pub-cafetería en pleno Barrio del Progreso, en la capital murciana. La operación se saldó con la detención de un varón de 65 años, señalado como presunto responsable de un delito de tráfico de drogas, quien ya ha comparecido ante la autoridad judicial y ha quedado en libertad con cargos a la espera de ser citado a juicio.

El origen de la investigación: quejas vecinales y repunte delictivo
Las pesquisas se pusieron en marcha después de que los residentes del entorno alertaran, en reiteradas ocasiones, sobre el continuo flujo de consumidores de sustancias estupefacientes en las inmediaciones de un local de hostelería. A esas denuncias se sumó un notable incremento de hurtos y otros delitos de menor gravedad en el vecindario, circunstancia que reforzó las sospechas de los investigadores sobre la existencia de un punto de venta al menudeo en la zona.
Un ritual de compra con códigos en la barra
Según pudo acreditar la Policía Nacional, la mecánica de venta seguía un protocolo muy definido. Los compradores accedían al establecimiento, se dirigían a la barra y solicitaban una consumición empleando una serie de términos convenidos que indicaban la cantidad exacta de droga que pretendían adquirir. A continuación, depositaban el importe acordado, que el ahora arrestado recogía antes de encaminarse al almacén del local. Transcurridos apenas unos instantes, regresaba y hacía entrega de la sustancia al cliente, quien en ocasiones la consumía allí mismo y en otras abandonaba el recinto para hacerlo en otro lugar.

El escondite: palos de escoba y fregonas
Lo que más llamó la atención de los agentes durante la inspección del negocio fue el ingenioso sistema de ocultación empleado. La cocaína no se guardaba en cajones ni en cajas fuertes, sino que estaba introducida en el interior hueco de los mangos de escobas y fregonas almacenados en la trastienda del pub-cafetería, un escondrijo diseñado, presuntamente, para burlar eventuales registros.
Balance de la intervención policial
En el transcurso de la operación, los funcionarios policiales incautaron un total de 171 papelinas de cocaína, todas ellas debidamente preparadas, envasadas de forma individual y listas para su distribución inmediata entre los compradores. Asimismo, se intervinieron más de 5.000 euros en efectivo, cantidad que, según los investigadores, procede íntegramente de la comercialización ilegal de estupefacientes.

Situación judicial del detenido
Tras su arresto, el sexagenario fue trasladado a dependencias policiales y, posteriormente, puesto a disposición del Juzgado de Guardia de Murcia. El magistrado decretó su puesta en libertad con cargos por un delito contra la salud pública, y todo apunta a que el encausado será convocado a una vista oral en los próximos meses para responder por los hechos que se le atribuyen.
Con esta intervención, la Policía Nacional da por neutralizado un foco de venta de droga que, según subrayan fuentes del Cuerpo, estaba generando un deterioro palpable en la convivencia y la seguridad del Barrio del Progreso.

























