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GASTROCRONICAS

Trás-Os-Montes, el lujo de viajar despacio

A 3 horas de Madrid, y 1 de Zamora, esta región portuguesa ofrece turismo de naturaleza, identidad y gastronomía popular


El Carnaval de Podence, el Geoparque Terras de Cavaleiros y la Reserva da Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica, reconocidos por La UNESCO, principales atractivos de una tierra de marcada identidad


Por Helena Molero


 

A poco más de tres horas de Madrid y apenas una de Zamora, Terras de Trás-Os-Montes (Portugal) emerge como una de las regiones más singulares de la península ibérica. Reconocidos por la UNESCO el Carnaval de Podence, el Geoparque Terras de Cavaleiros y la Reserva de la Biosfera Transfronteriza de la Meseta Ibérica, esta región portuguesa ofrece una experiencia que combina patrimonio inmaterial, naturaleza intacta y una gastronomía profundamente arraigada al paisaje.

Panorámica de los Lagos de Sabor.

En Terras de Trás-Os-Montes la frontera nunca ha funcionado como línea de separación. A lo largo de los siglos, ha sido un espacio de encuentro y convivencia donde culturas, tradiciones y formas de organización comunitaria eran compartidas entre Portugal y España.

Cualquier motivo es bueno para adentrarse en Trás-Os-Montes. Zamora acapara estos días la atención cultural con una edición de Las Edades del Hombre que concluye en abril. Basta cruzar la frontera para descubrir un mundo paralelo de pueblos silenciosos, parques naturales, miradores y horizontes de agua como los Lagos do Sabor. Una comarca que acaba de despedir el Carnaval y donde el invierno aún marca el ritmo de la vida cotidiana. Ciudades como Braganza o Mirandela articulan el pulso urbano de una región eminentemente rural.

Los carnavales de Podence, declarados en 2019 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por La UNESCO, conviven con pinturas murales que decoran calles y espacios públicos.

Su cocina contundente habla de inviernos largos y de una economía de subsistencia convertida hoy en patrimonio culinario: el butelo un embutido tradicional ahumado y curado, servido con una especie de judías pintas secas (casulas), plato emblemático del invierno y del Carnaval transmontano. El butelo de Trás-Os-Montes se elabora con costillas, huesos cartilaginosos y carne de cerdo, adobados con ajo, pimentón y sal.

Recuperar el lujo de viajar despacio:Tras-Os-Montes, se suma al movimiento Slow Travel de este planeta. La zona constituye un territorio de biodiversidad y grandes paisajes, como el Parque Natural de Montesinho, Parque Natural do Duoro Internacional, o Lagos do Sabor, entre otros lugares privilegiados de la naturaleza.

Vistas de la ciudad de Braganza.

Carnavales de Podence, Patrimonio de la Humanidad

En la pequeña aldea de Podence, en el municipio de Macedo de Cavaleiros, el Carnaval conserva una de las expresiones rituales más potentes de Europa. Los Caretos de Podence, estudiados por antropólogos como Claude Lévi-Strauss, representan una tradición ancestral que en 2019 fue reconocida por La UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Con sus máscaras de hojalata o cuero, trajes de flecos multicolores y cencerros a la cintura, los caretos recorren las calles saltando y danzando en un ritual que hunde sus raíces en antiguos cultos de fertilidad. Lo que en origen fue un rito de iniciación masculino se ha transformado en una celebración comunitaria donde participan hoy mujeres y niños, sin perder su carga simbólica.

La autenticidad de sus rituales y el fuerte vínculo comunitario han logrado acaparar el interés y el reconocimiento de la UNESCO. Sus rostros están ocultos por máscaras. Saltan, corren y hacen sonar sus cascabeles. Hoy “Los caretos” se han adaptado al contexto contemporáneo y participan también en la celebración mujeres y niños. Los “caretos” son personajes con máscaras tradicionales, que bailan alrededor de las mujeres contoneándose al son de cencerros. Los caretos se cubren el rostro con máscaras de hojalata o de cuero, visten ropajes con flecos de lana de varios colores y llevan colgados cencerros en la cintura.

El restaurante «La taberna do jabalí», frente al castillo de Braganza, reinterpreta la cocina de temporada con platos como la sopa de castañas.

Las calles de Podence reúnen un conjunto de pinturas murales que decoran fachadas y espacios públicos, celebrando la tradición y reforzando la identidad visual de la comunidad. La fabricación de máscaras y trajes siguen estando garantizadas por los artesanos del pueblo.

Braganza, capital histórica de la región

Braganza, capital histórica de la región, celebra su Carnaval acompañado de la feria gastronómica “Tradições de Inverno: butelo, casulas & caretos”, donde se cruzan cocina, ritual y memoria.

La ciudad alberga el Museo do Abade de Baçal, esencial para comprender la identidad transmontana, y el Museo Ibérico de la Máscara y del Traje, dedicado a preservar las manifestaciones rituales compartidas con la provincia de Zamora, según explica el profesor Antonio Tiza, autor del libro “Invierno Mágico”. Las mascaradas, que tienen su origen en la época celta, también se celebran coincidiendo son el solsticio de invierno y Navidad.

Al frente del municipio se encuentra Isabel Ferreira, científica de formación y alcaldesa desde hace pocos meses. Asegura que además de ser una ciudad universitaria, también se está reforzando la inversión en tecnología y turismo. Su punto de vista científico incide también en el enfoque de su actividad pública que, opina, debe ser también sistemático a la hora de analizar los problemas de su comunidad y conseguir soluciones lógicas y efectivas.

La región de Braganza es una de las zonas de producción más importantes de castañas de calidad en Europa. En su vertiente científica, Isabel Ferreira ha diseñado una sustancia obtenida a partir de la flor de la castaña que puede sustituir los sulfitos en el vino; una propuesta que ya se comercializa.

La Domus Municipalis, único ejemplo de arquitectura civil románica de la península ibérica simboliza el espíritu cívico de la ciudad. Aquí se celebraban las reuniones de los “buenos hombres” para discutir los problemas del municipio. Frente al castillo,el restaurante la Taverna do Javali reinterpreta la cocina de temporada con platos como el arroz de jabalí o la sopa de castañas.

Ana Rodrigues regenta el restaurante Solar Bragançano, donde se han celebrado tertulias literarias con escritores como Julio Llamazares.

Libros, tertulias y sopa de castañas

Desde hace cuarenta años, el restaurante Solar Bragançano, en Braganza, es un referente de la cocina regional. Su propietaria, Ana Rodrigues, logró compaginar su vocación de maestra con la restauración y fue pionera en ofrecer carta en lugar de menú del día. El local conserva una biblioteca que durante décadas ha servido de punto de encuentro para tertulias literarias, algunas con escritores como el leonés Julio Llamazares. El espacio mantiene un aire de tiempo detenido, con mucho encanto. Sus platos hoy forman parte del patrimonio culinario local: butelo con casulas, ternera mirandesa a la brasa, faisán o la célebre sopa de castañas, que Ana contribuyó decisivamente a recuperar. Por sus mesas han pasado jefes de Estado y personalidades internacionales como Tony Blair, entre otros.

Río de Onor: Un pueblo mitad portugués, mitad español

Mitad portuguesa, mitad española (Rihonor de Castilla) esta aldea comunitaria, con unos 60 habitantes, conserva un modelo ancestral de organización colectiva: la memoria de un modelo social que durante siglos reguló el reparto de la tierra, los recursos y el trabajo colectivo.

El Botelo, plato típico del invierno en Trás-Os-Montes.

En pleno Parque Natural de Montesinho, Río de Onor representa un modelo excepcional de organización comunitaria ancestral. Compartido con su gemelo español, Rihonor de Castilla, el pueblo mantiene la memoria de un sistema colectivo que durante siglos reguló el uso de la tierra, el ganado y la resolución de conflictos. Elegida en 2017 como una de las Siete Maravillas de Portugal – Aldeas en Áreas Protegidas, la aldea conserva símbolos como la Vara de Justiça, instrumento de autoridad comunal.

Rio de Onor y la vecina Rihonor de Castilla, ya en territorio español, forman dos núcleos contiguos que comparten historia, lazos familiares y prácticas culturales. La expresión “un pueblo, dos países” refleja esta convivencia natural entre ambos lados de la frontera. El consejo comunitario regulaba las tareas agrícolas, la gestión del rebaño común y la resolución de conflictos. La “Vara de Justiça”, pieza de madera tallada, simbolizaba esa autoridad colectiva y se utilizaba para registrar las decisiones y aplicar sanciones cuando se infringían las normas de ayuda mutua.







Mirandela y el sabor como identidad

La ciudad de Mirandela es inseparable de la Alheira, uno de los embutidos más conocidos de Portugal, reconocido como una de las siete maravillas gastronómicas del país. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando las comunidades judías perseguidas por la Inquisición idearon un embutido sin cerdo para simular integración religiosa. Este legado se celebra cada año en la Feria de la Alheira, a finales de febrero. La ciudad, conocida como la “Princesa del Tua”, se integra en el Parque Natural Regional del Valle del Tua, donde paisaje, agricultura y patrimonio se cruzan en un territorio de fuerte identidad. El Restaurante Flor de Sal actualiza la tradición con propuestas creativas que dialogan con el producto local. Ofrece alheira, bacalhau àBras, Cabrito transmontano, y un sugestivo Gelado de Azeite em cama de azeitonas caramelizadas y pudin de aceite.

En el siglo XIX, con la llegada del ferrocarril, Mirandela se convirtió en un importante centro de distribución de productos regionales. También destacan el acelite de oliva de Tras os Montes y el cabrito transmontano DOP. Este producto se promociona a través del Fin de Semana Gastronómico de Cabrito Transmontano DOP, que se celebra en marzo en los restaurantes del municipio.

Vila Boa, tradición viva gracias a los artesanos

El Entrudo dos Máscaros sigue siendo una de las manifestaciones más auténticas del ciclo festivo de invierno de las Terras de Tras-Os-Montes. Los Máscaros, en Vila Boa, recorren las calles con trajes tradicionales, el rostro oculto, con roles simbólicos asociados a la renovación, la inversión social y la liberación ritual. En un territorio donde el invierno es largo y riguroso, estos rituales también asumen una función de unión, reforzando los lazos sociales y reafirmando la identidad. En Via Boa, la tradición se mantiene viva también gracias a sus artesanos. Es el caso de Tozé Vale, que desde muy joven hacía su propia máscara. Lo que comenzó como una necesidad personal, se convirtió en una dedicación plena al arte de la máscara. Aquí la auténtica máscara se hace de madera de castaño.

Geoparque Terras de Cavaleiros: el ombligo del mundo

El Geoparque Terras de Cavaleiros, distinguido por la UNESCO, alberga el Macizo de Morais, considerado por los geólogos como “el ombligo del mundo”. En este enclave se conservan vestigios de un antiguo fondo oceánico, prueba de la colisión de continentes ocurrida hace más de 400 millones de años. Aquí se pueden observar fragmentos de un antiguo fondo oceánico, encajado entre masas continentales, un testimonio excepcional de la formación de las montañas y la transformación de los océanos.“Tenemos las rocas más profundas del planeta; si tuviéramos que excavar para llegar a ellas, tendríamos que hacer un agujero de 60 km. Es uno de los lugares del mundo donde se muestran que los continentes estuvieron todos juntos”, explica Joao Mourin, el guía del Geoparque Terras de Cavaleiros. “Aquí en Maceira hay rocas que contenían dos antiguos continentes y un antiguo océano anterior a Pangea”.

Albufeira do Azibo: naturaleza y agua en el corazón del Geoparque

Con unas 40.000 hectáreas, Albufeira do Azibo está parcialmente incluida en la Red Natura 2000 y en la Reserva de la Biosfera Transfronteriza de la Meseta Ibérica, reconocida por la UNESCO. Las playas fluviales de Fraga da Pegada y Riberisa se distinguen por sus aguas clasificadas y sus buenas infraestructuras. La playa de Ribeira ha sido elegida de las 7 maravillas de Portugal en la categoría de Playas Fluviales. Este embalse de Azibo se creó en 1982 para regar los campos. Vinieron primero las playas, después los barcos, los restaurantes, pero aquí no se puede construir porque es zona protegida.

El restaurante Flor de Sal, en Mirandela, ofrece trilogía de Alheira, el típico embutido portugués, entre otros platos, como el Bacalhau á Brás o el cabrito transmontano.

Hay muchas zonas de este embalse que no eran accesibles antes de contar con barcos solares y ecológicos donde los visitantes pueden dar agradables paseos y contemplar la puesta de sol. Se embarca en el muelle del embalse de Azibo. Durante la visita, el guía explica la biodiversidad y el patrimonio geológico de los alrededores.

Lagos do Sabor

La construcción de la presa de Baixo Sabor, terminada en 2015, transformó profundamente el antiguo valle del río, creando una nueva realidad paisajística marcada por grandes espejos de agua encajados entre montañas. El antiguo río salvaje dio paso a los lagos de Sabor, donde la tranquilidad de las aguas contrasta con la imponencia rocosa de las Fragas do Sabor. A lo largo del valle, el agua ha rediseñado la geografía, creando nuevos horizontes y nuevas formas de relación con el paisaje.

Además del imponente paisaje, también puede visitarse la ruta “La Historia al Fresco-Ruta de la Pintura Mural”, uno de los proyectos culturales más recientes del territorio. El itinerario reúne más de dos docenas de iglesia y capillas con pinturas murales al fresco, de los siglos XVI y XVII. El trabajo de inventario y restauración ha permitido revelar y recuperar este patrimonio. Se trata del primer proyecto supramunicipal en Portugal que ha logrado recuperar de forma sistemática toda la pintura mural al fresco conocida de un territorio, afirmándose como una iniciativa cultural única en el país.

Mogadouro, miradores e iglesias románicas

Antonio Pimentel, presidente do Municipio de Mogadouro, que lo constituyen 20 pequeñas fegresías, se muestra satisfecho con la apuesta firme que se está haciendo por el turismo en la zona. En uno de estos pequeños pueblos, Azinhoso, se encuentra el restaurante Baraço, regentado por el chef Luís Martins, discípulo del zamorano Luis Alberto Lera (Estrella Michelín). Martins es conocedor del potencial gastronómico de la zona mirandesa, donde destacan el cordero, la ternera, productos hortícolas y también la caza como el jabalí y la perdiz. El joven chef considera que para tener éxito en el mundo rural hay que presentar buenos productos y brindar un excelente servicio e innovación en la gastronomía. La elección del nombre, Baraço, es un homenaje a su abuela, quien solía hacer una deliciosa sopa con hierbas aromáticas que ataba con una cuerda. “Un ramillete de hierbas atadas con un cordel, que le daba a la sopa y un sabor y aroma deliciosos”. Por eso se conoció a esta sopa como “la sopa del hilo” o Baraço. Mogadouro destaca también por la producción de grandes vinos y aceites.

El Douro y sus miradores son uno de los principales reclamos para ver en Mogadouro, junto con un rico patrimonio de castillos e iglesias románicas. Este municipio cuenta en su territorio con el mayor número de kilómetros de este río en todo Portugal.

El presidente do Municipio de Mogadouro habla con orgullo del Festival Terra tras Montana, que se celebra el último fin de semana de julio. El casco histórico de Mogadouro, coronado por su castillo templario, acoge esta manifestación artística y cultural, dedicada a la revitalización de las tradiciones de Tras Os Montes, donde participan gaiterios, pauliteiros y caretos, propios en los rituales y fiestas de Tras os Montes.

Helena Molero es periodista


 

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