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GASTROCRONICAS

La Sociedad Geográfica de Murcia se suma al Año Jubilar con una inmersión histórica, científica y gastronómica en Abanilla

Cuarenta excursionistas vivieron una jornada memorable entre la Cruz de Guía, los fósiles de Quibas y los sabores de la huerta, en una ruta que fusionó patrimonio, espiritualidad festera y vanguardia tecnológica bajo el cielo murciano


 

Bajo un cielo que alternó claraboyas con nubarrones, cuarenta miembros y amigos de la Sociedad Geográfica de la Región de Murcia (SGRM) protagonizaron el pasado domingo 17 de mayo una de las excursiones más completas del calendario anual de la entidad. Coordinada por el escritor Rafael Hortal y su esposa, la periodista, fotógrafa y escritora María José Cárceles, la jornada convirtió a Abanilla en escenario de un viaje sensorial donde convergieron historia, fe, ciencia y gastronomía.

La expedición partió a las 09:00 horas desde la calle Pintor Molina Sánchez, junto a la gasolinera de Carrefour Zaraiche, con destino a un municipio que vive en 2026 un Año Jubilar excepcional: el V Centenario del hallazgo y veneración del Lignum Crucis, reliquia de la Santísima Cruz que constituye el corazón espiritual de la localidad.

Recepción jubilar y espiritualidad en movimiento

Tras la llegada al Edificio Litigio, los peregrinos fueron recibidos por los Guías Voluntarios Jubilares, quienes los acompañaron hasta la Casa de la Encomienda, edificio del siglo XVII que acogió las primeras exposiciones fotográficas dedicadas a la Historia de la Fiesta y al Street Art local. Fue en este enclave donde los asistentes disfrutaron de un primer descanso antes de adentrarse en el núcleo espiritual de la jornada.

A las 10:45 horas, en el Paseo de la Ermita, dio comienzo la Estación Jubilar. Tras el saludo de las autoridades civiles y religiosas, la Cruz de Guía —símbolo del itinerario— fue portada por turnos por los propios excursionistas, en un gesto de participación colectiva que subrayó el carácter comunitario de la peregrinación.

Durante el recorrido por la Estación Penitente, los voluntarios jubilares compartieron narraciones sobre los orígenes y la evolución de las Fiestas en Honor a la Santa Cruz, enriqueciendo la experiencia con testimonios de primera mano.

El acto central tuvo lugar a las 11:15 horas en la Iglesia de San José, donde el párroco y miembros de la Hermandad de la Santa Cruz recibieron a los peregrinos con una ceremonia que incluyó la firma en el Libro de los Peregrinos y la entrega del Diploma Jubilar FAVANILLENSIS, acreditación que certifica haber completado el itinerario espiritual.

La jornada quedó inmortalizada con una foto de grupo en el Altar Mayor, cuyo recuerdo será entregado a la SGRM como testimonio de la peregrinación.

Casco histórico, artesanía y una guía de excepción

La visita al casco histórico-monumental de Abanilla permitió a los asistentes descubrir rincones con solera: la Placeta del Paje, la Casa Cabrera, el Lavadero Municipal, el Monumento Homenaje a la Fiesta de Moros y Cristianos, el Ayuntamiento y las emblemáticas Escaleras del Corazón de Jesús, punto obligado para los amantes de la fotografía. Todo el itinerario fue explicado con rigor y amenidad por Remedios Sebastián Riquelme, guía oficial del Ayuntamiento de Abanilla, cuya maestría narrativa fue destacada unánimemente por los participantes.

Antes de proseguir, el grupo hizo una parada en un coqueto mercadillo artesanal, donde pudo adquirir embutidos caseros, quesos artesanales y piezas de artesanía local, mientras recuperaba fuerzas en la Cafetería Le Collane, situada junto al consistorio abanillero.

Ciencia y vanguardia: el primer documental con IA de soporte paleontológico

Uno de los momentos más singulares de la jornada fue la visita al Centro de Interpretación Paleontológico de la Sierra de Quibas.

Los asistentes contemplaron restos fósiles de especies emblemáticas como el lince más antiguo del mundo, simios primitivos y felinos con dientes de sable, hallazgos que han proyectado a Abanilla en el mapa internacional de la investigación científica.

La experiencia se completó con la proyección del documental «Un safari al pleistoceno», una pieza audiovisual pionera realizada con Inteligencia Artificial mejorada y soporte científico del Yacimiento Paleontológico de Quibas. Este sistema, que requirió un exhaustivo entrenamiento por parte de los científicos del yacimiento, marca un antes y un después en la divulgación del patrimonio natural, combinando rigor académico con tecnologías de vanguardia para sumergir al espectador en el mundo del Pleistoceno.

Sabores de la tierra y contratiempos meteorológicos

A las 14:30 horas, el Restaurante «María José», en la pedanía de Mahoya, acogió la comida de hermandad con el Menú Peregrino.

La propuesta gastronómica rindió homenaje a la cocina murciana con entrantes de la huerta —patatas chips, olivas, frutos secos, jamón, queso y embutidos—, seguidos de champiñones a la plancha con salsa verde y ensalada de la casa.

Como plato principal, una suculenta paella de pollo, conejo y caracoles, con alternativas de cordero al horno o lubina para quienes lo prefirieron. El menú se cerró con fruta variada y postres caseros, acompañado de bebida ilimitada. La organización recordó que se atendieron previamente las indicaciones dietéticas de los comensales, incluyendo opciones sin caracoles, veganas o sin gluten.

Tras la sobremesa, amenizada con música y baile, la jornada debía culminar con dos visitas de alto valor paisajístico: la Ermita de la Santa Cruz en Mahoya y los conocidos como Malas Tierras o Los Barrancos, zona de badlands de alto valor geológico y escenario habitual de rodajes cinematográficos. Sin embargo, una intensa lluvia obligó a suspender ambos tramos, demostrando que la naturaleza, tan celebrada en esta excursión, también impone sus condiciones.

Regreso a Murcia con el jubileo en la mochila

A las 18:30 horas, el autobús emprendió el regreso hacia Murcia, con llegada prevista a las 19:00 horas. Los peregrinos volvieron a casa con el Diploma Jubilar bajo el brazo, el recuerdo de una guía excepcional, la emoción de haber portado la Cruz de Guía y la satisfacción de haber descubierto facetas desconocidas de Abanilla: su espiritualidad festera, su patrimonio paleontológico y su capacidad para innovar en la divulgación científica.

La Sociedad Geográfica de la Región de Murcia reafirma con iniciativas como esta su compromiso con la divulgación del patrimonio territorial, convirtiendo cada excursión en una lección viva de geografía humana, historia y cultura popular. Abanilla, con su Cruz, sus badlands, su ciencia y su hospitalidad, ha escrito junto a los peregrinos de la geografía una nueva página de este Año Jubilar que ya forma parte de la memoria colectiva de la entidad.








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