El eclipse total, visto desde una bodega de Cubillas de Santa Marta (Valladolid)
Este encuentro astronómico fue una oportunidad para brindar con vinos rosados de Cigales
Por Helena Molero
Dime cómo viste el eclipse total y te diré cómo eres. Hay quien prefirió buscar un lugar multitudinario para mirar al cielo. Como si fuera un concierto, en este caso visual, y terminar con una ovación al universo. Otros buscaron lugares más recónditos. Éste fue el caso de las treinta personas que eligieron la Bodega de Alfredo Santamaría, en Cubillas de Santa Marta (Valladolid), regentada por Pablo Santamaría. Ancha es Castilla.

En este caso, bendecida por el cielo para ofrecer un eclipse total. Santamaría ponía el horizonte despejado de su territorio, pero también sus excelentes vinos. Una jornada particular donde hubo visita a la bodega y las viñas, catas y un almuerzo previo con lechazo, sopas de ajo y vino de Cigales.

Eran las 8,30 de la tarde. La Comunidad de Castilla y León se preparaba para el espectáculo astronómico del siglo: el astro rey iba a ser tapado por la luna. García Lorca habría hecho rápidamente un hermoso poema. En este caso el poema estaba en los corazones de quienes miraron al cielo.
Pago de Trascasas, la casa rural próxima a la bodega, y regentada por Inés Santamaría, alojó buena parte de quienes habrían de contemplar el gran espectáculo del doble atardecer. Alemanes, holandeses, gaditanos y madrileños.
Cubillas de Santa Marta está a 28 Km de Valladolid. Un pueblo tranquilo de 394 habitantes, con 7 bodegas, entre las que se encuentra PROTOS que decidió instalarse por estas tierras. Razones no faltan. Excelentes viñas cuidadas desde hace siglos y buena localización.
Por la mañana, la jornada dio pie para conocer los alrededores. Si buscamos ocio para toda la familia, El Castillo Encantado de Trigueros del Valle, a tan sólo 5 km. de Cubillas, es una fortaleza del siglo XV, que se ha convertido en un curioso museo habitado por animales mitológicos, extrañas criaturas y seres encantados. La exposición permanente ha sido creada por el escultor Juan Villa.

El eclipse trastocó emociones y sentimientos. Mientras la sombra de la luna se posó en el sol, los más racionales se convirtieron en poetas y los soñadores podían romper a llorar en cualquier momento. La mirada gradual hacia la oscuridad, mientras las golondrinas se retiraban y bajaba la temperatura del páramo castellano, dio paso al silencio. Y esa pausa nos reconcilió con el universo. Ya nada será igual.

Almuerzo con lechazo y sopas de ajo
Previamente, esta gran fiesta del universo dio comienzo en el restaurante de Pago de Trascasas con un almuerzo generoso donde no podía faltar el lechazo y la sopa de ajo al horno con costra. Por estas tierras castellanas, ingredientes tan sencillos como pan, agua, ajo y pimentón cuando pasan por el horno se convierten en una sopa de ajo seca y exquisita que es el prólogo del plato estrella: el lechazo. Tan contundente comida se acompañó con “Pago El Cordonero” un vino tinto de Cigales. Los tintos son considerados “la joya de la corona” de esta denominación de origen.
Tierra de abadías y monasterios
Tierra de abadías y monasterios, sin duda la tradición del vino en la zona llegó pronto y bien a todo el territorio a través de los monjes. La DO Cigales comenzó oficialmente en 1991 pero sus raíces se remontan al siglo X, cuando ya había propietarios de viñedos en municipios como Cubillas de Santa Marta o Corcos.
Los vinos de la Denominación de Origen Cigales son conocidos sobre todo por sus rosados. D.O. Cigales abarca13 municipios, casi todos ubicados en la provincia de Valladolid. Cuenta con unas 2.000 hectáreas de viñedo, que producen alrededor de 8 millones de kilos de uva, lo que se traduce en unos 8 millones de botellas de vino anualmente. Las variedades de uva principales son Tempranillo, Albillo y Verdejo.

Visita a bodega y viñedo
Durante las horas previas al eclipse total, Pablo Santamaría aprovechó también para mostrar al visitante su bodega y su viñedo. Unas explicaciones amenas y didácticas para acercar el mundo del vino.

Los visitantes recorrieron el denominado barrio de bodegas y los campos de viñedo. Pablo Santamaría describió las características históricas y funcionales de las bodegas subterráneas tradicionales en una región donde la viticultura era una actividad central para las familias. El bodeguero vallisoletano detalló su construcción artesanal, excavadas con pico y pala, y cómo la tierra extraída formaba montículos (cotarros) que servían de aislamiento. Estas bodegas ofrecían condiciones ideales de temperatura y humedad para el vino, con sistemas de ventilación (luceros o respiraderos) y descargaderos (zarceras) que facilitaban el proceso de vinificación desde la llegada de la uva al lagar.

Suelo fluvial
Durante la visita en la viña, Santamaría explicó: “Estamos a unos 770 metros. Y vamos a tener la suerte de pisar un suelo que hace millones de años fue fluvial. Por el agua en movimiento y la erosión lo que apareció fue mucho canto rodado. Entonces, con buen criterio los paisanos desde hace siglos lo han destinado al cultivo de la vid. De tal manera que de las casi 2.000 hectáreas que hay en esta comarca de 13 municipios, una proporción muy importante está aquí; cerca de 300 hectáreas”.
Sobre el impacto de la edad de la vid, las vides viejas (70-80 años) son menos productivas, pero la uva es más concentrada y con mayor potencial de extracción, ideal para vinos de guarda. Vides jóvenes: Más productivas, destinadas a vinos cosecheros o jóvenes, buscando fruta y frescura.
Santamaría subrayó que la poda de invierno es esencial para controlar el crecimiento de la vid (que es una liana trepadora, no un arbusto), asegurar rendimientos marcados y permitir una alta densidad de plantación al evitar el crecimiento descontrolado.
El vino fue descrito con citas de Galileo Galilei: «la luz del sol unida por el agua». La vid se presenta como un «puente vivo entre el suelo oscuro y el cielo brillante».

La cata previa al eclipse
Pablo Santamaría coordinó una cata de vinos: un rosado y un tinto de guarda. El rosado Valvinoso está elaborado con 80% de tempranillo, albillo y verdejo. Procede de una parcela en espaldera, con vendimia mecánica realizada a baja temperatura para aprovechar la oscilación térmica.
- Fase Visual: Vino limpio, brillante, rosado de capa no muy alta (extracción no muy intensa).
- Fase Olfativa: Intensidad media, agradable, con predominio de aromas primarios de fruta roja (tipo tempranillo) y frescura. No presenta aromas secundarios ni terciarios.
- Fase Gustativa: afrutado, seco (poco azúcar residual), acidez buscada para aportar frescura, y un ligero amargor característico de la tempranillo y verdejo. Se describe como un rosado con «cierta alma de tinto».
Vino Tinto “Trascasas”. Tempranillo viñas viejas. 24 meses en barrica.
- Tipo: Tinto de guarda, en contraste con los claretes o rosados jóvenes de la zona.
- Origen: Procede de viñas viejas de Tempranillo (aproximadamente 70 años) cultivadas en vaso. Crianza: Envejecido durante 24 meses en barrica.
- Fase Visual: Capa media-alta (anticipa un vino grueso y con fuerza), brillante, con signos de evolución en el ribete (tonalidad teja) debido al envejecimiento y oxidación.
- Fase Olfativa: Fruta más madura y negra, con clara percepción de aromas terciarios derivados del paso por barrica.
- Fase Gustativa: Vino con mucho peso en boca, ideal para maridar con legumbres y carnes como el lechazo.

Helena Molero es periodista
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