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GASTROCRONICAS

María Naranjo, directora de Industria Alimentaria (ICEX): “Es importante el papel estratégico de la gastronomía y la marca país en la internacionalización”

“Mercosur abre mercados con una clase media creciente, dispuesta a pagar por productos de mayor calidad”


“ICEX y el ministerio de Agricultura van a destinar 40 millones de euros para la promoción de la industria alimentaria”


 

Por Helena Molero


 

María Naranjo, directora de Industria Alimentaria del ICEX, y una de las 100 mujeres más influyentes de España según Forbes Woman, analiza el momento de incertidumbre que vive el sector agroalimentario español ante la amenaza de medidas comerciales por parte de Estados Unidos.

En esta entrevista la directora de Industria Alimentaria de ICEX explica que su equipo trabaja para proteger las exportaciones, diversificar mercados y reforzar la imagen de calidad de los productos españoles.

También aborda las oportunidades que ofrecen nuevos acuerdos comerciales como Mercosur y el papel estratégico de la gastronomía y la marca país en la internacionalización.

– Señora Naranjo, esta entrevista llega en un momento de incertidumbre para sectores como el vino o el aceite ante las amenazas comerciales de Donald Trump. ¿Cómo está trabajando el ICEX (Instituto Español de Comercio Exterior) para paliar esa posible repercusión?

-ICEX está adaptando sus estrategias y servicios a las necesidades cambiantes del mercado global. Estamos preguntando a las empresas qué necesitan y trabajando con nuestra red de oficinas económicas y comerciales para identificar qué actividades se pueden mantener o reforzar. Ya hemos vivido otras crisis recientes, como la pandemia, que afectó profundamente a la movilidad y al canal Horeca, fundamental para la promoción de la industria agroalimentaria. Ahora estamos analizando, caso por caso, cómo ayudar a las empresas según sus necesidades y las oportunidades de cada mercado.

-¿Se están explorando otros mercados para compensar posibles pérdidas?

-Estamos viendo que hay regiones del mundo menos afectadas por esta situación, como Iberoamérica, y también destinos en Asia. De hecho, he vuelto de Japón donde he participado en Foodex, una de las ferias de alimentación más importantes de Asia. En algunos casos, incluso, estamos ayudando a las empresas españolas que no pueden desplazarse a las ferias. Si una empresa ha invertido en un stand, pero no puede asistir, el equipo de la oficina comercial puede representarla allí para que no pierda esa oportunidad. El papel del ICEX, tanto desde los servicios centrales como desde la red exterior, es ahora más importante que nunca.

-En teoría, Estados Unidos no podría imponer sanciones específicas a España porque forma parte de la Unión Europea…

-Teóricamente no. España forma parte de la Unión Europea y la política comercial está integrada en ese marco. Pero también sabemos que Trump interpreta las normas a su manera. De hecho, ya estamos viendo señales preocupantes. Algunas empresas nos están trasladando dificultades para conseguir visados para personal español destinado a Estados Unidos. Es decir, hay muchas formas indirectas de generar presión. Además, ya vivimos algo parecido durante el conflicto Airbus-Boeing, durante el primer mandato de Trump, en 2018, cuando se impusieron aranceles diferenciales a algunos países europeos, como España, que tuvo una tasa mucho más penalizadora que, por ejemplo, Italia.

-¿Qué ocurrió exactamente durante el primer mandato de Trump y los aranceles diferenciales a España?

-Estados Unidos impuso aranceles a los países donde se fabricaba Airbus, como España o Francia. Esto tuvo consecuencias directas para sectores como el vino. Si compites en el mismo mercado con otros países europeos pero tus productos tienen un arancel más alto, tu posición competitiva empeora inmediatamente. Además, la incertidumbre actual ya está teniendo efectos: muchos importadores están retrasando operaciones comerciales hasta ver cómo evoluciona la situación.
Estrategia exportadora y posicionamiento

-Con este escenario, ¿hay motivos para el optimismo en las exportaciones españolas?

-La incertidumbre nunca es positiva para las empresas. Ahora mismo nadie tiene una bola de cristal para saber qué va a pasar. Lo que sí estamos haciendo desde ICEX es mantener un contacto muy estrecho con las empresas para entender su situación y acompañarlas. También estamos reforzando las acciones de promoción y ayudando a diversificar mercados. Pero hay que ser claros: Estados Unidos no es un mercado sustituible para la industria agroalimentaria española, ni por volumen ni por precio.







-¿Qué importancia tiene Estados Unidos para los vinos españoles?

-Según los datos del año pasado, Estados Unidos es el segundo mercado para el vino español. Para ponerlo en contexto, Brasil —que sería el principal mercado dentro de Mercosur— ocupa el puesto 26. Nuestra estrategia no es abandonar Estados Unidos, sino seguir presentes allí mientras abrimos nuevos mercados.

-España ha competido tradicionalmente en precio. ¿Está cambiando esa estrategia?

-Sí. Durante muchos años España ha competido con la lógica del “bueno, bonito y barato”. Ahora queremos posicionar nuestros productos en calidad y excelencia.

-¿Qué efecto puede tener ese cambio de estrategia?

-Si un producto tiene marca y reputación de calidad es mucho más difícil que sea sustituido, aunque suba su precio por aranceles. Cuando compites solo en precio, siempre puede aparecer alguien más barato. Pero si compites en calidad, tu producto está mucho más protegido.

Promoción internacional y marca España

-¿Qué papel juegan la gastronomía y los chefs en la promoción internacional?

-La gastronomía española es un activo enorme. Organizamos muchas actividades junto a chefs españoles para promocionar esa imagen de excelencia. También estamos desarrollando campañas dirigidas al consumidor final, como Eat Spain Drink Spain, que busca que los consumidores identifiquen los productos españoles y los asocien con calidad. Muchas veces los consumidores no identifican claramente cuáles son nuestros productos. Por eso trabajamos mucho con prescriptores: periodistas, sumilleres, profesionales del canal Horeca… Les traemos a España, conocen nuestros productos y después transmiten ese conocimiento en sus mercados. Ese efecto multiplicador es fundamental.

-¿De qué se siente usted más orgullosa después de un trabajo de casi 9 años al frente de la dirección de productos alimentarios?

-Sobre todo por haber empezado a trabajar con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Hasta hace una década, este Ministerio e ICEX eran dos mundos separados. Ahora ambos vamos a dedicar unos 40 millones de euros para la promoción de la industria alimentaria, a través de los siete convenios en los que hemos trabajado. A principios de febrero hemos presentado un plan de acción estratégico para impulsar la gastronomía y la industria agroalimentaria en el exterior. Y vamos a involucrar a todas las administraciones.
Mercosur y nuevos acuerdos comerciales.

-El acuerdo con Mercosur ha generado críticas en el sector agrícola. ¿Cómo lo valora?

-Creo que hay bastante desinformación. La eliminación de aranceles es progresiva y no implica renunciar a los estándares de calidad europeos. Un producto que entre en la Unión Europea tendrá que cumplir exactamente las mismas normas sanitarias y de calidad. Además, muchas indicaciones geográficas europeas están protegidas en estos acuerdos.

-¿Por qué considera que Mercosur puede ser una oportunidad?

-Porque abre mercados con una clase media creciente dispuesta a pagar por productos de mayor calidad. En muchos casos no vamos a competir en precio, pero sí en calidad, como ocurre con productos ecológicos o de gama alta.

-Algunos critican el impacto medioambiental que pueden generar las mercancías cuando vengan a Europa…

-El comercio internacional tiene impacto ambiental, por supuesto. Pero también tiene enormes beneficios en bienestar y desarrollo económico. Los estudios de impacto muestran que los acuerdos comerciales generan crecimiento económico y oportunidades para las empresas.

-¿Podrían Mercosur y los mercados asiáticos compensar una posible pérdida del mercado estadounidense?

-Todo suma, pero la capacidad de compra de Estados Unidos sigue siendo muy superior. Por eso hablamos de mercados de oportunidad. Son destinos en los que tenemos mucho potencial para posicionar productos como vinos, aceites, conservas o quesos. Pero el mercado estadounidense sigue siendo clave.

 

Helena Molero es periodista


 

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