El certamen cartagenero suma a su oferta cultural una ambiciosa ruta gastronómica que abarca desde el tapeo popular hasta creaciones de alta cocina con figuras como María Gómez, Sebastián López y Miguel Ángel Méndez
Cartagena se prepara para vivir un verano donde la melodía no será la única protagonista. En su trigésimo primera edición, el festival La Mar de Músicas ha decidido expandir sus fronteras artísticas para abrazar el patrimonio culinario de su país invitado: Ecuador. Bajo el sugestivo nombre de ‘La Mar de Platos‘, la organización ha diseñado un itinerario que promete deleitar los paladares locales y foráneos entre el 10 y el 26 de julio de 2026, fusionando la tradición andina con la identidad portuaria de la ciudad.
El fogón como escenario de la memoria
Lejos de ser un mero complemento, la apuesta por la culinaria responde a una visión integral del arte. Eugenio González Cremades, director del certamen, defiende que los fogones narran la idiosincrasia de los pueblos con la misma elocuencia que una partitura o un largometraje. «La cocina es memoria e identidad«, subraya, anticipando que esta incursión gastronómica no es un experimento aislado, sino la semilla de una sección que el consistorio y la dirección del evento aspiran a institucionalizar y hacer crecer en los calendarios venideros.

Dieciséis paradas para saborear el mestizaje
El pistoletazo de salida lo dará la iniciativa ‘La Mar de Tapas‘, una ruta urbana que invita a recorrer la hostelería cartagenera. Dieciséis referentes de la restauración local han aceptado el reto de reinventar los recetarios ecuatorianos. Por un precio que oscila entre los 4 y los 4,50 euros, los asistentes podrán maridar estas creaciones efímeras con una cerveza Estrella de Levante.

El mapa del sabor incluye a establecimientos tan dispares como Larvi, Maharani, El Pellizco, Vinagrillo, Latita Fina, Alviento, Mexicano Tequila, Cuarentaytres, Chef Momo, el hotel Sercotel Alfonso XIII, Los Habaneros, Me Tienes Frito, Mare Nostrum, Baobab, Pop Buns y Mi Mare. Todos ellos actuarán como embajadores temporales de la biodiversidad sudamericana durante más de dos semanas.

Un viaje íntimo a la selva y los Andes
Para los comensales que busquen una inmersión más profunda, el domingo 19 de julio se ha reservado una velada de alto voltaje conceptual. El espacio 2020 Studio abrirá sus puertas a «Chagra: Sabores y saberes del norte andino«, un banquete limitado a apenas treinta sillas.

Al frente de esta experiencia sensorial estará el chef Sebastián López, mente creativa detrás del restaurante Hannibal. Su propuesta promete transportar a los comensales a la espesura amazónica y a las cumbres del norte ecuatoriano mediante técnicas vernáculas y materias primas autóctonas.

El acceso a este exclusivo club tiene un coste de 45 euros y las localidades, que se prevé que vuelen, estarán disponibles en la plataforma digital de cultura del ayuntamiento desde el mediodía del 3 de julio.

Estrellas Michelin y puentes transatlánticos
El broche de oro a este ciclo llegará el miércoles 22 de julio con un duelo de titanes bautizado como «De Puerto a Puerto. Cartagena x Ecuador«.
El restaurante Mi Mare albergará un menú colaborativo a cuatro manos que simboliza el hermanamiento entre dos orillas.

Por un lado, la chef local María Gómez, avalada por la estrella Michelin de su proyecto Magoga; por el otro, Miguel Ángel Méndez, el artífice de Ayawaskha en Madrid, templo de la vanguardia ecuatoriana en la capital española. Méndez, cuyo trabajo es reconocido por reivindicar la herencia migrante a través de un prisma contemporáneo, unirá fuerzas con Gómez para orquestar un banquete de 45 euros —con maridaje, postres y café incluidos—.

Aquellos que deseen ser testidos de este encuentro histórico deberán contactar directamente con la sala anfitriona en el teléfono 601 99 44 95 para asegurar su cubierto.

Más allá de los acordes
Con este despliegue, La Mar de Músicas reafirma su condición de plataforma multidisciplinar. Al trasladar la riqueza del país andino a la mesa, el festival cartagenero logra que la experiencia de Ecuador se pueda, literalmente, masticar y digerir, ofreciendo a los asistentes una radiografía completa de un territorio que este año late con fuerza en el corazón del Mediterráneo.

Mapa de las Mar de Tapas con los establecimientos participantes.

La fotografía de Salvi Vivancos archiva la identidad migratoria en ‘La Mar de Músicas’
Por otro lado, la sala municipal Dora Catarineu de Cartagena acoge, del 15 de julio al 27 de septiembre, Distrito, una exposición del artista audiovisual Salvi Vivancos que se integra en la programación de arte de la 31ª edición de La Mar de Músicas, festival dedicado este año a Ecuador. Comisariada por Enric Mira Pastor, la propuesta trasciende el reportaje social para convertirse en un profundo ejercicio de memoria colectiva y fotografía contemporánea sobre la inmigración ecuatoriana en el municipio de San Javier.

A través de una poderosa narrativa visual basada en la ausencia, Vivancos retrata los espacios de ocio y convivencia (pistas deportivas, restos de hogueras, mobiliario abandonado) los lunes por la mañana, tras el bullicio de los encuentros semanales de la comunidad. Esta decisión estética no solo dota a la obra de una gran fuerza poética, sino que la transforma, más de veinte años después de su realización, en un invaluable archivo histórico y emocional. La muestra nos invita a reflexionar sobre el arraigo y la identidad, visibilizando los espacios físicos donde una de las comunidades migrantes más significativas tejió su historia y su pertenencia en la Región de Murcia.

























