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GASTROCRONICAS

Barinas se queda sin pan: muere José David Tenza Ruiz, el último panadero de La Fuensanta

Tres generaciones de horno encendido y un legado que se apaga: el pueblo llora a un profesional incansable que luchó contra el cáncer sin soltar nunca las manos de la masa


 

La localidad de Barinas amaneció la semana pasada con un silencio distinto: el que deja un horno que ya no volverá a encenderse. José David Tenza Ruiz, panadero y alma de la Panadería La Fuensanta, falleció tras una valiente batalla contra el cáncer. Tenía 50 años. Con él se apaga la última panadería del pueblo y se cierra una historia de tres generaciones amasando pan con las mismas manos de familia.

Nacido el 22 de junio de 1976 en Barinas, José David llevaba el oficio en la sangre desde antes de saber pronunciar la palabra harina. Su abuelo Valentín fundó La Fuensanta, aquel pequeño obrador que se convirtió en el corazón del pueblo. De Valentín pasó el testigo a su padre, Mariano, y de Mariano a él, que heredó no solo las paredes y el horno, sino una forma de entender el pan como acto de comunidad.

Compartía su vida con Encarna, su pareja, y no tuvo hijos. Su familia, decían quienes lo conocían, era también cada vecino que cruzaba la puerta del despacho cada mañana.

Un luchador con las manos en la masa

Quienes lo trataron coinciden en una imagen: la de un hombre que peleaba contra la enfermedad con una vitalidad desbordante y que jamás dejó de aprender. «Luchaba contra un cáncer con una vitalidad del copón y unas ganas de hacer cosas que no veas. No faltaba a ningún curso de panadería que se hiciera en Murcia», recuerda Raúl Ferré, presidente del gremio y responsable de Masa Madre, visiblemente conmovido.

«La semana pasada dejó huérfano de pan a Barinas. Era la última panadería de la localidad. Se ha ido una gran persona y un gran profesional, de los pocos que quedaban».







Javier Moreno, de La Madrugada, lo conoció hace años en la escuela de panadería de Madrid, cuando ambos empezaban a soñar con el oficio. «Siempre estaba formándose. Aunque parezca un tópico, era muy querido, se llevaba bien con todo el mundo. Una gran persona y un gran profesional. Muy joven todavía», lamenta.

La cocinera Claudina Pérez Vargas lo define con la sencillez de quien lo trató de cerca: «Pepe era de Barinas, de la Panadería La Fuensanta. Muy buena persona, del gremio de panaderos, con ganas de aprender siempre».

El horno que no se apagará en la memoria

José David Tenza Ruiz no solo hacía pan: sostenía una tradición. En un tiempo en que las panaderías artesanas desaparecen una a una, él seguía madrugando, cubriéndose de harina, honrando el nombre de Valentín y de Mariano en cada barra, en cada hogaza. Se marchó peleando, formándose hasta el final, sin perder esa curiosidad que lo llevaba a recorrer cursos y escuelas allá donde se hablara de masa madre.

Fiesta de su 50 cumpleaños.

Barinas ya no tendrá el olor de su pan al amanecer. Pero quienes lo conocieron aseguran que su recuerdo fermentará largo tiempo, como todo lo bueno que se hace despacio.

Descanse en paz, José David. El pueblo te debe cada mañana.








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