De los suelos de pizarra del Bierzo a los arroces del litoral murciano: La Baraja Godello (Bodegas Vilano), una edición limitada de 6.700 botellas que quiere desterrar la idea de que el blanco solo sirve para el aperitivo
Durante años, en Murcia, pedir un blanco solía significar quedarse en terreno conocido: algo fresco, ligero, para acompañar el aperitivo y poco más. Pero el paladar murciano, tan exigente con el producto como con lo que lo acompaña, empieza a pedir otra cosa: blancos con más fondo, capaces de sostener una comida entera. Y ahí es donde entra el godello.

No hablamos de una moda de temporada. El godello es una variedad con verdadero recorrido gastronómico: capacidad de envejecer, un registro aromático que va de la fruta madura a la flor blanca pasando por la mineralidad, y una tensión en boca que lo aleja de los blancos previsibles. En el Bierzo, su tierra de origen, la superficie plantada de esta uva ha crecido de forma notable en la última década, incluso mientras la comarca perdía viñedo en conjunto. Traducido: cada vez se busca más godello, y no siempre hay suficiente.
En este contexto llega a las cartas de la Región de Murcia, La Baraja Godello, el blanco de autor de Bodegas Vilano (D.O. Bierzo), una edición limitada de 6.700 botellas de la añada 2023 pensada para algo muy concreto: acompañar cocina con carácter, no solo refrescar entre plato y plato.
Nace en parcelas de suelos pizarrosos y arcillosos, terrenos pobres que obligan a la vid a esforzarse y que a cambio regalan mineralidad fina y una fruta de hueso y pepita —pera, manzana, albaricoque— con matices de hinojo y flor blanca. La clave está en la bodega: fermentación y crianza sobre lías, con largo paso por barricas nuevas artesanales de roble francés, que aportan una textura cremosa sin disfrazar el carácter varietal. El resultado es un vino de color amarillo pajizo con ribete acerado, nariz intensa y boca cremosa, pura y compleja, de final largo.
Ese perfil ya suma reconocimiento internacional, con menciones en distintas añadas de críticos como Gilbert & Gaillard (Francia), Raymond Chan Wine Reviews (Nueva Zelanda) o Gardini Notes, y presencia en restaurantes y vinotecas de referencia como Ikigai o García la Navarra.
Y es precisamente en la mesa donde este godello encuentra su terreno natural en Murcia. Su volumen y su acidez lo hacen un compañero idóneo para la cocina de la huerta y el litoral: pescados grasos como la lubina o el atún, arroces con pescado o marisco, dorada a la sal, o incluso platos con salsas cremosas que necesitan un blanco capaz de sostenerles el pulso sin desaparecer. Un vino que dialoga tanto con el Mar Menor como con la despensa de interior.
El godello ha dejado de ser “la alternativa” al albariño o al verdejo para convertirse en una categoría con entidad propia. Y La Baraja Godello, con su combinación de terroir exigente, elaboración ambiciosa y perfil verdaderamente gastronómico, es de esas botellas que conviene tener en el radar si lo que se busca es una mesa con conversación, de las que empiezan en la nariz y terminan en un final que se recuerda.

























