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GASTROCRONICAS

Ecos de una sociedad secreta

“La nariz electrónica se cansa menos que la humana, además es más objetiva”


“Los profesionales vienen aquí se lo toman muy en serio, catan mucho, pero beben poco”


“Ahora se vuelven a las ferias donde hay silencio y espacio para poder hacer bien el trabajo”


Por María José Cavadas


 

El XIV Salón de las Estrellas Peñin deja de ser un reducto exclusivo de profesionales y se abre a los aficionados al vino.

Hubo un tiempo en que los profesionales de las ferias vitivinícolas se cruzaban por los pasillos y apenas se miraban. Silencio absoluto. Concentrados en el olor y el color de los vinos. Lo cuenta Félix Lanz, enólogo y sumiller. Han transcurrido cuarenta años de entonces. Después todo cambió y las ferias se convirtieron en parques temáticos donde hay ruido y diversión. Esto no lo dice Félix, es una apreciación mía.

Cristian García y Sergio Álvarez, encargados de las jarras de agua 2)José Pedro Sántos (CESIC) y Mario Hidalgo, de la vinoteca Abasto. Foto: María José Cavadas.

El XIV Salón de las Estrellas, auspiciado por Peñín, tiene algo de aquellos tiempos. “Ahora se vuelven a hacer las cosas bien”, afirma Lanz, director de Vinario. Por hacer las cosas bien entiende, organizarlo todo para que quienes han hecho del vino una profesión (distribuidores, sumilleres, importadores, periodistas y compradores) puedan hacer su trabajo con tranquilidad.” El edificio es el adecuado, la temperatura la adecuada , te puedes mover con comodidad, nada de apreturas y masificación”. En esta atmósfera de recogimiento la atención se centra en el vino.

La sede del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), donde se celebra el encuentro, tiene algo de monacal. No en vano se ubica en el corazón de la capital , en el antiguo solar que acogió hasta 1995 las Escuelas Pías de San Antón. Más de 12.000 m² distribuidos en cuatro plantas y un jardín central que lo convierte en un oasis urbano. En algún momento te recuerda al claustro de un monasterio. Por el jardín, por las columnas. En este espacio sombreado, discurre la jornada consagrada a mostrar más de 120 vinos de 42 bodegas reconocidos por su alta competitividad en el mercado, al haber sido calificados con 3, 4 o 5 Estrellas en la Guía Peñín de los Vinos de España.

Félix y Nacho Lanz, propietarios de Vinario. Foto: María José Cavadas.

Asunto de familia

A las 13 horas, horario de apertura del Salón, Félix está como un clavo con su hijo, Nacho en plan buscadores de perlas. Vienen a por vinos de zonas que les faltan en sus tiendas. Un ayren manchego de calidad, “no es fácil”, un merlot navarro que aún no han encontrado, pero sí han dado con una “delicia” de garnacha de Almansa. Nacho Lanz, 19 años , (no le pongo más de doce, a riesgo de que me odie para siempre por escribirlo) lleva más de veinte ferias en el cuerpo. “Cata muy bien”, dice su padre. Claro, qué va a decir un padre, pienso para mis adentros. Me como inmediatamente mis pensamientos cuando me entero de que Nacho ha terminado el primer curso de Enología y que en pocos días, cuando sus compañeros estén chapoteando en una piscina de moda, él estará a pie firme trabajando en Bodegas Aljibes (Albacete). La afición por vino la vive en familia. “Mi hermano estudia para sumiller y mi madre también está en el negocio”. La familia regenta Vinario, empresa consagrada a que el vino se disfrute de todas las formas posible: distribución, catas, maridajes, talleres, eventos privados. A Nacho esta inmersión debe saberle a poco y extiende la pasión a su grupo de amigos.







De qué habláis?

De vino

Cómo convences a los jóvenes que prefieren la cerveza?

No soy de insistir

El pequeño de los Lanz tiene otras pasiones. La arquitectura, el arte en cualquiera de sus expresiones “He visitado los museos de Madrid millones de veces”. También soy un melómano. Mira por dónde se me ocurre que vino y música están muy conectados.

Antes incluso de que el XIV Salón abriera las puertas Cristian García y Sergio Álvarez tenían preparado el carro repleto de jarras de agua con el que recorren la estancia de acá para allá. “Para aclarar las copas de vino y limpiarse la boca”. Ambos trabajan en empresas de catering, pero le tienen cogido el punto a Peñín y otras ferias similares celebradas en el recinto de la Feria de Madrid (IFEMA). ”Los profesionales que vienen aquí se lo toman muy en serio, catan mucho, pero beben poco”.

Kasia Romanska, de Viñas Familia Gil. Foto: María José Cavadas.

Llama la atención que, pese a la euforia que produce el alcohol, en el recinto no suben los decibelios ni se canta el “Asturias patria querida”. Las conversaciones discurren suaves y hasta se diría que en un tono profesoral. “Aquí se cata, no se traga”, insiste Félix Lanz.

Nariz electrónica

José Pedro Sántos, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) también se toma la cosa del vino en serio. En su laboratorio ha desarrollado una “Naríz electrónica”. Se trata de un dispositivo que intenta reproducir la nariz biológica, A través de sensores capta los olores y después un procesador los interpreta. Al menos eso es lo que he entendido de forma resumida.

La nariz electrónica se cansa menos que la humana, además es más objetiva. Detecta el origen de la uva, el territorio, sin apegos, prejuicios o recuerdos distorsionados. En la bodega se aplica a los depósitos para seguir la evolución de la fermentación.

Santos reconoce que el invento está aún a nivel de prototipo y que aún le falta para dar el salto a la industria. Sin embargo, está entusiasmado con la aplicación que le ha dado un colega para detectar billetes falsos.” Es que el dinero huele”.

Carlos Verdejo , responsable de Seguridad Alimentaria de Pan de Olivo. Foto: María José Cavadas.

Mario Hidalgo, propietario de la vinoteca Abasto Chamberí, alojada en el mercado de Vallehermoso (Madrid), se mueve por el Salón, en busca de vinos novedosos para sus clientes. “No quiero el vino que se puede comprar en el supermercado”. “Tanto la viticultura como la Gastronomía son muy didácticas y personalizadas. De hecho, a la enoteca vas a tomar cosas nuevas”.

Kasia Romanska, representa a Viñas Familia Gil, grupo que acoge una docena de bodegas con diez denominaciones de origen diferentes. La más conocida es Juan Gil.” Es la mas antigua (1916”), pero a partir de 2002 el grupo empresarial, con sede en Jumilla (Murcia) incorporó nuevos proyectos. El espíritu de la empresa está presidido por la búsqueda de la calidad. “Dirigimos la elaboración desde la viña, con predominio de cepas viejas y respetando las variedades autóctonas de la zona”. “Buscamos un vino limpio cien por cien”.

Vino limpio

Qué significa límpio?

Que no tenga contaminación, que mantenga el aroma a fruta cien por cien, por ejemplo.
Limpio y ecológico. Viñas tratadas con métodos naturales, libres de productos químicos, utilizando humus propios como fertilizantes. Monacal a tope, ya te digo.

La firma Pan de Olivo completa la referencia cristiana sobre la que se asienta el misterio de la consagración: pan y vino. Elegida por Peñín como marca oficial del Salón, tiene a Carlos Verdejo (si, apellido de c varietal) defendiendo el estand donde se ofrecen las prestigiosas regañas fabricadas en un montón de variedades (orégano,sal, espelta, integrales….) Para este químico, encargado de la Seguridad alimentaria de los productos de la firma, es su segunda feria. Viene de Andújar y se le ve a gusto entre este ir y venir de gente que mira, huele y piensa.

El Salón ha acogido referencias de 28 zonas productoras : Almansa, Bierzo, Calatayud, Campo de Borja, Cava, Conca de Barberà, Jerez, Jumilla, La Mancha, Málaga y Sierras de Málaga, Monterrei, Montsant, Navarra, Penedès, Rías Baixas, Ribera del Duero, Rioja, Rueda, Somontano, Tierra del Vino de Zamora, Toro, Uclés, Utiel-Requena, Valencia, Vino de Mesa, Vinos de Madrid, VT Castilla y VT Castilla y León. Las bodegas pueden presentar las nuevas añadas catadas para la Guía Peñín 2027.

Horas después de su apertura El Salón de las Estrellas, consolidado como un espacio restringido a los profesionales, da paso por primera vez, a los aficionados, quienes podrán escuchar los ecos de una sociedad secreta.

María José Cavadas es periodista

Doctora  en Ciencias de la Información por la  Universidad Complutense de Madrid.
Formadora en Habilidades de Comunicación y Liderazgo.
Miembro de la Federación de Asociaciones de Periodistas de Turismo (Fijet)


 

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