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GASTROCRONICAS

Radiación solar y contenedores refrigerados: El problema invisible en la exportación de mangos

Por Francisco Seva Rivadulla, periodista agroalimentario internacional


 

La tecnología y la captura de datos en terreno están cambiando la forma de entender el riesgo logístico. Durante décadas, la industria de exportación de frutas ha perfeccionado casi cada eslabón de la cadena de frío: selección varietal, manejo postcosecha, protocolos de temperatura, tratamientos de atmósfera controlada y mejoras logísticas. Sin embargo, existe un factor físico que sigue siendo sorprendentemente poco comprendido, y aún menos medido dentro de la operación diaria: el impacto de la radiación solar sobre los contenedores refrigerados.

Para conocer esta temática hemos dialogado con Claudio Aguilar, CEO de RSK GROUP y con Paul Maxwell, Commercial Manager de RSK GROUP (Chile&Perú), quiénes apuntan que “en mercados exigentes como el del mango, donde la vida útil está estrechamente ligada a pequeñas variaciones térmicas, este fenómeno puede marcar la diferencia entre una llegada exitosa y un reclamo comercial complejo. Y lo más importante: muchas veces ocurre sin que nadie lo vea, pues existe una percepción generalizada de que un contenedor refrigerado funciona como un sistema completamente controlado, capaz de mantener condiciones internas constantes independientemente del ambiente exterior. La realidad física es diferente”.

Claudio Aguilar.

Según explica Claudio Aguilar, “ cuando un contenedor permanece expuesto al sol, especialmente sobre cubierta o en terminales abiertas, puede recibir niveles de radiación solar que superan fácilmente los 800–1.000 W/m². Esa energía impacta directamente sobre el techo y los laterales metálicos, elevando la temperatura superficial muy por encima del aire ambiente”.

Además, añade que “aunque la unidad de refrigeración esté operando correctamente, parte de ese calor se transmite hacia el interior mediante conducción térmica. En contenedores con años de uso, donde los materiales aislantes pueden haber perdido eficiencia, este efecto puede amplificarse, y los efectos pueden ser: Puntos calientes localizados; Mayor esfuerzo del sistema de refrigeración; Variabilidad térmica cercana a la carga; y estrés fisiológico acumulativo sobre la fruta”.

“En otras palabras, el problema existe, pero muchas veces no deja una huella evidente en los registros tradicionales y, dado que el mango es una fruta con comportamiento fisiológico complejo y con alta sensibilidad a las condiciones térmicas durante el tránsito, incluso pequeñas desviaciones pueden generar efectos acumulativos que se manifiestan días después en: Maduración acelerada; Pérdida de firmeza; Desarrollo desigual de color; Aumento de incidencia de desórdenes fisiológicos y Reducción de la ventana comercial en destino”, subraya Claudio Aguilar.







Por otra parte, Paul Maxwell destaca también que “esto genera un escenario difícil para exportadores y recibidores, pues el producto puede salir en excelente estado, la configuración del contenedor puede ser correcta, y aun así llegar con una condición inferior a la esperada. Cuando esto ocurre, la explicación suele buscarse en múltiples factores: carga, ventilación, manipulación o simplemente “variabilidad natural”. Sin embargo, pocas veces se considera el impacto real de la exposición solar acumulada durante el viaje”.

Avance enormemente en digitalización

Además, puntualiza que “la industria exportadora ha avanzado enormemente en digitalización, pero muchos procesos siguen basándose en información parcial, como las temperaturas internas, set points y, en algunos casos, los gases. Sin embargo, casi nunca se documentan variables externas como: Nivel de radiación solar; Temperatura ambiente real en el momento de operación; Velocidad del viento, así como condición ambiental durante carga y cierre”.

Al mismo tiempo, comenta que “esto deja un vacío importante cuando surgen reclamos o análisis post-viaje. Sin evidencia objetiva del entorno, resulta casi imposible evaluar si la carga estuvo expuesta a estrés térmico externo. Y justamente ahí aparece una oportunidad”.

Instuffing: capturar el contexto ambiental en el momento clave

La iniciativa detrás de la aplicación móvil Instuffing (www.insyta.co.uk) creada en colaboración con RSK Group (www.rskgroupco.com) – empresa internacional especialista en reclamos de carga en contra de los transportistas responsables – nace producto de la necesidad de mayor investigación técnica sobre el comportamiento térmico de los contenedores refrigerados bajo radiación solar.

Paul Maxwell.

Según resalta Paul Maxwell, “el objetivo no es reemplazar los sistemas existentes, sino complementar la información que hoy falta, pues la aplicación permite registrar en terreno, al momento del consolidado (stuffing) y cierre del contenedor, lo siguiente: Radiación solar instantánea; Temperatura ambiente; Velocidad del viento; Evidencia fotográfica estructurada y condiciones operativas del proceso””.

También, comenta que “Este registro transforma un momento tradicionalmente “documental” en un evento técnicamente medible, y el valor principal no está solo en el dato individual, sino en la creación de una base histórica capaz de identificar las condiciones ambientales en que se cargó el contenedor, la exposición crítica a radiación solar durante las operaciones en los puertos y finalmente la correlación que puede existir entre radiación alta, ciertos tipos de reclamos de carga y la edad del contenedor”.

“Por primera vez, la industria podrá empezar a conectar la condición final de la fruta con el contexto real al que estuvo expuesta”, puntualiza Paul Maxwell.

Uso responsable y evolución de la industria naviera

Tanto Claudio Aguilar como Paul Maswell destacan que “la discusión sobre radiación solar no apunta a responsabilizar automáticamente a las navieras, sino tratar de mejorar las prácticas operativas en conjunto, permitiendo explorar acciones concretas, tales como: Mejores estrategias de estiba; Reducción del tiempo de exposición en terminal; Evaluación de condición y uso responsable basado en la antigüedad de los equipos; Mejoras en protocolos operativos bajo alta radiación; La transparencia en la información beneficia a toda la cadena, porque transforma percepciones en datos objetivos”.

De la reacción a la prevención

Dentro del mismo contexto, Paul Maxwell indica que “históricamente, la gestión de la calidad en la exportación se ha centrado en analizar lo que ocurrió después del viaje. Sin embargo, el futuro apunta hacia modelos predictivos y preventivos, capaces de registrar variables ambientales desde el origen, permitiendo construir nuevas herramientas, como son: Análisis de riesgo previo al embarque; Modelos de exposición solar acumulada; Evaluaciones más justas en casos de reclamos; y decisiones logísticas basadas en datos reales”.

“En un entorno donde los márgenes son cada vez más ajustados, anticiparse al riesgo puede significar la diferencia entre rentabilidad y pérdida”, señala de manera contundente Paul Maxwell.

El comienzo de una nueva conversación en la exportación de mangos

La industria del mango enfrenta desafíos crecientes: mayores distancias comerciales, expectativas más altas de los compradores y presión constante por reducir desperdicios. En este contexto, entender el impacto del entorno físico deja de ser un lujo técnico y se convierte en una necesidad estratégica.

“La radiación solar sobre contenedores refrigerados ha sido durante años un fenómeno invisible. Pero las nuevas iniciativas de investigación y digitalización permiten, por primera vez, hacerlo visible, medible y gestionable”, añade nuestro entrevistado.

Francisco Seva Rivadulla es periodista agroalimentario internacional










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