El influencer murciano denuncia el intrusismo destapado por el caso Casa Aguere, defiende que «casero no es sinónimo de bueno» y augura el fin del canje improvisado: «El verano de 2026 ha separado el grano de la paja en la hostelería»
Mariano Espinosa, junto a Eloísa Bleda llevan casi seis años recorriendo bares, restaurantes y huertas con una cámara en la mano y un criterio cada vez más afilado. Desde su perfil @acholand_, estos creadores de contenido murciano se han convertido en una voz de referencia para quienes buscan dónde comer bien en la Región, pero también en un testigo directo de la cara menos amable del sector: la de quienes exigen menús gratis a cambio de stories efímeras, inflan métricas con bots y devalúan el trabajo de quienes sí se toman en serio la divulgación gastronómica.

El estallido mediático del guachinche Casa Aguere en Tenerife —donde un hostelero denunció públicamente a falsos influencers que pedían comida gratis hasta para sus familiares— ha encendido un debate que en Murcia ya se cocinaba a fuego lento. En esta conversación, Espinosa no se muerde la lengua: señala a los «oportunistas«, responsabiliza también a los locales que aceptan al primero que les escribe por ser «más barato», reivindica la marinera y el pastel de carne frente a las cascadas de queso fundido, y adelanta que el canje, tal y como lo conocíamos, tiene los días contados. Una radiografía sin filtros de un oficio que, tras el verano de 2026, empieza por fin a exigir contrato, tarifas y, sobre todo, respeto.

-1. El «efecto Tenerife» y el intrusismo profesional El caso del guachinche Casa Aguere destapó el hartazgo de muchos hosteleros ante personas que exigían comidas gratis (incluso para familiares) a cambio de stories efímeras. Como referente consolidado en la Región de Murcia, ¿te has topado con este tipo de «oportunistas» en tu entorno y cómo crees que estas prácticas dañan la credibilidad de los que sí os tomáis este oficio en serio?
-Sí, nos hemos topado con este tipo de oportunistas, sinvergüenzas y estafadores, incluso hemos desmontado a alguno de ellos mostrando capturas de pantallas en las que se apreciaban subidas exponenciales de ‘me gustas’ y visualizaciones en cuestión de 5 minutos en vídeos que luego se estancaban y no seguían subiendo nada. Obviamente, perjudican a los que sí nos lo tomamos en serio, porque si un hostelero “confía” en una de estas personas y no obtiene ningún tipo de retorno, la credibilidad de todos los creadores, de los limpios y de los no tan limpios, se ve perjudicada.

Aquí creo que también habría que responsabilizar en parte a los hosteleros, ya que muchos aceptan a cualquiera que les escribe (bien por ser más baratos, bien por confianza en la buena fe de las personas) y luego se sienten, lógicamente, estafados. Pero al igual que no compramos lo primero que vemos para buscar mejores opciones, con esto deberían hacer lo mismo e informarse un poco, comparar estadísticas y demás antes de invitar y/o pagar al primero que les escriba para mostrar su local.

-2. Ética publicitaria y el «intercambio de valor» El reportaje destaca que los principales foodies murcianos defendéis que una colaboración nunca debe ser una imposición, sino un intercambio de valor real. ¿Cómo seleccionas hoy en día los locales con los que aceptas trabajar, cómo gestionas el espinoso asunto de las invitaciones y qué líneas rojas te niegas a cruzar para mantener la confianza de tu comunidad?
-Nunca debe haber imposición, claro. Debe haber un acuerdo entre ambas partes para que ambos se vean beneficiados, aunque la palabra colaboración está en mi opinión mal expresada, ya que la colaboración como tal entiendo que es más intercambio de producto por servicio, y en la mayoría de estos casos hay pago de por medio, por lo tanto aunque comúnmente se llame colaboración, es en realidad un trabajo.

En cuanto a los locales que seleccionamos para trabajar, nos guiamos un poco por lo que sepamos de oídas de ellos y, si no sabemos nada, echamos un ojo a las reseñas de Google. Tampoco sería la primera vez que vamos a un local, la experiencia no es buena y no subimos nada, ya que si de 5 platos te gusta uno (nos pasó hace poco en un local nuevo) difícilmente vas a poder subir nada positivo. En ese caso lo que hicimos fue comentarles lo que mejoraríamos y poco más, en un intento de crítica constructiva, aunque no se lo tomaron muy bien, diciendo que era todo casero, como si casero fuera sinónimo de bueno (si yo no tengo ni idea de hacer una ensaladilla y me pongo a hacerla, será casera, pero no estará buena).

-3. El «espectáculo» viral frente a la esencia de la huerta Se critica que la búsqueda de la viralidad ha impuesto modas cuestionables (queso fundido en cascada, hamburguesas desproporcionadas) por encima de la calidad del producto. En una tierra con tanta identidad culinaria como Murcia, ¿crees que las redes sociales están distorsionando nuestra gastronomía o consideras que los creadores locales estáis logrando poner en valor la tradición (como la marinera o el pastel de carne) adaptándola a los nuevos formatos?
-Evidentemente, en redes sociales muchas veces se viraliza más lo vistoso que la calidad como tal, así que hay ocasiones en las que no por ser más vistoso la comida va a estar más buena, pero probablemente el vídeo funcione mejor en cuanto a repercusión. Por eso también hay que aprender a separar lo bonito o viral que sea un vídeo de la calidad que tenga el producto, y si en un primer vistazo eso es muy difícil, hay que ver también la credibilidad del creador, así como “leer entrelíneas” o ver cómo lo ha expresado, si hace mención a que le gusta de verdad o simplemente lo ha subido como vistoso por ser contenido publicitario.

-4. El debate legal y la convivencia en la sala El artículo plantea el conflicto jurídico entre el derecho de admisión de los locales y la posible discriminación hacia un colectivo profesional, además de las quejas por el uso de focos y atriles que incomodan a otros clientes. ¿Cómo crees que debería ser el protocolo ideal entre un restaurante y un creador de contenido para que el trabajo de ambos (en fogones y en redes) se respete sin alterar la experiencia del resto de comensales?
-Por norma general (al menos a nosotros), siempre contacta el restaurante interesado en que le hagamos el vídeo, así que este problema rara vez se nos presenta. Respecto a la clientela, alguna vez se sorprenden y miran con atención, pero no es habitual que nadie se moleste (sí que a lo mejor alguien te pide no salir o tal, aunque sea de fondo).

-5. El futuro del sector tras el verano de 2026. Los analistas afirman que este verano ha marcado un «antes y un después», separando el grano de la paja y empujando a los restaurantes a profesionalizar las colaboraciones mediante contratos claros y tarifas pactadas. ¿Hacia dónde crees que evoluciona la figura del influencer gastronómico en Murcia a partir de ahora? ¿Veremos el fin del «canje» tal y como lo conocíamos?
-No creo que acabe el canje, simplemente irá evolucionando en función de la repercusión que tenga cada cuenta o el valor que cada uno estime por su trabajo, pero siempre habrá cuentas pequeñas o que estén empezando dispuestas a hacer el trabajo por canje.

-6. Dame unos datos sobre tu trayectoria como influencer gastronómico y cómo te localizamos en redes sociales.
-Nosotros llevamos ya casi seis años en esto y, aunque ni empezamos con la gastronomía ni sólo hacemos ese tipo de contenido, sí que es uno de los aspectos que más nos gusta hacer y que tienen mayor repercusión. Hay mucha gente que nos agradece haberles descubierto un sitio y cuando les gusta, muchas veces te lo dicen y son muy agradecidos. Nos pueden localizar en nuestras redes sociales de @acholand_
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