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GASTROCRONICAS

De la red al paladar: Crónica de un ascenso entre tapas, vóley y costas doradas

Nuestro GastroColaborador, Chema Torralba, narra la épica gesta del Voley Murcia en Torredembarra, una travesía donde cada punto ganado se celebró con los mejores sabores de la Costa Daurada


 

Por Chema Torralba (Chematorral) | Torredembarra / Salou, mayo de 2026


 

No es habitual que el olor a mar se mezcle tan intensamente con el aroma a esfuerzo deportivo y la promesa de una buena mesa, pero cuando el destino es la Costa Daurada y el motivo es el sueño de un equipo, la fórmula funciona a la perfección. Este mayo de 2026, nuestro GastroColaborador ha cambiado el despacho por la grada y la rutina por la carretera, acompañando al equipo femenino del Voley Murcia en su crucial participación en la Fase de Ascenso a la 1ª División Nacional, celebrada en Torredembarra. Lo que siguió fue un viaje de cinco días donde el deporte de alto rendimiento convivió con la exploración gastronómica y el turismo cultural más auténtico de Tarragona.

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La estrategia gastronómica: Salou como antesala

El miércoles 20 de mayo marcó el inicio de la expedición. Con salida desde Murcia, la primera parada estratégica fue Salou, no solo como descanso, sino como aperitivo culinario. La elección recayó en Restaurante Carbonic, en la calle Mayor, donde la experiencia comenzó con unos cortes de coca de aceite de cortesía. El menú fue un homenaje a la materia prima: carpaccio de gamba roja, mejillones a la brasa y unas bravas que hicieron honor al nombre del local. El solomillo de vaca, acompañado de un Carles Andreu Rosado Barrica, puso el broche de oro a una comida que rondó los 55 euros por persona.

Tras el check-in en las ONA Suites Salou —una opción recomendable por calidad-precio fuera de temporada alta—, la tarde se dedicó a caminar la historia de la localidad. Desde la Torre Vella, joya renacentista de 1530 que hoy alberga arte contemporáneo, hasta la Iglesia de Santa María del Mar y sus alrededores escultóricos como el Ball de bastons. El paseo por el Paseo Jaime I, con sus fuentes cibernéticas y luminosas, ofreció el marco perfecto para una cena informal pero deliciosa en Goretti, donde una pizza Ducatti y un carpaccio cerraron el día por apenas 17,50 euros por persona.

Torredembarra: Cuartel general y primer triunfo

El jueves 21 de mayo, el foco se desplazó a Torredembarra, el epicentro del torneo. Tras instalarse en un apartamento con vistas privilegiadas a la Playa de la Paella —extensa, familiar y equipada con campos de vóley playa—, el equipo murciano debutó en el Pabellón San Jordi con una contundente victoria (3-1) contra Salesianos Elche.

La celebración tuvo sabor mediterráneo en L’Ham, justo bajo el alojamiento. Un menú compartido de alcachofas confitadas, arroz meloso con langostinos y carpaccio del Delta, acompañado de boquerones fritos y tellines, demostró que en esta zona se come de maravilla por alrededor de 37 euros por persona.







Pero Torredembarra no es solo vóley. La tarde permitió explorar su casco histórico, entrando por el Portal de les Padrones hacia la Plaza del Castell, dominada por el Castillo dels Icart, el único edificio civil renacentista de nueva planta conservado en Cataluña. El recorrido por las calles empedradas reveló la huella de los indianos, como la Casa Natal de Joan Güell o la Casa Huguet, y monumentos locales como la Torre de la Vila. El segundo partido del día, contra el CEVOL Torredembarra, fue una batalla de tambores y nervios que terminó con victoria murciana (3-2), celebrada después con sushi de calidad en Cuatro Makis y un helado en Sirga.

Creixell, Altafulla y la consolidación del liderazgo

El viernes 22 de mayo comenzó con otra victoria (3-1 contra CV Portol Baleares), asegurando virtualmente el pase a semifinales. Con la tranquilidad deportiva, la jornada se tornó turística hacia los pueblos vecinos. En Creixell, el Castillo palaciego y la Torre Ca la Miquelina ofrecieron un viaje en el tiempo, mientras que en Altafulla, el Castillo de los Montserrat y la iglesia de Sant Martí mostraron la arquitectura noble de la zona.

La comida en Altafulla fue en Pont de Mar – Leo, frente al mar, disfrutando de tellinas, mejillones y gambitas en un ambiente relajado. De vuelta en Torredembarra, la visita a las jugadoras en el Camping Relaxsol dio paso a una cena de lujo en BG D’OR 2.0. Su menú degustación, con versiones modernas de la gilda, croquetas de pernil Joselito, zamburiña con gelée de bergamota y secreto ibérico, elevó el listón gastronómico del viaje, coronado con un cava rosé mallorquín.

La noche terminó con el tercer triunfo consecutivo (3-0 contra CV Valdefierro), clasificando oficialmente al Voley Murcia para las semifinales. El ambiente festivo del Festival Gastronómico de Torredembarra se olía en el aire, aunque la cena final fue humilde y reconfortante en el apartamento: perritos calientes del Bar Perrito y picotas frescas.

El desenlace: Sudor, lágrimas y ascenso

El sábado 23 de mayo fue día de descanso competitivo para las chicas, pero no para los cronistas. Una visita a Altafulla para ver su plaza del Pou y el monumento a los Castellers, seguida de un desayuno con vistas en el KU Bar de Torredembarra, preparó el cuerpo para la tarde decisiva.

En la semifinal, el Voley Murcia se enfrentó a Paterna Liceo. El partido fue una montaña rusa emocional que terminó con una agónica victoria (3-2), metiendo al equipo murciano en la gran final. La noche previa al duelo definitivo se vivió con la tensión contenida, cenando en el apartamento productos locales comprados en Forn Ca la Felisa.

El domingo 24 de mayo amaneció con el peso de la historia. Tras un último desayuno en Xalobar, llegó el momento de la verdad contra el CV Sant Cugat. Aunque el resultado final fue una derrota (3-0), con sets muy disputados inicialmente, el balance fue absolutamente positivo: ambos equipos ascendieron a la 1ª División Nacional. Las jugadoras, mermadas físicamente pero gigantes moralmente, lograron el objetivo de la temporada.

Epílogo con sabor a gloria

El viaje de regreso a Murcia incluyó una última parada gastronómica en Pito Cuixa, donde unos canelones y una berenjena rellena sirvieron de despedida culinaria a casi 15 euros por persona.

Esta crónica no es solo la relación de partidos ganados o perdidos, ni la lista de restaurantes visitados. Es el testimonio de cómo el deporte une comunidades y cómo la gastronomía y el turismo son los mejores compañeros de viaje. Desde la Playa de la Paella hasta los miradores de Salou, pasando por los castillos de la Costa Daurada, Chema Torralba y el Voley Murcia han demostrado que, con esfuerzo y buen gusto, siempre se llega a la meta.

¡Enhorabuena, chicas! Nos vemos en Primera.

Todo el relato, en el blog de Chematorral, en este enlace.

Chema Torralba (Chematorral)


 

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