InicioGastroMisceláneaGastroColaboradoresEconomía con Sentido Común: "El Mundial también mueve la economía"
GASTROCRONICAS

Economía con Sentido Común: «El Mundial también mueve la economía»

La victoria de España no resolverá nuestros problemas económicos, pero sí deja consumo, visibilidad, confianza y una oportunidad que también puede aprovechar la Región de Murcia


Por José Luis Reverte | Imagen: Puebla


 

España volvió a teñirse de rojo.

Las calles, las plazas, los bares y los hogares se llenaron de camisetas, banderas y abrazos. Durante unas horas, millones de personas aparcaron sus preocupaciones para mirar en la misma dirección. No importaba la edad, el lugar de residencia ni la forma de pensar. Solo importaba una selección, una final y la posibilidad de volver a ser campeones del mundo.

Y España ganó.

La segunda estrella ya está en el escudo y la imagen de nuestros jugadores levantando la Copa del Mundo (es literal, el trofeo representa dos manos que sujetan al planeta Tierra) forma parte de la memoria colectiva de todo un país. Son momentos que van mucho más allá de los noventa minutos de un partido. Momentos capaces de unir, emocionar y devolvernos, aunque sea durante un tiempo, una confianza que no siempre nos sobra.

Aunque a veces no lo parezca, todo eso también es economía.

Conviene, eso sí, no exagerar. Ganar un Mundial no reduce el desempleo, no mejora por sí solo la productividad ni soluciona las dificultades que siguen afrontando muchas familias, autónomos y empresas. La alegría colectiva tampoco paga facturas ni corrige nuestros desequilibrios económicos.

Los problemas continúan ahí. También las incertidumbres, los costes empresariales, las dificultades para encontrar trabajadores cualificados, la presión que soportan muchos pequeños negocios y la sensación de que crecer y generar empleo sigue siendo, en demasiadas ocasiones, una carrera de obstáculos.

Pero reconocer esa realidad no significa ignorar lo evidente. Un acontecimiento de esta dimensión mueve consumo, llena establecimientos, activa campañas comerciales, multiplica audiencias y proyecta durante semanas la imagen de España ante el mundo.







Durante el Mundial, la hostelería ha vuelto a demostrar su capacidad para convertir cada partido en un pequeño acontecimiento económico. Bares y restaurantes llenos, reservas de última hora, terrazas ocupadas y establecimientos que encontraron en cada encuentro de la selección una oportunidad adicional de facturación.

También se ha movido el comercio. Camisetas, banderas, productos promocionales, televisores, alimentación y todo aquello relacionado con una competición que millones de personas han seguido casi como un ritual. A ello se suma la inversión publicitaria, el crecimiento de las audiencias y la repercusión obtenida por las marcas vinculadas a la selección.

No hablamos de una transformación estructural de nuestra economía. Hablamos de un impulso puntual, pero real. De una corriente de actividad que alcanza a sectores muy diversos y que, bien aprovechada, puede prolongarse más allá de la celebración.

Porque ganar también proyecta una imagen.

Durante días, España ha ocupado portadas, informativos y conversaciones en todo el mundo. Y esa exposición tiene un valor. La marca de un país no se construye únicamente con estadísticas económicas, campañas institucionales o grandes eventos empresariales. También se construye con sus éxitos, con sus referentes y con la percepción que genera fuera de sus fronteras.

España se ha mostrado como un país competitivo, moderno, alegre y capaz de alcanzar la excelencia. Esa imagen ayuda al turismo, beneficia a nuestras empresas y refuerza el atractivo de todo aquello que lleva el nombre de España.

Y dentro de esa historia también aparece la Región de Murcia.

ElPozo Alimentación, una de las grandes empresas de nuestra tierra, es patrocinador oficial de la selección española. Una compañía nacida en nuestra región que ha sabido crecer, internacionalizarse y vincular su marca a uno de los mayores escaparates deportivos del mundo.

Su presencia junto a la selección demuestra que la Región de Murcia también juega en las grandes ligas empresariales. No solo por tamaño o facturación, sino por visión, posicionamiento y capacidad para asociarse a proyectos con una dimensión nacional e internacional.

También hubo acento murciano en la celebración de Madrid. Arde Bogotá y Viva Suecia, dos de los grupos que mejor representan actualmente el talento musical surgido de nuestra tierra, participaron en la fiesta de los campeones.

Empresa, cultura y deporte unidos en una misma celebración.

Resulta difícil encontrar una mejor muestra de lo que la Región de Murcia puede aportar cuando confía en su talento. Empresas capaces de competir fuera, artistas que llenan escenarios y una sociedad que, muchas veces, tiene más potencial del que ella misma reconoce.

Quizá esa sea una de las principales lecciones que podemos extraer de este Mundial.

España ha ganado porque ha reunido talento, preparación, trabajo en equipo, disciplina y confianza. No porque todo haya sido fácil ni porque los problemas hayan desaparecido. Ha ganado porque un grupo ha sabido competir, adaptarse a las dificultades y creer en sus posibilidades.

La economía no funciona de forma tan diferente.

También necesita empresas que se atrevan a invertir, trabajadores preparados, formación útil, objetivos compartidos y una cierta confianza colectiva. Necesita reconocer el talento, cuidarlo y ofrecerle oportunidades para desarrollarse.

En demasiadas ocasiones nos centramos exclusivamente en nuestras debilidades. Y las tenemos. Pero un país que solo habla de sus problemas termina por olvidar sus capacidades.

El autor: José Luis Reverte.

La confianza no sustituye al trabajo, a las reformas ni a la buena gestión. Tampoco debe servir para ocultar los problemas reales. Pero sin confianza es muy difícil invertir, emprender, contratar o asumir riesgos.

Por eso este triunfo importa también fuera del terreno de juego.

No porque vaya a solucionar nuestra economía, sino porque durante unas semanas puede mejorar el ánimo, activar el consumo y reforzar la imagen de España. Puede ayudarnos a recordar que tenemos capacidad para competir y que, cuando se reúnen talento, esfuerzo y organización, también sabemos ganar.

Y hay otra reflexión que no deberíamos dejar pasar. No tendríamos que esperar a una final para sentirnos orgullosos de España. Tampoco deberíamos sacar la bandera únicamente cuando gana la selección.

La bandera española no pertenece a una ideología, a un partido ni a una forma concreta de entender el país. Es de todos. De quienes piensan de una manera y de quienes piensan de otra. De quienes viven en una gran ciudad y de quienes levantan cada mañana la persiana de un pequeño negocio en cualquier pueblo de nuestro territorio.

Representar a España no consiste únicamente en vestir su camiseta durante un Mundial. También se representa a España cada día desde una empresa, un comercio, una fábrica, un hospital, una universidad, un taller o un aula.

La representan quienes trabajan, quienes emprenden, quienes investigan, quienes forman a otros y quienes intentan que su tierra avance un poco más.

Dentro de unos días se apagarán los focos, se guardarán las camisetas y volveremos a hablar de empleo, inflación, productividad y competitividad. Los problemas seguirán ahí. Un Mundial no los hace desaparecer.

Pero la segunda estrella también nos deja algo que conviene conservar: la certeza de que tenemos talento, capacidad para competir y razones para confiar más en nuestras posibilidades.

La celebración terminará, pero el orgullo no tiene por qué guardarse en un cajón.

¡Viva la Región de Murcia y viva España!

José Luis Reverte es empresario, economista y abogado


 

Otro artículo de José Luis Reverte:

Economía con Sentido Común: «La empresa que sueñas quizá ya exista»








Lo más leido