Decenas de comensales se refugiaron en Torreguil bajo una estructura improvisada para degustar un menú centrado en la patata, el chili mexicano y la repostería de inspiración germánica, demostrando que la amistad y el buen comer no entienden de pronósticos

La urbanización Torreguil fue este fin de semana escenario de la tercera edición de la reunión gastronómica de la Peña Kartoffel, una cita que, lejos de suspenderse por las inclemencias meteorológicas, se consolidó como un éxito rotundo gracias a la rápida respuesta y el espíritu festivo de sus anfitriones, Roco y Teresa, con la magistral ayuda de sus respectivos padres.
A pesar de que la lluvia cayó de forma ininterrumpida durante toda la mañana y se extendió hasta bien entrada la tarde, la cita en la calle Retama, 60, desde las 13 horas, mantuvo su esencia comunitaria gracias a un gran toldo y varias lonas desplegadas a contrarreloj, que actuaron como escudo frente al agua y permitieron que la velada transcurriera sin contratiempos.

LasGastrocronicas.com asistió al evento gastronómico para realizar esta amplia galería fotográfica:
El pronóstico adverso no logró desanimar a los asistentes, muchos de los cuales ya habían recibido la confirmación de que “esas cuatro gotas no nos van a parar ni de lejos”. Roco, uno de los organizadores, respondió a la situación con pragmatismo y buen humor, garantizando que todo el espacio quedara “súper protegido”.

La complicidad del grupo marcó el ritmo de la jornada: invitados como Ozelín aprovecharon la llovizna para “ducharse” en varias ocasiones entre risas, mientras la fiesta se prolongaba sin pausa hasta altas horas de la tarde, desmintiendo cualquier duda sobre su viabilidad.
Un festín con identidad
El eje gastronómico del encuentro giró, como indica el nombre de la Peña (patata en alemán), en torno a este tubérculo, sin dejar de lado la fusión de sabores.

La mesa se convirtió en un recorrido por lo tradicional y lo internacional: ganchitos, patatas fritas, dos variedades de empanada (gallega y de atún) y las infaltables tortillas de patata compartieron protagonismo con pizzas, lasaña, frutos secos y sobrasada. El plato estrella internacional fue un contundente guiso mexicano de chili con carne y alubias (frijoles), que aportó calidez y carácter a la velada.
El maridaje corrió a cargo de vino Ricotí, cervezas, refrescos y una selección de tintos y blancos que acompañaron cada bocado. Para el cierre dulce, los comensales disfrutaron de un bizcocho casero y una deliciosa tarta pretzel con nueces, un guiño explícito a las raíces germánicas de la asociación.

Convivencia, agradecimiento y anécdotas
La asistencia fue nutrida y diversa, con representantes de numerosos grupos de amigos y familias que convergieron en torno a una misma pasión por la buena mesa y la convivencia. Una vez finalizado el encuentro, los mensajes de agradecimiento se multiplicaron en los canales del grupo: los invitados destacaron el “agustísimo” ambiente y el esfuerzo logístico de Roco, Teresa y su familia, reconociendo que el montaje y la recogida posterior, “la peor parte de la fiesta” según bromearon algunos, merecían un reconocimiento especial.

La jornada también dejó anécdotas para el recuerdo, como la promesa pendiente de una partida de airsoft con Elías, que quedó en el aire entre buenos deseos y la certeza de que el vínculo del grupo se fortalece con cada edición.

La tercera edición de la Peña Kartoffel no solo ha reafirmado su lugar en el calendario gastronómico murciano, sino que ha demostrado que la resiliencia, la improvisación con estilo y el sabor son los verdaderos ingredientes de una celebración inolvidable.

Con la lluvia ya en el recuerdo y los platos vacíos, la Peña mira hacia el horizonte, preparando el terreno para una cuarta edición que, sin duda, volverá a reunir a amigos bajo el mismo espíritu: comer bien, reír fuerte y, pase lo que pase, nunca cancelar la cita.































