El Hotel Nelva acogió la segunda edición del salón enológico que reunió a profesionales y amantes del vino en una jornada marcada por la frescura mediterránea y la tradición de la Monastrell
El Hotel Nelva se transformó este lunes en un templo del vino con la celebración de la segunda edición de la Experiencia Verema Murcia, un evento que volvió a situar a la región como referente enológico nacional tras cinco años de espera, ya que la anterior edición se había celebrado en 2021.

Desde las 11:30 hasta las 20:30 horas, con una pausa al mediodía, el showroom abrió sus puertas a un público seleccionado que disfrutó de catas comentadas, descubrimientos entre etiquetas de más de veinte bodegas y el inconfundible aroma de la Monastrell jumillana.
La jornada arrancó con una cata comentada dedicada a la Denominación de Origen Protegida Jumilla, bajo el evocador lema «Frescura Mediterránea desde el corazón vinícola de Murcia«. María José Ayala, sumiller cartagenera formada en el Basque Culinary Center y especializada en esta D.O.P., guió a los asistentes a través de seis bodegas representativas, desgranando no solo perfiles organolépticos y técnicas de elaboración, sino también conectando con una tradición histórica que, según recordó, ya en el siglo XVI diferenciaba y valoraba estos vinos. «Conocer la evolución del vino que se bebe en Murcia desde hace más de 500 años es entender nuestra identidad», destacó la experta durante su intervención.

El showroom, accesible para profesionales acreditados y particulares mediante entrada de 25 euros (30 euros en puerta), congregó a una veintena de expositores que mostraron lo más granado de sus producciones.
Entre ellos, destacaron las bodegas de la D.O. Jumilla —como Alceño, Fermín Gilar, Hijos de Juan Gil, San Dionisio o Casa de la Ermita—, junto a representantes de otras denominaciones españolas como Rioja, Ribera del Duero, Rías Baixas o Cava. La organización, a cargo de Verema.com, extremó las medidas de aforo limitado y prohibió terminantemente la entrada a menores de 18 años, así como la salida de botellas sin autorización expresa de los expositores.
Votación popular y colaboración local
Una de las novedades de esta edición fue la implementación de un sistema de votación mediante códigos QR ubicados en cada stand, a través del cual los asistentes pudieron elegir al mejor vino y a la mejor bodega del evento.

Entre todos los participantes se sortearía un lote de vinos, fomentando así la interacción y el criterio colectivo. Como colaboradores, Sierra Cazorla Agua Mineral Natural y Quely aportaron hidratación y productos gastronómicos para acompañar las degustaciones, reforzando el carácter integral de la experiencia.
La prensa especializada también tuvo su espacio. El medio LasGastrocronicas.com cubrió el evento con una amplia galería fotográfica y participó en una de las catas dirigidas por José Luis Contreras, en la que se degustaron etiquetas de excepción como el espumoso Tantum Ergo Exclusive de Bodegas Hispano+Suizas (Cava), el potente Monastrell Parcela Los Pinos de Casa de la Ermita (Jumilla), o selecciones de bodegas como Viña Sastre, Jesús Madrazo y Castillo de Monjardín. Cada uno de estos vinos, con sus respectivas fichas técnicas y procesos de elaboración detallados, ofreció a los asistentes un recorrido sensorial por la diversidad vitivinícola española.

Cierre con sabor a continuidad
Con el showroom cerrando sus puertas a las 20:30 horas, la Experiencia Verema Murcia 2026 concluyó con una valoración muy positiva por parte de organizadores y asistentes. La combinación de formación, degustación y networking profesional, sumada al enfoque lúdico para el público general, consolidó un formato que, según fuentes de la organización, tiene vocación de crecer en próximas ediciones.

Mientras los últimos asistentes abandonaban el Hotel Nelva con el paladar satisfecho y la certeza de haber participado en un evento único, Murcia reafirmaba su papel como escenario privilegiado para el disfrute y la promoción de la cultura del vino.

Un viaje en copa: siete joyas líquidas que marcaron la cata de LasGastrocronicas
Durante la cata dirigida por José Luis Contreras, los asistentes emprendieron un recorrido sensorial que comenzó con la elegancia efervescente del Tantum Ergo Exclusive de Bodegas Hispano+Suizas, un Cava de Chardonnay y Pinot Noir con más de 120 meses de crianza sobre lías, para adentrarse después en el corazón de Jumilla con el potente Parcela Los Pinos de Casa de la Ermita, un Monastrell al 100% que expresó toda la fuerza del terruño murciano tras su paso por barricas de roble francés.

La experiencia continuó con la estructura clásica de la Ribera del Duero de la mano de Viña Sastre Crianza, seguida por la complejidad de los selecciones de Jesús Madrazo —tanto en Rioja como en Ribera—, donde el Tempranillo se vistió de matices gracias a fermentaciones en cemento y envejecimientos en robles francés, americano y húngaro.

El viaje culminó con dos contrastes memorables: la fineza evolutiva del Monjardín Tempranillo Reserva de Navarra y la dulzura natural de Lacríma Christi de Bodegas BSI, un Monastrell jumillano de 15 grados cuya fermentación detenida por frío preservó sus azúcares sin adiciones, ofreciendo un final de cata tan sorprendente como inolvidable.




























