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GASTROCRONICAS

Espárragos en la oscuridad. Luz, materia y contemplación en un bodegón de Adriaen Coorte

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Por Elisabet Pegueroles


 

Como contraposición a los lujosos bodegones holandeses del siglo XVII tenemos esta obra de Adriaen Coorte del Rijksmuseum de Ámsterdam, Bodegón con espárragos (1697), un pequeño cuadro de tan solo 25 x 20,5 cm, que nos invita a contemplar la naturaleza en su forma más humilde.

Lo primero que llama la atención es su minimalismo y su austeridad: únicamente un manojo de espárragos blancos, atados con una cuerda, encima de una repisa de piedra. El fondo negro otorga todo el protagonismo a los espárragos, y la luz lateral los recorta sobre la oscuridad. Esta iluminación aporta volumen al conjunto y, al eliminar cualquier referencia espacial, Coorte nos obliga a fijarnos en las cualidades de lo representado: la piel fina de los tallos, las estrías, los pliegues de las hojas envolventes y las variaciones cromáticas entre el blanco marfil, los violetas y los verdes de las yemas. Cada espárrago posee una individualidad propia, observada con una precisión casi científica.

La pincelada es prácticamente invisible; Coorte construye las formas mediante finísimas gradaciones de luz, logrando una textura sedosa que transmite la translucidez y la fragilidad de la materia vegetal, y confiere a los espárragos una presencia táctil. La obra está realizada al óleo sobre papel adherido a un panel de madera, una técnica poco habitual que contribuye a la delicadeza de la superficie pictórica.

La composición del cuadro se ve alterada con el espárrago que se separa del manojo y descansa en la esquina derecha de la repisa. Este pequeño desplazamiento rompe la simetría del conjunto, introduce un ligero movimiento y aporta sensación de naturalidad. Este recurso responde al gusto barroco por las composiciones dinámicas, alejadas de la rigidez geométrica. Del mismo modo, la piedra agrietada y desgastada por el paso del tiempo puede interpretarse como alusión al memento mori o a la tradición de las vanitas. No es casual que Coorte sitúe su firma justo bajo esa grieta, integrándola en el significado de la composición.

La luz de Coorte es una luz íntima y meditativa. El pintor ilumina los espárragos para comprenderlos. La luz incide sobre sus superficies y atraviesa sus envolturas vegetales, haciendo visible su fragilidad. En la oscuridad, parecen irradiar luz propia. La iluminación centra nuestra atención en un manjar exquisito: productos de lujo obtenidos mediante el trabajo del cultivo humano. Los espárragos blancos no crecen «naturalmente»; se entierran y se cultivan en espacios sin luz.

Como otros artistas especializados en bodegones, Coorte dirige así la mirada hacia el trabajo humano, tanto el que hace posible el alimento como el que hace posible su representación. Los espárragos, iluminados desde su interior, destacan tanto el esfuerzo necesario para producir alimentos destinados a la mesa como la destreza técnica del propio artista, visible en la sutileza de su pincelada.

Coorte evita cualquier alegoría explícita. El mensaje, si existe, se encuentra en la propia experiencia de contemplación: la elevación de un objeto cotidiano a la categoría de acontecimiento visual. Los espárragos, ampliados por el encuadre y el contraste lumínico, aparecen casi como una construcción vegetal suspendida en la oscuridad.

Vista desde el siglo XXI, Naturaleza muerta con espárragos posee una sorprendente actualidad. Su reducción de elementos, el protagonismo del vacío y la concentración en un único objeto anticipan sensibilidades que asociamos al minimalismo moderno. Quizá por ello la obra resulta especialmente atractiva para el público contemporáneo.







Espárragos blancos con vinagreta templada

Ingredientes:

  • 12 espárragos blancos frescos gruesos
  • 2 litros de agua
  • 20 gr de sal
  • 10 gr de azúcar
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 1 cucharadita de mostaza antigua (opcional)
  • Cebollino fresco picado
  • 1 yema de huevo curada o, un huevo cocido rallado
  • Sal en escamas
  • Pimienta negra recién molida

Preparación:

  1. Con un pelador, retira la piel desde unos centímetros por debajo de la yema hasta la base. Corta el extremo leñoso (2-3 cm).
  2. Lleva el agua a ebullición con la sal y el azúcar (equilibra ligero amargornatural). Introduce los espárragos y baja el fuego para mantener un hervor suave, nunca a borbotones.
  3. El tiempo de cocción son 12-15 min si son finos y 18-25 min si son gruesos. Estarán cuando un cuchillo entre con facilidad en la base sin deshacer el tallo.
  4. Apaga el fuego y déjalos 5 minutos dentro del agua de cocción.
  5. Prepara la vinagreta mezclando el aceite, el vinagre, la mostaza, el cebollino, una pizca de sal y pimienta.

Presentación:

Sirve los espárragos templados, aliña con la vinagreta, ralla la yema curada por encima (o el huevo cocido) y termina con unas escamas de sal y un hilo de aceite.

Acompaña el plato con pan de masa madre y un vino blanco seco bien fresco para disfrutar del sabor del espárrago blanco fresco.

Elisabet Pegueroles es historiadora del Arte y apasionada de la gastronomía


 

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