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GASTROCRONICAS

El guardián de los tomates olvidados: José Antonio Esteban recupera 44 variedades ancestrales en la huerta de Alquerías

El ingeniero agrónomo murciano abandona su carrera para dedicar su vida al proyecto ‘Lo Dulce del Tomate’, suministrando a restaurantes con Estrella Michelin y Soles Repsol frutos cultivados sin fitosanitarios que rescatan sabores perdidos desde 1884


 

En la huerta profunda de Alquerías, donde el tiempo parece transcurrir al ritmo de las estaciones y no de las prisas urbanas, José Antonio Esteban cultiva un tesoro vivo que pocos conocen: más de 44 variedades de tomates tradicionales, algunas de ellas con más de dos siglos de historia. Su proyecto, ‘Lo Dulce del Tomate‘, no es solo una explotación agrícola; es un acto de resistencia gastronómica contra la homogenización del sabor.

Galería fotográfica de ‘Lo Dulce del Tomate’:

LasGastrocronicas.com visitó la finca para conocer de primera mano un trabajo que combina ingeniería agronómica, memoria histórica y pasión por la tierra. El resultado es un invernadero de 1.800 metros cuadrados, dividido en cuatro tandas de 450 metros cuadrados cada una, donde conviven tomates rosados, rojos intensos, marrones casi ahumados, amarillos afrutados, verdes sorprendentemente dulces, anarajados y hasta azules.

Un invernadero que respira con la huerta

La primera sorpresa al llegar es la estructura del invernadero. Lejos del modelo cerrado y aséptico de la agricultura intensiva, el espacio de José Antonio está abierto por los laterales, protegido únicamente por mallas mosquiteras. «La clave es que las plantas no se mojen, pero necesitan que corra el aire, que entren los bichos y los pájaros», explica mientras camina entre los surcos. Su padre, José Esteban, le acompaña en las tareas diarias, perpetuando una tradición familiar que ahora alcanza dimensión profesional.

Esta filosofía abierta permite una polinización natural mediante abejorros (Bombus terrestris), esenciales para garantizar frutos con más semillas, mejor calibre y forma, sin necesidad de hormonas sintéticas. «Cero hormonas, 100% natural. Es la huerta de Murcia en su máxima expresión», subraya.

De hobby a vocación: dejarlo todo por el tomate

José Antonio comenzó a cultivar tomates como pasatiempo hace más de 20 años. Lo que empezó como una afición entre semana se transformó en una obsesión que terminó por devorar su vida profesional. En enero de 2025, tomó la decisión que muchos considerarían descabellada: dejó su trabajo como ingeniero agrícola para dedicarse por completo a su proyecto. «Hay que estar un poco loco para dedicarse a esto», confiesa con una sonrisa mientras señala las más de 200 plantas que tiene de cada variedad.

El traslado a las instalaciones actuales en Alquerías se produjo el 15 de febrero de 2026, marcando el inicio de una nueva etapa. «Los tomates necesitan adaptación al sitio donde se cultivan. Cada territorio les da una personalidad distinta», explica mientras muestra las primeras plantas que ya cuajan en las nuevas instalaciones.

El tomate Rosa de 1884: rescatando la memoria sumergida

Entre las joyas que custodia José Antonio, destaca el Tomate Rosa, una variedad de 1884 con más de 200 años de historia. «Se creía perdido tras una gran riada», relata mientras sostiene el fruto de piel finísima y carne carnosa y dulce. Este tomate no es solo un producto; es un fragmento de memoria histórica recuperada, un testimonio vivo de lo que nuestros bisabuelos comían antes de que la industria alimentaria impusiera sus criterios de uniformidad y resistencia al transporte.







Otras variedades antiguas incluyen el Raf de Cehegín, el Rojo Aplastado del Rincón de los Huertos (Moratalla), el Flor de Baladre (emblema de la huerta murciana), el Antiguo de la Cabrera y el Perita Café, cuyo primer fruto cuajado en las nuevas instalaciones fue celebrado como un hito en las redes sociales del proyecto.

Del campo a los restaurantes con Estrella

La producción de ‘Lo Dulce del Tomate’ es limitada y selectiva. «Vendo al precio de 15 euros por cada 3 kilos de unas 11 variedades«, explica José Antonio. La práctica totalidad de su producción está destinada a la restauración de alta gama. Entre sus clientes figuran grandes restaurantes, algunos con Estrella Michelin y Soles Repsol, que buscan en sus tomates algo que los productos comerciales no pueden ofrecer: sabor auténtico, textura variable y personalidad.

En la actualidad, trabaja con una decena de clientes hosteleros que valoran la trazabilidad, el cultivo sin productos fitosanitarios y la historia detrás de cada fruto. «El objetivo es que el tomate vuelva a ser el protagonista en la cocina», afirma.

Recomendaciones del experto: cada plato, su tomate

José Antonio no solo cultiva; educa a sus clientes sobre el uso adecuado de cada variedad. Para el tomate frito o el pisto, cualquiera funciona. Pero para la ensalada murciana, recomienda sin dudar el Rojo Aplastado de Moratalla, por su equilibrio entre carne y piel. Para el gazpacho, el Flor de Baladre murciano aporta la acidez y dulzor perfectos.

«Nunca son iguales dos tomates, ni siquiera de la misma variedad», advierte. Esta variabilidad, lejos de ser un defecto, es la esencia de la agricultura tradicional y la garantía de una experiencia gastronómica única en cada comida.

La ciencia detrás del sabor: nutrición sin químicos

Como ingeniero agrónomo, José Antonio aplica conocimientos técnicos avanzados al cultivo ecológico. Explica que el nitrógeno es necesario para el crecimiento, el potasio para engordar el fruto y aportar dulzor, y el fósforo para el desarrollo radicular. Pero va más allá: utiliza ácidos húmicos y fúlvicos para mejorar la estructura del suelo, microorganismos beneficiosos para proteger las raíces, y bioestimulantes como algas, humus y aminoácidos vegetales para evitar el estrés de las plantas.

«Un suelo vivo es la base del rendimiento», repite como un mantra. Su enfoque regenerativo incluye dejar florecer el perejil y mantener la cerraja en los bordes del huerto. «La cerraja actúa como escudo atrapando el pulgón, mientras que las flores de perejil alimentan a los insectos que combaten a la Tuta absoluta. No es dejadez, es agricultura ecológica inteligente».

Visibilidad gastronómica y compromiso con el territorio

El proyecto de José Antonio ha trascendido los límites de su finca. En abril de 2026, participó en la inauguración del ciclo ‘Murcia, desde el Sabor‘ en el Centro de Interpretación Gastronómica del Teatro Romea, donde guió junto al chef Pedro Buitrago (restaurante Tándem) una cata de siete variedades de tomate ante una quincena de asistentes. El concejal de Turismo, Jesús Pacheco, destacó la iniciativa como «una apuesta decidida por nuestra huerta, nuestros productores y nuestros chefs, grandes embajadores de la excelencia culinaria del municipio».

También ha participado en jornadas sobre variedades tradicionales y huerto regenerativo en La Junquera, organizadas por la Red Murciana de Semillas y Regeneration Academy, y en las jornadas RAÍZ en La Cárcel Vieja de Murcia, donde compartió mesa con otros productores comprometidos con el territorio.

Comunidad digital y divulgación

Con más de 1.400 seguidores en Instagram (@lo_dulce_del_tomate), José Antonio utiliza las redes sociales para divulgar no solo su trabajo, sino también conocimientos técnicos sobre el cultivo ecológico. Sus reels abordan desde el manejo del riego en invierno hasta la importancia del boro en el cuajado del fruto, pasando por los errores comunes en la agricultura ecológica.

«La naturaleza no usa filtros, y nuestra huerta tampoco», proclama en sus publicaciones, donde muestra el arcoíris de colores de sus tomates y explica las diferencias entre variedades. Su mensaje es claro: recuperar los sabores de antes no es nostalgia, es una forma de resistencia cultural y gastronómica.

El futuro de ‘Lo Dulce del Tomate’

Con una producción aún limitada pero en crecimiento, José Antonio enfrenta los retos de cada temporada: las heladas como peor enemigo, el estrés térmico cuando las temperaturas superan los 35°C (que vuelve estéril el polen), y la constante adaptación de las plantas al territorio.

Mientras tanto, sigue ampliando su catálogo de variedades, perfeccionando sus técnicas de cultivo regenerativo y construyendo una red de clientes que valoran la excelencia por encima de la cantidad. «Cada fruto se cultiva con dedicación y amor por la tierra», afirma. Y se nota en cada bocado.

En un mundo donde la industria alimentaria prioriza la uniformidad y la resistencia al transporte, José Antonio Esteban demuestra que existe otro camino posible. Uno donde el sabor, la historia y la biodiversidad son los verdaderos protagonistas. Uno donde los tomates saben a tomate.

Información práctica:

  • Proyecto: Lo Dulce del Tomate.
  • Ubicación: Alquerías, Murcia.
  • Contacto: Instagram @lo_dulce_del_tomate.
  • Precio: 15 euros por 3 kilos (11 variedades disponibles).
  • Clientes: Restaurantes con Estrella Michelin y Soles Repsol (venta directa por mensaje privado).







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