La Región cuenta con decenas de miles de profesionales del sector que reivindican su papel como creadores de experiencias gastronómicas más allá del servicio de bebidas
Cada 24 de febrero, la agenda gastronómica internacional marca una cita ineludible: el Día Mundial del Barman. Aunque existen discrepancias en el calendario, ya que algunas tradiciones sitúan esta conmemoración el 6 de febrero en honor a San Amando, patrón de taberneros y cerveceros, o incluso el 15 de abril en naciones como Argentina, la fecha de febrero se ha consolidado como el momento global para reconocer la labor de quienes ejercen detrás de la barra.

En la Región de Murcia, esta celebración cobra una especial relevancia dada la fortaleza de su tejido hostelero. Según los datos más recientes del sector, la hostelería y el turismo representan uno de los pilares económicos de la comunidad autónoma. Se estima que en la Región trabajan cerca de 40.000 profesionales vinculados a la hostelería, de los cuales un porcentaje significativo se dedica al servicio de sala y barra. Estas cifras reflejan la importancia de un colectivo que no solo despacha bebidas, sino que actúa como embajador de la cultura gastronómica local ante residentes y turistas.

De la antigüedad a la mixología moderna
La profesión ha experimentado una transformación radical a lo largo de los siglos. Los registros históricos indican que ya en las civilizaciones de la Antigua Grecia y Roma existía la figura del encargado de la posada, quien a menudo era también el propietario y elaboraba sus propios licores para viajeros y mercaderes. En aquella época, ejercer este oficio era sinónimo de pertenencia a una élite social, muy lejos de la concepción popular que adquirieron los bares tras el descubrimiento de América, cuando se convirtieron en puntos de encuentro democráticos.
Sin embargo, el punto de inflexión hacia la profesionalización tal y como se entiende hoy llegó a mediados del siglo XIX de la mano de Jeremiah «Jerry» Thomas. Nacido en Nueva York en 1830, este pionero es considerado el padre de la coctelería moderna. Su paso por la fiebre del oro en California y su posterior regreso a la costa este le permitieron desarrollar un estilo teatral y técnico sin precedentes. En 1862, Thomas publicó The Bon-Vivant’s Companion, un manual que estableció las bases de la mixología y definió el cóctel, cuyo primer registro formal data de 1806 como una mezcla de alcohol, azúcar, agua y amargos.

El barman como arquitecto de experiencias
En la actualidad, el perfil del profesional ha evolucionado para equipararse, en términos de prestigio y técnica, al de un chef de alta cocina. El barman contemporáneo no se limita a servir; diseña experiencias. Este cambio de paradigma ha traído consigo una mayor exigencia en la calidad de los ingredientes y en la formación del personal.

Una de las tendencias que ha marcado la última década es el movimiento low alcohol (bajo contenido alcohólico). En este contexto, productos tradicionales como los vinos generosos de Jerez han recuperado su protagonismo en la coctelería de autor. Su versatilidad permite crear combinaciones complejas y equilibradas, ofreciendo alternativas para un consumo más responsable y gastronómico, sin sacrificar el carácter de la bebida.

Un reconocimiento merecido
A pesar de la sofisticación alcanzada por el sector, desde las organizaciones profesionales se recuerda que sigue siendo un oficio que requiere un mayor reconocimiento social y económico. La recomendación para este día es sencilla: los clientes están invitados a visitar sus establecimientos habituales para felicitar al personal, mostrando gratitud por un trabajo que, a menudo, se desarrolla bajo presión y en horarios extensos.

En definitiva, el 24 de febrero sirve para recordar que, desde las antiguas posadas romanas hasta las coctelerías de vanguardia de Murcia, la figura del barman permanece como un elemento esencial en la socialización humana. Ya sea mediante un clásico cóctel o una innovación sin alcohol, estos profesionales continúan siendo los guardianes de un arte que combina historia, química y hospitalidad.


























