El histórico primer presidente del PP en la pedanía y pilar fundamental de Bodegas Arloren fallece este fin de semana, dejando un legado imborrable de humildad, esfuerzo y amor por su tierra
Este fin de semana, el cielo de la Región de Murcia se ha teñido de una tristeza profunda. Torreagüera dice adiós a una de sus figuras más queridas, respetadas y entrañables: Domingo Arce, conocido cariñosamente por todos como “Minguin”. Su partida deja un vacío irreparable en el corazón de una comunidad que lo vio crecer, luchar y servir con una entrega inquebrantable.

Pero el legado de Domingo trasciende las barricas y los viñedos. Como primer presidente del Partido Popular en la pedanía de Torreagüera, demostró que la política, en su esencia más pura, es vocación de servicio. Vecinos y compañeros lo recuerdan como un hombre culto, respetuoso y, sobre todo, profundamente humilde. Un servidor público fiel que antepuso siempre las necesidades de su gente a cualquier interés personal, ganándose el respeto unánime de quienes tuvieron la fortuna de tratarle.
Estos días, las redes sociales y las calles de la pedanía se han llenado de mensajes que retratan la verdadera esencia del hombre que fue: “un empresario humilde, sencillo, honesto y muy tratable”, “un luchador” y “un gran amigo”. Como bien expresó un ser querido en su despedida, “se ha ido como siempre vivió: tranquilo”. Su fallecimiento ha movilizado a toda una comarca, con cientos de condolencias que se dirigen, con especial cariño y fuerza, a su esposa Pepita, a sus hijos y a toda la gran familia de Bodegas Arloren.

Domingo Arce “Minguin” no solo deja un vino con personalidad; deja una vida llena de valores, raíces y un amor incondicional por su tierra. Su huella permanecerá para siempre en cada copa que se brinde en Torreagüera y en la memoria de todos los que tuvieron el privilegio de llamarle amigo.
Descansa en paz, Minguin. Tu legado, al igual que tus mejores cosechas, solo mejorará con el tiempo.

























