El holding murciano consolida un crecimiento exponencial en cuatro años, multiplicando por cinco su rentabilidad gracias al tirón de su marca insignia, la expansión internacional y la diversificación estratégica
El cierre del ejercicio 2025 ha dejado unas cifras históricas para el ecosistema empresarial de Grupo Fuertes. Tal y como detalla el periodista Fernando Abad en una reciente publicación para El Nuevo Digital, el holding ha logrado multiplicar prácticamente por cinco su beneficio neto en el último cuatrienio, consolidándose como uno de los gigantes agroalimentarios y de servicios más sólidos de España.
En el centro de esta tormenta de éxitos financieros se encuentra El Pozo Alimentación, la marca insignia del grupo. La compañía ha actuado como el principal catalizador de la expansión del holding, concentrando nada menos que el 70% de la facturación global. Durante el pasado año, la enseña murciana experimentó un repunte superior al 8% en su volumen de negocio, un impulso sostenido tanto por la sólida demanda de sus líneas de productos frescos y elaborados en el mercado nacional como por el creciente apetito de los mercados internacionales por sus exportaciones.

Unas cifras que rompen moldes
Según se extrae del informe de gestión del grupo, recogido por El Nuevo Digital, la facturación conjunta de las cerca de 40 empresas propias y participadas alcanzó los 2.772,9 millones de euros. Esta cifra supone un incremento interanual del 8,3% frente a los 2.559,3 millones registrados en 2024.
Sin embargo, es en la cuenta de resultados donde el salto cualitativo resulta más evidente. El beneficio neto se situó en 333,7 millones de euros (con una cifra previa a impuestos de 415,4 millones). Esto representa un espectacular ascenso del 48% en comparación con los 225,4 millones obtenidos en 2024. Si se amplía el foco temporal, la radiografía es aún más elocuente: desde 2022, la rentabilidad del grupo se ha multiplicado por cinco.
Este vigoroso desempeño económico ha tenido un reflejo directo en el mercado laboral. La plantilla del conglomerado cerró 2025 con 7.954 empleados, quedándose a un paso de alcanzar la simbólica barrera de los 8.000 trabajadores, lo que subraya su papel como motor de empleo en sus regiones de influencia.
El efecto arrastre en el resto de divisiones
Aunque El Pozo marca el ritmo, el resto de las patas del holding también han mostrado una notable salud financiera. El área de alimentación en su conjunto lideró el crecimiento absoluto. Más allá de los cárnicos, otras firmas del grupo como Fripozo (congelados), Palancares (lácteos y quesos), Aquadeus (aguas embotelladas) y Procavi (pavo) también sumaron ventas.
En el sector primario, las operaciones de crianza y engorde porcino (agrupadas bajo Cefusa, Agropor y Exaga) lograron mantener un volumen de negocio ligeramente superior al del año precedente, demostrando estabilidad en un sector volátil.

El ladrillo y el ocio, los otros grandes triunfadores
Fuera del ámbito estrictamente alimentario, el área inmobiliaria (con Profusa y Magic World Resort a la cabeza) protagonizó el salto más vertiginoso, con un crecimiento de sus ventas del 64,4%, espoleado por la materialización de nuevos proyectos.
Asimismo, las empresas participadas en el sector del ocio (Terra Natura y Aqua Natura) lideraron los incrementos dentro de este bloque, mientras que la rama farmacéutica (Hepabiotic) mantuvo una progresión moderada pero constante.
Reestructuraciones y búsqueda de rentabilidad
No todo han sido subidas; el grupo también ha demostrado pragmatismo al adaptar su tamaño a la realidad del mercado. La división vitivinícola (Luzón y Corral), junto con las áreas de cultivo de frutas y fraccionamiento de alimentos, vieron reducir su facturación. No obstante, desde el grupo se aclara que estos recortes responden a una estrategia deliberada de adaptación a los nuevos escenarios de consumo, priorizando la mejora de la rentabilidad sobre el volumen bruto.

En la misma línea de optimización de recursos, la rama química (Aemedsa) redujo sus ventas para centrarse en la I+D y en la captación de clientes más exclusivos, mientras que la división de gres continúa en hibernación, sin registrar comercializaciones desde mediados de 2022.
Con estos mimbres, Grupo Fuertes y su buque insignia, El Pozo, encaran el futuro con la tranquilidad de quien ha sabido diversificar riesgos sin perder el foco en su negocio principal: la alimentación de calidad.

























