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GASTROCRONICAS

La leyenda de ‘Paco Pepe’ se sienta a la mesa: ‘Almorzamos Hoy?’ celebra su tercer almuerzo en Santa Eulalia con Pepito Martínez

La Asociación Gastronómica murciana reunió a sus comensales en el Centro de Mayores para disfrutar de un espectacular asado de pollo, sangre encebollada y embutidos tradicionales, con el histórico hostelero de la calle Madre de Dios como invitado de honor y el doble brindis de Tomás


 

Este pasado sábado, 19 de septiembre, cuando la resaca de la Feria de Murcia comenzaba a diluirse y la ciudad retomaba su pulso cotidiano tras las fiestas, la Asociación Gastronómica ‘Almorzamos Hoy?’ celebró su tercer almuerzo del curso con una cita que quedará grabada en la memoria colectiva del grupo. El escenario fue, de nuevo, el emblemático Centro de Mayores del barrio de Santa Eulalia, un espacio que se ha consolidado como segunda casa de esta fraternidad culinaria tras el exitoso almuerzo de conejo en ajo cabañil de la semana anterior.

Pero si algo distinguió esta jornada de las anteriores y la elevó a la categoría de acontecimiento fue la presencia de un invitado que convirtió la reunión en un auténtico puente entre generaciones de la hostelería murciana. Pepito Martínez, el legendario hostelero al frente del mítico y ya desaparecido restaurante ‘Paco Pepe’ de la calle Madre de Dios, se sentó a la mesa como participante invitado.

Su presencia supuso un reconocimiento vivo a quienes forjaron, plato a plato y sobremesa a sobremesa, la identidad gastronómica de la ciudad, y dotó a la mañana de un sabor especial, el de la historia compartida entre fogones.

La nómina de asistentes reunió a los pilares habituales de la asociación, esos rostros que son el auténtico motor de esta maquinaria culinaria sabatina. Tomás, fiel a su inquebrantable tradición, fue el encargado de elevar la copa y pronunciar el clásico brindis, aunque en esta ocasión lo hizo por partida doble: la demora de Javier Gracia, de La Bodeguita —anfitrión de la primera cita del curso—, obligó al maestro de ceremonias a improvisar una segunda versión del brindis para cuando el hostelero de la calle San Antonio hizo por fin su aparición.

Completaron la mesa Felipe, que se mostró especialmente callado durante toda la mañana, en un silencio que los más veteranos supieron interpretar como señal de profunda concentración gastronómica; Sergio, Gonzalo, Pepe Almela, Jesús, Antonio y Juanini. Javier Campoy, responsable de sorteos del grupo, también se personó para saludar a la concurrencia, aunque sus compromisos le impidieron quedarse al almuerzo, dejando tras de sí el afecto de una visita siempre agradecida.







El menú desplegado sobre la mesa fue un recorrido por los sabores más castizos y contundentes de la cocina murciana, una declaración de intenciones que no dejó rincón del recetario tradicional sin explorar.

La apertura corrió a cargo de una refrescante ensalada de lechuga, tomate, atún y huevos duros, seguida de un clásico frito de pimientos con tomate que anticipó la llegada de uno de los platos más singulares y valientes de la jornada: la sangre encebollada, una receta de raíz profunda que pocos establecimientos se atreven ya a ofrecer y que fue recibida con el respeto que merecen las cosas que resisten al paso del tiempo.

A estos se sumó una generosa selección de embutidos con morcón, chorizo y salchichón que preparó el terreno para el plato fuerte: un espectacular asado de pollo con patatas y tomates que se convirtió en el indiscutible protagonista de la mesa y que arrancó elogios unánimes entre los comensales. Para cerrar el festín, un dulce, fresquísimo y delicioso melón de año que puso el broche frutal perfecto a un almuerzo de altura.

Como dicta la tradición inamovible del grupo, la reunión no concluyó con los postres. La comitiva emprendió su habitual peregrinaje hacia el bar Candi-Lejas de Jesús, donde la sobremesa se prolongó entre carajillos, cafés y chupitos. En esta ocasión, las sorpresas dulces que acompañaron los licores adoptaron la caprichosa forma de setas de chocolate y galleta, un guiño otoñal que arrancó sonrisas y que demostró que la creatividad repostera del entorno del grupo no conoce estación ni calendario.

Con este tercer almuerzo, la Asociación ‘Almorzamos Hoy?’ confirmó que su impecable arranque de curso no fue un espejismo, sino la constatación de un estado de forma envidiable. Tres sábados consecutivos sin faltar a la cita, dos escenarios —La Bodeguita de Javi Gracia y el Centro de Mayores de Santa Eulalia— y un denominador común: la defensa a ultranza del producto local, la camaradería inquebrantable y la capacidad de convertir un sencillo almuerzo de sábado en un acto de resistencia cultural.

Mientras figuras como Pepito Martínez sigan aceptando invitaciones y Tomás siga brindando —una o dos veces, según convenga—, la gastronomía murciana tendrá en esta mesa uno de sus refugios más auténticos y entrañables.








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