La comunidad de propietarios elimina la obra de 180 metros cuadrados creada en 2020 para celebrar el título gastronómico de la ciudad porque el fondo negro «elevaba más de 10 grados» la temperatura interior del edificio
El tributo artístico que la ciudad de Murcia dedicó a su designación como Capital Española de la Gastronomía en 2020 ha desaparecido del paisaje urbano. Los operarios comenzaron a cubrir de blanco, durante la mañana del martes, la gigantesca representación de la diosa Hestia que presidía la fachada de un inmueble situado en la avenida Ciudad de Almería, en pleno barrio del Carmen. La decisión partió de la propia comunidad de propietarios del edificio, que alegó un incremento excesivo de la temperatura en las viviendas provocado por los tonos oscuros del grafiti.

La intervención, que apenas precisó de unas horas para borrar por completo los 180 metros cuadrados de superficie pintada, dejó al mediodía únicamente una estrecha franja vertical como último vestigio de una pieza concebida expresamente para ensalzar la riqueza culinaria murciana. En la mitología helénica, Hestia encarna el fuego sagrado del hogar y la familia, un vínculo simbólico que los creadores de la obra aprovecharon para rodear a la deidad con frutas, hortalizas y referencias visuales a la despensa local.

Un encargo municipal ligado al título gastronómico
El mural vio la luz en 2020 dentro del programa de revitalización barrial ‘ADN Urbano‘, impulsado por el Consistorio murciano e integrado en la Estrategia DUSI con financiación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Su propósito era doble: dotar al Carmen de un icono de arte urbano y, al mismo tiempo, conmemorar la concesión a Murcia del distintivo de Capital Española de la Gastronomía. Para materializar la pieza, los artistas Kraser y Nels emplearon un brazo articulado que alcanzaba los 25 metros de altura, más de 80 kilos de pintura plástica y 150 botes de espray.
La concejalía que entonces gestionaba la Oficina Municipal del Grafiti presentó el proyecto junto a la comunidad vecinal, que cedió la pared medianera como lienzo. Desde aquel momento, la imagen de Hestia se incorporó al reducido grupo de grandes murales que definían la identidad visual de la ciudad, junto al retrato de Salvador Dalí firmado por Eduardo Kobra, las composiciones de Carlos Callizo en La Paz y la figura femenina de Lula Goce en Santa Catalina.
El calor, argumento decisivo para los residentes
Fuentes próximas a la comunidad explicaron que la pigmentación negra del fondo absorbía la radiación solar hasta el punto de convertir las estancias interiores en espacios difícilmente habitables durante los meses estivales. «Los veranos desde que se pintó han sido horribles», resumieron dichas fuentes. Un vecino llegó a cifrar en más de diez grados el sobrecalentamiento que sufría la vivienda de su madre, una mujer de 76 años que, según su testimonio publicado en la red social X, soportaba noches a 39 grados.
El Ayuntamiento de Murcia, consultado sobre la retirada, se limitó a señalar que la determinación «depende exclusivamente de la comunidad de vecinos», sin precisar si existía algún acuerdo previo de conservación de la obra.
Los autores: «Un disparate» y una pérdida para la ciudad
Ni Kraser ni Nels fueron informados con antelación. El murciano Nels calificó la medida de «disparate» y expresó su desconcierto: «Se dice que el arte urbano es efímero, pero esto me ha decepcionado muchísimo. Podrían habernos consultado si existía la posibilidad de modificar el fondo para evitar llegar a este extremo». El creador recordó además que aquella pieza figuró entre las más exigentes de su trayectoria profesional.
Por su parte, el cartagenero Kraser lamentó «la falta de sensibilidad» de los propietarios y cuestionó la eficacia real de la medida contra el calor. El artista apuntó que existen tratamientos reflectantes capaces de mitigar la absorción térmica sin destruir la pintura, y subrayó que el mural se ejecutó «prácticamente como un regalo a Murcia», con honorarios muy por debajo de sus tarifas internacionales. «Se ha arrebatado a la ciudad algo que le pertenecía», sentenció.
Kraser adelantó que, en caso de recibir un nuevo encargo en la capital del Segura, aplicará «la tarifa habitual» que cobra en el resto del mundo.

Reacciones vecinales y debate en redes
La desaparición del grafiti generó una oleada de comentarios en plataformas digitales. Numerosos residentes del Carmen y amantes del arte urbano manifestaron su pesar por la pérdida de una pieza que consideraban patrimonio visual del barrio y que, pese a algún desperfecto menor, se mantenía en buen estado tras algo más de un lustro expuesta a la intemperie. Otros, en cambio, respaldaron la decisión de la comunidad al entender que el bienestar térmico de los habitantes del edificio debía prevalecer.
Un adiós al símbolo culinario del Carmen
Con la última pasada de rodillo blanco se cierra un capítulo que arrancó con la ilusión de plasmar en una fachada el orgullo gastronómico de Murcia. La diosa Hestia, rodeada de productos de la huerta y de mensajes ligados a la cocina local, ya no dará la bienvenida a quienes accedan al barrio por la zona de El Rollo. El pentágono de grandes murales murcianos queda, desde este martes, reducido a cuatro.

























