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Ecos del Conflicto en el Mercado Local

Alimentos y carburantes sufren un alza desmedida por la tensión geopolítica, obligando a las familias a replantear su economía doméstica


 

La inestabilidad derivada de los recientes enfrentamientos bélicos internacionales ha comenzado a dejar una huella palpable en la economía de la Región de Murcia. Lo que inicialmente se manifestó como un incremento en los costes de los carburantes, ha trascendido rápidamente hacia el sector alimentario, generando una preocupación generalizada entre los hogares y los sectores productivos locales.

El impacto en el campo y la despensa

La cadena de producción agrícola se encuentra bajo presión. Los expertos señalan que el encarecimiento de los cereales es una consecuencia directa del disparo en los precios de los fertilizantes necesarios para su cultivo. En apenas siete días, el coste de estos abonos ha registrado un ascenso del 72%, una cifra que repercute inevitablemente en las explotaciones agrarias y, por extensión, en el precio final que paga el ciudadano.

Aunque los insumos se adquieren en naciones como Bélgica, Egipto o Rusia, los componentes base para su fabricación, tales como el amoniaco o la urea, tienen su origen o tránsito por zonas en tensión como Irán, Arabia Saudí o Qatar. Esta coyuntura ha llevado a productores e intermediarios a ajustar las tarifas al alza. Los productos de huerta son los más afectados: hortalizas de consumo habitual como berenjenas, pimientos y tomates han visto aumentar su precio medio en un euro por kilo en una sola semana. En el caso de los guisantes, el coste se ha disparado hasta situarse en los seis euros y medio.







Presión inflacionaria y psicología del consumidor

Organizaciones de consumidores como Consumur y Thaderconsumo advierten que la escalada energética no se limita a la bomba de gasolina, sino que filtra sus efectos hacia la electricidad, el gas y la logística de transporte de mercancías. Roberto Barceló, presidente de Consumur, insta a la población a evitar el acaparamiento de combustible, ya que un aumento súbito de la demanda puede fomentar la especulación y acelerar aún más las subidas.

Por su parte, Juana Pérez, desde Thaderconsumo, pone el foco en la «presión psicológica» que sufren las familias. Al encarecerse los gastos fijos, los hogares tienden a recortar en alimentación, ocio y vestimenta, lo que podría derivar en una paralización del consumo general. Ambas entidades coinciden en la necesidad de que el Ejecutivo central replique las medidas de 2022, como bonificaciones directas o una rebaja fiscal, dado que cerca del 50% del precio final del carburante corresponde a impuestos.

El transporte, al límite de la viabilidad

El sector del transporte por carretera alerta de una situación crítica. Manuel Pérezcarro, secretario general de Froet Murcia, compara el escenario actual con la crisis ucraniana. El gasóleo ha aumentado 56 céntimos por litro en pocos días, lo que supone un sobrecoste de 672 euros cada vez que un camión de larga distancia llena su depósito. Anualizado, este incremento podría rondar los 28.000 euros adicionales por vehículo, un margen que muchas empresas consideran insostenible.

Desde la Asociación de Estaciones de Servicio, su presidente, José Baños, defiende que las gasolineras no son responsables de la fijación del precio del crudo y critica que el Estado recaude más impuestos cuando el petróleo sube. El sector propone una reducción del IVA del 21% al 10% y una disminución de los impuestos especiales, rechazando volver a gestionar descuentos directos como en la anterior crisis, situación que calificaron de actuar como «banqueros» sin serlo.

Ante este panorama, los agentes económicos de la Región instan al Gobierno a intervenir con urgencia mediante ayudas directas y ajustes fiscales para evitar que la tensión geopolítica continúe erosionando el poder adquisitivo de los murcianos.









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