Las concejalas de Comercio y Turismo, Belén Romero y Beatriz Sánchez, junto a otros miembros de la Corporación han participado en los actos organizados por HOSTECAR en la Basílica de la Caridad
La concejala de Comercio, Hostelería y Consumo de Cartagena, Belén Romero, y la concejala delegada de Turismo, Beatriz Sánchez, asistieron en la mañana de ayer, miércoles 29 de julio, a la Misa con ofrenda floral en honor a Santa Marta, patrona de la hostelería, celebrada en la Basílica de la Caridad.
El acto religioso, organizado por la Asociación de Empresarios de Hostelería de Cartagena y Comarca (HOSTECAR), ha reunido a profesionales del sector, que han rendido homenaje a su patrona en una jornada de especial significado para la hostelería cartagenera. Durante la celebración, las ediles han acompañado a los hosteleros de la ciudad y han compartido con ellos este tradicional encuentro.
Al acto también han asistido otros miembros de la corporación municipal, como Juan José López Escolar y Juan Pedro Torralba, que han querido sumarse a esta cita con el sector hostelero. La ofrenda floral ha puesto el broche final a una celebración que refuerza los lazos entre el Ayuntamiento y uno de los sectores económicos más importantes del municipio.

Del Evangelio a los fogones: la historia de Santa Marta, la anfitriona divina que reina en la hostelería
Apenas un día después de su festividad, el 29 de julio, la figura de Santa Marta resurge en el imaginario colectivo como el emblema histórico y espiritual de la hostelería, la cocina y el servicio de acogida. El origen de este patronazgo se remonta a los textos bíblicos del Nuevo Testamento, concretamente a la aldea de Betania, donde Marta —hermana de Lázaro y María— protagonizó uno de los primeros y más célebres ejemplos de servicio hostelero de la historia al abrir las puertas de su casa a Jesús y dedicarse con afán a los preparativos y cuidados de su ilustre invitado. Mientras su hermana María optaba por la escucha contemplativa, Marta asumió el rol del servicio activo, la gestión del hogar y la atención al huésped, una vocación por el arte de acoger, nutrir y ofrecer refugio que, con el paso de los siglos, la convirtió en la patrona natural de las amas de casa, los cocineros y de toda la industria hostelera. Hoy, su legado trasciende lo estrictamente religioso para recordarnos a profesionales y comensales que la verdadera esencia de la hostelería no reside en la transacción comercial, sino en el gesto ancestral, casi sagrado, de compartir el pan y hacer sentir como en casa a quien cruza la puerta.

























