Roberto Domínguez iba para cura. Pero cambió la ruta. Hoy dirige la empresa Pan de Olivo de forma vocacional
Por María José Cavadas
Hay muchas maneras de combatir el insomnio. Cuando se desvela Roberto Domínguez se levanta y se pone a amasar como un loco. Después reparte el pan caliente a los amigos. En domingo.
Pues le veo de poco amasar.
-No se puede decir que Roberto, fundador y propietario de Pan de Olivo, llevara en la sangre lo de ser panadero.
-Iba para cura. Entré en los Hermanos de San Juan de Dios. Mi mujer todavía está celosa de esta vocación. Jesús es un competidor fuerte.

Al final el negocio familiar pesó más que Jesús y en la congregación encontró los maestros que le enfocaron a la carrera de Económicas y Empresariales.
-Hoy día es propietario de una pequeña empresa, Pan de Olivo, que dirige y diseña a su antojo buscando calidad y la conquista nuevos territorios.
-Están apareciendo nuevos compradores interesados en productos sanos, buenos. Ya no se lleva eso de bajar los precios a costa de perder calidad.

Aceite y trigo nacional
-El sesenta por ciento del proceso de fabricación se termina a mano y la fórmula es bien sencilla: harina y un doce por ciento de aceite virgen de oliva.
-Me cambio a la harina de Zamora que es cien por cien nacional. El trigo que llega a Andalucía es de importación.
-Lo que no cambia es el aceite.
-Lo compro a una cooperativa de Baeza premiada como uno de las mejores de la provincia. Ojo, hablamos de Jaén, donde para sobresalir en el aceite hay que salirse de bueno.

-Roberto no para de darle vueltas a su cabecita para mejorar la calidad de sus productos y llegar donde nadie ha llegado
-Voy a introducir mis panes en Sevilla, territorio dominado por completo por los picos y panecillos con los que acompañar. Donde hablar de regañás es pecado.
Hay que ser torero para arriesgarse con ese toro.
-¿Como piensa derribar esa muralla?
-Con disimulo. Empaquetando las regañas con un envoltorio con la fotografía de la catedral o el parque de María Luisa. Son las cosas que ideo cuando me aburro
-Astucia que me recuerda la gesta del caballo de Troya.
De esos “aburrimientos” ha salido una variedad de regañas para combinar o maridar como se dice ahora. Regañas de sésamo para el jamón, las de romero con el queso, las de paprika con morcilla. Las hay para tomar vino y las saladas para cerveza.

-A las de romero le pones encima un trozo de queso, acompañas con una copa de vino y tienes la cena del viernes
-Recomienda a quienes pasan por el puesto en Salón Gourmets y prueban todo el repertorio mientras él explica incansable lo que hace, cómo lo hace y para qué.
-Es muy bonito hacer pan.
-Quizás por eso no quiere que se le escape ningún detalle. Su teléfono particular viene impreso en las bolsas de los panecillos.
-En una ocasión me confundí con un pedido. La señora vió un teléfono, llamó y al rato estaba yo en el domicilio con un paquete nuevo. Llamé al timbre y les dije que venía de Andujar para deshacer el error. Se quedaron de piedra.

-¿Hace falta tanto esfuerzo?
-Es mi proyecto. Me ha costado mucho levantarlo.
-Ignora si alguna de sus tres hijas seguirá con el negocio. Si estarán dispuestas a levantarse a las 6,30 de la mañana
No le preocupa, de momento.
Por ahora está muy contento con la nueva furgoneta.
– La compré a una funeraria que la usaban como taxi. Me prometieron que allí nunca viajó ningún difunto.
Le encanta presumir de que tiene una furgoneta “de muerte”.


























