El IMIDA supera el cuello de botella de la supervivencia larvaria y consolida una tradición científica que ya diversifica el mapa acuícola de San Pedro del Pinatar y la bahía del Gorguel
En un escenario marcado por la necesidad de aliviar la presión sobre los caladeros naturales y garantizar el suministro de proteína marina de manera responsable, la Región de Murcia avanza con paso firme hacia la domesticación de la sepia (Sepia officinalis). Liderada por el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (IMIDA) y cofinanciada a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural, esta línea de trabajo aborda el obstáculo técnico que históricamente ha frenado la escalada industrial de este cefalópodo: la elevada mortalidad durante sus primeras etapas biológicas.
Los equipos de investigación, según publica La Opinión, han logrado reproducir ejemplares en entornos controlados, obteniendo puestas viables que fluctúan entre los 280 y los 1.900 huevos por hembra, con un índice de fecundación del 60 %. De forma paralela, se han perfeccionado los regímenes nutricionales basados en zooplancton, alcanzando tasas de supervivencia del 47 % al primer mes mediante el uso de misidáceos y del 43 % con Artemia.

Para preservar la integridad de los animales y reducir su estrés, se ha incorporado un sistema de visión artificial que calcula métricas biométricas como el peso y la longitud sin necesidad de manipulación física.
La consejera Sara Rubira ha señalado que, aunque los protocolos de engorde ya presentan la madurez necesaria para dar el salto a una producción a mayor escala, la fase larvaria sigue demandando ajustes específicos en la alimentación y en el diseño de los tanques. Esta iniciativa se integra dentro de una estrategia regional de diversificación productiva que ya explora, de manera simultánea, el cultivo del langostino tigre y el mújol, con el objetivo de estabilizar la oferta para el canal HORECA y disminuir la dependencia de las capturas extractivas.

Esta apuesta innovadora no surge de manera aislada, sino que se erige sobre una infraestructura científica consolidada desde hace décadas en el Centro de Cultivos Marinos de San Pedro del Pinatar. Tal como recogen los documentos de la política pesquera regional, la colaboración histórica entre el IMIDA, la Universidad de Murcia y el Instituto Español de Oceanografía ha permitido avanzar previamente en el engorde del pulpo, el cultivo del sargo picudo o la cría de corvina, al tiempo que se desarrollan tecnologías para mitigar el impacto ambiental de las jaulas flotantes y optimizar sistemas de recirculación y desinfección.

La reciente ordenación de polígonos acuícolas frente a la bahía del Gorguel y San Pedro del Pinatar ya había sentado las bases para compatibilizar el crecimiento del sector con la preservación del litoral, un principio de explotación sostenible que ahora se traslada a la producción de cefalópodos.

Con un ciclo vital acelerado y una demanda consolidada en mercados de alto poder adquisitivo, la sepia se perfila como el siguiente eslabón estratégico para la acuicultura española. Pese a liderar la producción europea, el sector nacional aún depende mayoritariamente de moluscos bivalvos y especies piscícolas tradicionales. La domesticación de este cefalópodo no solo reforzaría la autonomía alimentaria y la competitividad de la industria murciana, sino que contribuiría directamente a la conservación de los ecosistemas marinos, alineándose con los objetivos de racionalización y recuperación de recursos que guían la gestión pesquera autonómica.


























