Lipotimias, merma de ventas y riesgo sanitario ponen en jaque al histórico recinto de 1952. Una vulnerabilidad que contrasta con las recientes inversiones en modernización, según revela La Verdad
En pleno epicentro de la capital murciana, el histórico Mercado de Abastos de Saavedra Fajardo, abierto al público desde 1952, ha atravesado una compleja coyuntura durante las últimas dos semanas. Según ha documentado el diario La Verdad, el sistema de climatización del recinto, con una antigüedad aproximada de tres décadas, sufrió una avería que elevó las temperaturas interiores hasta los 35 ºC, en un contexto meteorológico que superó ampliamente los 40 ºC en el exterior.
Esta incidencia ha desencadenado una cadena de efectos adversos, no solo para la salud pública, sino también para la viabilidad del comercio de proximidad y la seguridad alimentaria.
Diversos testimonios recabados por el medio apuntan a episodios recurrentes de lipotimias entre la clientela, mayoritariamente de edad avanzada, llegando algunos vendedores a activar el servicio de emergencias 1-1-2 para asistir a compradores desvanecidos en los pasillos.
Desde una perspectiva gastronómica y sanitaria, la situación ha resultado crítica. La imposibilidad de mantener la normativa de temperatura (establecida entre 24 y 26 ºC) ha provocado el deterioro acelerado de productos perecederos. Comerciantes del sector pesquero han reportado un consumo triplicado de hielo para preservar sus capturas, mientras que en otros puestos se ha evidenciado el ablandamiento de artículos como el chocolate y la necesidad de desechar mercancía expuesta. La merma en la afluencia de clientes y los cierres anticipados, como el ocurrido en el puesto de marisco Marea Seafood, han acentuado la preocupación por la sostenibilidad económica de estos negocios.

Paradójicamente, este episodio de vulnerabilidad térmica se produce poco después de un ciclo de mejoras en el recinto. Durante el año 2025, el mercado fue objeto de una renovación integral de sus obradores y zonas de almacenaje, ejecutada a través de un programa mixto de empleo y formación para personas mayores. Aquellas intervenciones, que incluyeron la sustitución de suelos, fontanería, iluminación y el tratamiento de humedades, buscaban alargar la vida útil del edificio y consolidar su valor patrimonial. Además, el recinto fue seleccionado como experiencia piloto para un proyecto de unificación estética que extenderá una nueva imagen gráfica y señalética a ocho plazas de abastos de la ciudad.

No obstante, la reciente crisis ha puesto de manifiesto que la modernización funcional y estética debe ir acompañada de una actualización tecnológica de los sistemas vitales, como la climatización. Tras la publicación de la información por parte de La Verdad, el Ayuntamiento de Murcia confirmó que técnicos municipales intervinieron de urgencia, logrando restablecer el funcionamiento del aire acondicionado a última hora de la mañana del viernes.
A pesar de esta resolución puntual, el episodio deja una reflexión pendiente para las administraciones y la ciudadanía: la protección del patrimonio gastronómico murciano exige no solo intervenciones formativas o de imagen, sino también garantías estructurales que aseguren la salubridad, el confort y la continuidad de un comercio local que es, en sí mismo, un pilar fundamental de la identidad cultural y la memoria viva de la Región.

























