La complejidad logística y la fuerte inversión para gestionar botellas de plástico y latas fuerzan al sector a posponer la iniciativa al límite que marca la Unión Europea
El sector de la distribución y la hostelería en España ha descartado de facto el calendario inicial para la entrada en vigor del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR). La ambiciosa normativa ambiental, que en un principio debía activarse en noviembre de 2026, se postergará previsiblemente hasta enero de 2029, agotando de este modo el margen máximo concedido por las instituciones europeas.
Representantes de la industria alimentaria y del embalaje admiten la inviabilidad técnica de operativizar la medida a corto plazo. El modelo obliga a los comercios y locales de restauración a responsabilizarse de la recogida de briks, latas y plásticos de un solo uso. Se trata de un desafío titánico que requiere procesar anualmente unos 17.000 millones de unidades a través de la extensa red de más de medio millón de puntos de venta del país.

Para materializar esta transición hacia la economía circular, el tejido empresarial deberá afrontar un desembolso inicial estimado entre 400 y 600 millones de euros. Este capital se destinaría a la adquisición de máquinas de recuperación inversa, la remodelación de los espacios de almacenaje y la profunda reestructuración de las cadenas de suministro.
A las barreras económicas se añade la singularidad del mercado de consumo español. A diferencia de otras naciones europeas, la península registra un altísimo volumen de ventas fuera del hogar.

El peso de la hostelería, unido a los picos de generación de residuos en las áreas turísticas durante la temporada estival y a la notable fragmentación municipal, dificulta enormemente la aplicación de un modelo estandarizado. Para dar cobertura a la llamada «España vaciada», se estudia la creación de nodos logísticos agrupados y gestionados por los propios ayuntamientos.

Asimismo, la futura directriz exigirá que los establecimientos ofrezcan fórmulas de entrega tanto manuales como automatizadas, garantizando así la total accesibilidad a personas con movilidad reducida o de avanzada edad. Cuando el sistema de reembolso entre en funcionamiento, el consumidor abonará un depósito extra por cada bebida —cuya horquilla se sitúa entre los 7 y los 40 céntimos de euro, dependiendo del formato—, importe que recuperará íntegramente al entregar el recipiente vacío en cualquier punto de recolección habilitado.

























